Oh naturaleza femenina, ¡cuán grandiosa eres!

Que no es lo que lo diga yo mientras escribo traspasada por el espíritu del ocho de marzo, no es eso. Lo dijo, allá por el lejano siglo XII, Hildegarda de Bingen, una monja muy especial, con muchas cualidades y talentos.

La niña Hildegarda nació en un pequeño pueblo del valle del Rin en 1098. Sus padres, que eran nobles, ya habían tenido nueve hijos, así que a ella, por ser la décima, se la entregaron en diezmo a la iglesia. Así se marcaba el destino de la gente en aquella época.  Sobre todo si nacías mujer las elecciones estaban muy limitadas: o eras sierva de un hombre, o eras sierva de Dios o, caso de nacer pobre, eras sierva a secas. La obligación de  ingresar en un monasterio, quisiera la señalada o no, puede parecer muy cruel, y lo era, pero lo cierto es que  ofrecía más posibilidades que la vida de casada, al menos en lo que al desarrollo intelectual se refiere.

A los 14 años, Hildegarda abandonó su hogar para ingresar en el monasterio de san Disidobo, bajo la dirección de una monja llamada Jutta. Se apuntó a los módulos de latín, lecturas sagradas y canto gregoriano, lo que había. Hildegarda, pese a su naturaleza enfermiza,  era una alumna brillante y con gran interés por aprender. Desde los seis años tenía visiones pero por prudencia no contó a nadie esta peculiaridad suya hasta más tarde.

Estas visiones no le hacían perder el conocimiento ni entrar en éxtasis,  las vivía de una forma consciente, se le presentaban imágenes coloridas que iban acompañadas de luz y música y ella las miraba tranquilamente y tomaba sus apuntes.

Hoy la hubieran derivado a psiquiatría o a neurología,  pero en aquel tiempo era algo normal y hasta valorado siempre que se considerase que venían de Dios. En caso contrario, te derivaban a la hoguera.

Lo que después desarrolló en algunos de sus libros tiene parte de su germen en estas visiones místicas muy cercanas al surrealismo. Pero no todo porque también escribió libros científicos basados en la observación racional del mundo.

Tanto Jutta como Hilde se viralizaron,  no hasta el punto de un youtuber de hoy en día, pero casi, por lo que muchos padres llevaban a sus hijas al convento. Cuando murió Jutta, Hildegarda se puso al frente, de jefa. Ya tenía las suficientes discípulas como para independizarse pero antes le faltaba el visto bueno masculino.

Hildegarda sabía bien que sin el refrendo de un hombre sus visiones no valdrían nada, así que  habló con un monje llamado Volmar y le preguntó, quitándose méritos y opacándose,  “soy una mujer ignorante, no sé nada de nada, pero ¿mis visiones son divinas?” El monje dijo que sí como podía haber dicho que no. Después  se lo comunicó al abad de san Dibidobo. Hay que tener en cuenta que la misión de profetizar estaba reservada a los hombres, como cualquier otra misión de importancia, excepto la de traer nuevos seres al mundo, pero, muy astutos ellos, pensaron que con una monja profetisa y visionaria en su monasterio se incrementarían los donativos, así la que dejaron que escribiera lo que veía en sus trances.

Hildegarda contactó con el monje más influyente del momento, Bernado de Clavaral y este intercedió a su favor, le dijo al Papa Eugenio III, que no debían permitir que “tan insigne luz fuera apagada”.

A continuación, Hildegarda tuvo la visión, o dijo que la había tenido, de que debía independizarse de los monjes masculinos y fundar un monasterio por su cuenta, solo de mujeres. Aunque algunos se opusieron en un principio, consiguió lo que quería y fundó la abadía de san Rupert donde se dedicó a redactar sus obras y empezó a componer música. Ya era una mujer libre y se codeaba con todo el power masculino del momento (femenino no había), papas, emperadores y hombres de estado y además se le permitió predicar al clero y al pueblo tanto en iglesias como en abadías.

Escribió doce libros, el primero, Scivias (Conoce los caminos) trata de la creación del mundo y del ser humano, en otros aborda temas de cosmología o antropología- Escribió también varios tratados de medicina como el “Libro sobre las propiedades naturales de las cosas creadas” y empezó a componer una obra musical que consta de setenta piezas, la “Sinfonía de la armonía de revelaciones celestiales” (puede escucharse en Spotify, si lo tuyo es el rock no te gustará) y un auto sacramental cantado. “El alma es sinfónica y el canto que el ser humano entona con el alma es un eco de la armonía celeste”, decía ella.

Sabía de botánica, de medicina y de fisiología humana, habló de la circulación de la sangre, siglos antes de que pudiera demostrarse y realizó una detallada descripción del orgasmo femenino . Sin discutir la mano divina en la creación, -era una monja medieval-,  admitió que los misterios del cosmos podían explicarse a través de la observación y el conocimiento.

En su libro Scivias describe un universo infinito y en  expansión muy similar al de los actuales astrofísicos. En sus tratados de medicina dedica mucho espacio a las propiedades curativas de las plantas. Pysica contiene descripciones de 230 plantas herbáceas y más de 60 árboles y sus aplicaciones médicas.

Por si todo esto fuera poco, se inventó un idioma, la lingua ignota, con un alfabeto propio, que se considera la primera lengua artificial. Escribía poemas y defendía, ecologista sin saberlo, que la alteración del medio natural puede hacernos enfermar.

No fue dócil ni tuvo miedo a expresar sus opiniones aunque éstas la enfrentaran con el  clero, en numerosas ocasiones criticó su corrupción y su poca compasión con los pobres además de defender a Eva y liberarla de la culpa del pecado original. Ella la consideraba una víctima engañada por el demonio quien la envidiaba por su capacidad de procrear.

Durante siglos fue olvidada y solo más tarde se rescató su figura y su valor. No todas las mujeres son gloriosas, como no lo son todos los hombres, pero sí algunas y merece la pena conocerlas y recordarlas.

Uno de los dibujos, derivados de sus visiones, que aparece en el libro Scivias (Imagen sacada de los internetes, al igual que la información sobre Hildegarda)

23 comentarios en “Oh naturaleza femenina, ¡cuán grandiosa eres!

  1. No tenía ni idea.
    Qué mujer tan magnífica.
    Gracias por mostrarla aquí.
    Cuántas mujeres sepultadas por culpa de los hombres imbéciles.
    Aún así ella resplandeció y de hecho a mí acaba de dejarme deslumbrado.

    Tú también iluminas.
    Pero no te veo en un monasterio.

    Besos.

    1. Puse su nombre a un personaje sin saber quién era. Creo que fue Rosa la que mencionó en un comentario lo interesante que había sido.
      Hace poco me picó la curiosidad, investigué y me fascinó.
      Gracias, Toro 🙂
      Tampoco me veo yo en un monasterio, me gusta más ir por libre.

  2. Me ha encantado esta historia y más la narración, según consta en santa evavil. Un besazo.
    Ahora que le pongo a la niña Hildegarda y seguro que me sale con vocación de huérfana.

  3. Linda historia, la verdad que para la época no tuvo ningun problema en llegar a donde apuntó con su fuerza y su destreza, abrió su camino, muy hermosamente narrada, me dio mucho gusto que me la presentaras, gracias. Un abrazo grande

    1. No sé qué es la “botica de inmundicias”, pero el nombre me atrae. Lo buscaré.
      Sabía que había una película, no la he visto. Tal vez lo haga.
      Gracias, Raúl
      Sabes más que yo :))
      Otro saludo

  4. Qué mujer tan interesante!
    No la conocía…(como a tantas otras olvidadas),así que gracias por traerla.
    : )
    Estaba pensando hace un rato qué poca gente suma…la gran mayoría se pasa el día criticando (en el mal sentido),urdiendo conspiraciones,quejándose de todo,presumiendo de saber,etc…y ahora vengo a este blog y me encuentro contenido q simplemente suma,así lo veo yo.
    Así q un beso agradecido.

  5. Hola. Oh, qué maravillosa sorpresa que hables de Hildegarda. Ya la conocía. Más que nada por su vertiente musical. La escucho muy de vez en cuando y da mucha paz. Además es que me gustan los cantos gregorianos o religiosos en voz femenina. Es muy relajante. En YouTube hay cantidad de discos recopilatorios con su obra y de hecho me descargué un montón, con una página especial que te permite descargar de forma rápida y fácil en formato mp3, tanto si es un tema como un disco entero.
    Pues muy interesante todo lo que cuentas. Nunca he profundizado en su vida pero sabía de su faceta de abadesa y que fue una figura destacada y admirada, una adelantada a su época. Sin duda una mente absolutamente prodigiosa, muy enfocada hacia lo espiritual. Tiene mérito que como mujer se labrara todo ese camino, mucho.
    Tengo la sensación, ya que mencionas el tema, que en países como el Tibet y otros, por ejemplo, y seguro que en la Europa medieval también, en familias bastante pobres estaba o está muy asumido que un hijo entre en un monasterio como monje budista, y de hecho se considera un destino digno y que tiene sus ventajas. Como dices también, a nivel intelectual.
    Sobre las visiones… qué flipe. Ya me gustaría tener, aunque supongo que he tenido alguna que otra. Va, te cuento una y seguro que te quedas alucinando. Esto es de hace menos de un mes. ¿Te acuerdas de aquella figura del Buda que tengo en la terraza? Color azul cobalto, puse fotos un día. Vale, pues estaba metido en la cama, pero aún no dormido. Estaba consciente pero en ese estado tan particular a mitad de camino entre un estado y otro. Pero mi parte consciente y racional aún estaba al acecho. Y de repente, “se me aparece” o veo al Buda azul, que deja de estar sentado, se incorpora, se pone de pie, se mueve y camina. Lo presencié, y me quedé alucinando, maravillado. Observé la posición de sus manos, la textura que tiene la figura, ese color azul… nada de esto se veía alterado. Y sin embargo se había puesto de pie. Le encontré perfecto sentido, pues significaba que estaba viva su enseñanza, su mente, su espíritu. Fue algo que me sorprendió, porque supongo que a mi mente racional jamás se le hubiera ocurrido semejante cosa o posibilidad. Pues ya ves. ¿Qué opinas? Bueno, una visión “onírica”.
    Pues nada, besos. Ando liado y sin perder excesivo tiempo con el ordenador…

    1. Hola, What!!
      Me alegra que te haya gustado esta entrada sobre Hildegarda. A mí también me gusta su música, no para todos los momentos, claro, pero sí para relajarme o elevarme un poco.
      Fue una mujer extraordinaria, no solo en el terreno espiritual también en el intelectual y material. Quiero decir que estudió también el cuerpo humano, las plantas, la materia en la que estamos y de la que estamos hechos.
      No sé si me gustaría tener visiones, solo si son amigables. La de tu buda lo es. Supongo, sin tener ni idea, que es un mensaje de tu inconsciente. Al igual que los tenemos en los sueños, en forma de símbolos.
      Puede ser justo como lo has interpretado.
      Gracias por pasarte a leer y comentar
      Me hace ilusión
      Namastebesos!!

      1. Ya, ya, ya me he quedado con la copla. Aparte de su notable faceta espiritual, todos esos conocimientos y saberes sobre el mundo material. Fue como un Leonardo da Vinci pero en mujer. Ah, muy sorprendente lo de la descripción del orgasmo femenino. Tiene que haber una explicación lógica, pero en una mujer tan sabia no sorprende tanto…

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