Nuevo futuro

En la academia de recuperación Nuevo Futuro, donde aprobarás seguro, según el rótulo de la entrada, había conocido a una que le gustaba bastante. Mucho, en realidad.

Al principio no le había llamado demasiado la atención. Lo normal en estos casos, era una tía, no estaba mal, por lo menos no era un orco como las otras dos que se sentaban al fondo, así que por descarte. En el descanso entre clase y clase salían un rato a la calle y hablaban.  El primer día, como no sabía qué decir y estaban delante del cartel de la academia, él le había dicho que eso de Nuevo Futuro estaba mal puesto porque si era futuro ya era nuevo, si fuera viejo sería pasado, o sea, no futuro, entonces conque le hubieran puesto de nombre academia Futuro, suficiente.

Ella, que se llamaba Viridiana, (eso sí que era un palo), empezó a reírse muchísimo, cosa que le extrañó un poco porque tampoco era tan gracioso lo que había dicho, una observación nada más. En esa primera risa le gustó ya un poco Viridiana, pero no tanto como para seguir pensando en ella después, solo le gustaba cuando la veía y luego se le olvidaba porque tenía otras cuestiones en su cabeza.

Por ejemplo, aguantar los delirios de su madre con quién vivía entre semana y amoldarse al nuevo piso y a la nueva calle, llena de talleres de coches y olorosa a aceite de motor, a gasolina y a llanta. Su madre se había empeñado en que tenía que conocer, a no mucho tardar, al hombre de sus sueños, ya que su padre había resultado no serlo, aunque ella, en su inocencia, eso decía, había pensado que sí. Después,  había ido viendo que no y como todavía era joven y antes de que se le evaporaran definitivamente los encantos (él no veía nada evaporable en su madre) estaba dispuesta a luchar por ese sueño romántico suyo y su hijo no se lo iba a impedir. Porque, ¿ dónde se ha visto que un hijo mande sobre su madre?, ¿vivimos en el mundo al revés? Gilipolleces como esa solía decir.

Estaba loca. Para empezar esa idea de que se iba a oponer a sus deseos no sabía de dónde se la había sacado, si pasaba de ella. Le gustaba crear dramatismos y escenas en las que tuviera que defenderse de la oposición de alguien. Escenas absurdas porque, que él supiera, el hombre ese permanecía en sus sueños, o sea, que no existía todavía y mucho dudaba que fuera a existir alguna vez.

 Nunca se sabe, le había dicho Viridiana, después de reírse mucho con la historia y más aún cuando él le contó que la peluquería a la que iba su madre antes de salir los viernes se llamaba Liso and Rizado y eso era muy desconcertante, nadie podía salir de esa peluquería con las ideas claras.

Pero después de dos meses de acudir cada semana a la academia de recuperación ya pensaba un poco y hasta bastante en Viridiana cuando no la tenía delante y mucho menos en el amor de la vida de su madre, que seguía sin aparecer. Tampoco su madre parecía ya tan empeñada en encontrarlo y se había cambiado de peluquería, ahora iba a otra más pequeña y barata que se llamaba Fini. A la calle se había casi acostumbrado. En el suelo, sobre el asfalto manchado de gasolina, se formaban círculos con los colores del arco iris y él les hacía fotos con el móvil. Lo malo es que fue también por esos días cuando empezó a darse cuenta de que no es que él le pareciera muy gracioso a Viridiana, sino que ella se reía por todo, esa era su forma de relacionarse.

Esa tarde él había dicho, estas zapas me rozan en el talón, me parece que me las he comprado pequeñas, un simple comentario, pero ella también se había reído.

Eso no estaba bien, era un claro defecto, le faltaba criterio, pero ya era demasiado tarde porque ahora le gustaba muchísimo pese a que soltara la risa cuando convenía y también cuando no. Procuraba que no se le notara porque eso lo dejaba en inferioridad , pero mucho se temía que ella ya se había pispado de su sentimiento.

A mí es que el amor y todo eso…acababa de decir mientras se arropaba en su abrigo, un abrigo que de primeras pensó que era de abuela, pero que ahora le parecía de estilosísima y ultra moderna. El amor y tal no me interesa en estos momentos

¿Y quién había hablado de amor? Otra como su madre, que hacía suposiciones. Bastante acertadas esta vez, muy a su pesar.

A mí tampoco, mintió él, para nada me interesa. Del amor paso total. Ahora mismo, me refiero, no te digo que en un futuro…

En un nuevo futuro, dijo Viridiana.

Donde aprobarás seguro, contestó él, seguro de recibir sus carcajadas, como así fue.

Las dos orcos del fondo, que habían cruzado a la panadería de enfrente y salían mascando sendos bollos gigantes, los miraron con desprecio.

23 comentarios en “Nuevo futuro

  1. Pues me parece que esta vez voy a ser el primero. Muy bueno lo de «Nuevo Futuro, donde aprobarás seguro». Me he reído y no me llamo Viridiano. Yo no veo tan descabellado que los futuros sean nuevos, aunque sea reiteración. Porque lo son. E imprevisibles, desconocidos, misteriosos, en el fondo, por más que rutinas y apariencias que pudieran apuntar a lo contrario. Como dice cierto bloguero, nada nos garantiza que al dar el siguiente paso el suelo no nos engulla. También reflexioné un poco sobre esto de los eventos sorpresa.
    Es comprensible que la madre busque al amor de su vida. Puede que exista y aparezca, aunque no me parece bien volver en absolutos los conceptos (es decir, considerarlo perfecto) y mucho menos obsesionarse.
    Con lo de «sobre el asfalto manchado de gasolina, se formaban círculos con los colores del arco iris» he tenido un déjà vu. ¿No habías ya mencionado algo sobre esto y habíamos comentado el tema? Me suena.
    Bueno, pues Viri la risueña se ha pispado (gracioso, jamás he utilizado esta expresión) de los sentimientos de él. Ay, ay, ay. No parece buen negocio. Seguramente sí, será de la risa fácil. Aparece la primera puñalada de frío análisis para resquebrajar un poquito las ilusiones primerizas, las mariposas en el estómago.
    Namastebesos.

    1. Los futuros siempre son nuevos aunque a veces se parezcan a un presente continuo. Por eso estoy de acuerdo con él en que el «nuevo» sobra. Es lo mismo o parecido a lo que comentas tú.
      Claro que está bien que la madre se ilusione y piense en el amor. Como dice Viridiana, «nunca se sabe».
      Pues no recuerdo haber hablado de los arco iris del asfalto, pero puede que sí.
      Besos!!

  2. Ja ja ja. Igual ahora vas a tener un escalofrío. ¿Sabes en qué he pensado? Respecto a lo del chico que le acaba gustando mucho Viridiana, pero que al principio no se fija mucho en ella… pues he recordado un momento de «El silencio de los corderos». Cuando Lecter, desde su celda, está ayudando a Clarice para que den con el asesino psicópata. Y Lecter, con ánimo de que revisen todos los datos y pistas de los que disponen, le dice a la del FBI: «Nos gusta y deseamos aquello que tenemos cerca, aquello que vemos cada día». Un poco siniestro, ¿no? Con esto no quiero decir que él vaya a hacer algo malo con ella. Es solo un paralelismo que aplica al caso. En realidad aplica al amor tal somo suele entenderse. Ja ja ja. Inteligente Lecter.

    1. No te creas que estoy muy de acuerdo con lo que dice el simpático Lecter. Más bien me parece que pasa más al revés.
      Bueno, dependerá de las personas y los casos.
      Él es bueno.

      1. Ya lo he pensado. Que en muchísimos casos sería justo al contrario. Nos gusta…, o la fascinación, el flechazo por lo nuevo, lo desconocido, etc. Aunque la observación de Lecter para mí aplica con tus dos protagonistas.

  3. Por que esas urracas los miran con desprecio? Porque el amor ,o su apariencia, producen celos. Por ahi lei: no andes mostrando tu felicidad en este mundo de desdichados
    El protagonista esta solo, su madre esta sola, pero hay un atisbo de esperanza en esa risa…

    1. Exacto, Edda.
      Estuve a punto de explicar el significado de esa mirada pero pensé que era mejor dejarlo así, sin aclarar.
      Y sí, la esperanza está presente. Y si no es en esa risa será en otra.
      Besos

  4. Otra foto descorazonadora, al menos para mí…
    Duele esa realidad que captas tan precisamente con tus palabras.
    Duele por ser verosímil, real.
    Ahí está mirándonos altanera la verdad que muchas veces nos negamos a admitir.

    Besos.

    1. La realidad es un poco antipática a veces, no nos trae lo que queremos o hasta nos trae lo que odiamos.
      Pero en otras ocasiones nos hace regalos inesperados.
      A no descorazonarse.

      Besos

  5. Por más que vida nos enseña el corazón sigue creyendo en los milagros… volverá la madre a la peluquería cara y él se enamorará de otra Viridiana. Un abrazo, Paloma. Un auténtico placer leerte.

  6. Fin del primer acto. Ese futuro nuevo es como un hospital especializado en reconducir el pasado hacia oportunidades que parecían perdidas. ¿Quizás debería también asistir a clases la madre que suspendió el examen matrimonial la primera vez? Un besazo.

  7. El amor no me interesa, como si se pudiera elegir cuándo enamorarse. Unos lo buscan y no lo encuentran, otros lo encuentran sin buscarlo. Así es la vida y yo creo que tu relato es una historia de vida y amor (y envidia).
    Un besote

    1. No interesa cuando no se está enamorado.
      La envidia tiene mucha imaginación, atribuye al otro una felicidad que no siempre se corresponde con la realidad.
      Besos, Luna.
      Gracias!!

  8. eso es lo que pasa cuando vislumbras el futuro desde lejos, que parece esperanzador, que parece hermoso y lleno de posibilidades. Cuando te acercas, cuando conviertes el futuro en presente, te das cuenta que esta sucio y gastado como todo en nuestras vidas. Nada resiste el paso del tiempo, todo se acaba por convertir en una derrota que vas posponiendo a base de irte dejando más cosas por el camino.

    Has hecho un cambio en la prosa, acorde con el protagonista, más directo.. me ha gustado

    1. Bueno, yo no lo veo tan pesimista.
      A veces es así y otras no. Lo que ocurre es que el futuro sólo existe en nuestra imaginación porque cuando llega ya es presente.. Podemos imaginar desastres o maravillas. Y de todo hay en nuestras vidas además de una gran zona intermedia.
      Gracias, Beauseant

  9. Lo de nuevo futuro es como un homenaje a los relatos de ciencia ficción, casi tanto como encontrar a alguien que, a ojos de tu madre, sea buen partido. Me ha venido a la cabeza el título de uno de los primeros álbumes de rock sinfónico: «Days of Future Passed», de los Moody Blues. Besos.

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