La vida mágica de Marianne

¿Por qué habrá vidas tan desgraciadas y otras tan afortunadas? No lo sé. Algunos lo atribuirán a la suerte, al azar, al tan nombrado karma, a la disposición personal o a una mezcla de todos estos factores juntos. Luego hay muchas vidas normalitas, sin demasiados relieves, ni muy trágicas ni de tirar fuegos artificiales al final. Entre estas últimas no se encuentra la de Marianne North: viajera, pintora, científica, aventurera, suertuda y feliz. Lo de feliz no es una opinión mía, lo dijo ella y no en un libro sino en dos. Tenía tantos recuerdos venturosos escritos en sus diarios que no tuvo bastante con un primer tomo de “Recuerdos de una vida feliz”. Su hermana, que se encargó de la publicación, necesitó editar un segundo volumen.

No creo que mintiera como una instagramer cualquiera, fue feliz porque encontró algo en lo que ocuparse con pasión, tuvo los medios económicos para poder hacerlo, salud suficiente y valentía de sobra. Al principio andaba un poco despistada torturando a los vecinos con sus cánticos, -empezó a estudiar para ser cantante-, pero no era lo suyo y desistió. O la obligaron a desistir y qué bien hicieron.

 Me la imagino un poco desconsolada, en su cuarto, poniéndose a pintarrajear en un papel por hacer algo, mientras pensaba, ¿y ahora a qué me dedico yo? Le salió una flor como sin querer y eso ya fue el no parar. No dejó de pintar flores, plantas y árboles ni de viajar. El mundo entero o casi se recorrió con sus pinceles retratando con todo detalle la flora de los lugares que visitaba y ,de paso, algo de fauna. Le gustaba situar a las plantas en su contexto, por eso en sus dibujos a menudo aparecen pájaros o mariposas, por ser seres muy vinculados a los árboles y flores, pero también otros animales que pasaran por allí y los ríos, cielos, nubes, montañas, rocas o llanuras que rodeaban a su modelo vegetal.

En el tiempo en el que Marianne habitó la tierra este trabajo o afición no era solo artístico. Como la fotografía apenas acababa de comenzar,- el primer dagerrotipo es de 1839 y ella había nacido en 1830-, sus pinturas tenían también una importancia botánica y científica. Otra originalidad es que pintaba al óleo, técnica muy poco utilizada por las mujeres pintoras, acuarelistas en su mayoría, y que sus plantas no aparecían aisladas con un fondo blanco, como en gran parte de las láminas botánicas. Al contrario, están llenas de colorido porque no las separaba de su entorno real. “El óleo es un vicio, como la bebida, casi imposible de abandonar una vez que se apodera de ti”, cuenta en sus diarios. De ella se apoderó totalmente.

En el primer capítulo de su libro de recuerdos escribe que durante mucho tiempo había soñado con ir a pintar a países tropicales para plasmar su peculiar vegetación tan exuberante y abundante. En cuanto pudo, vendió la casa familiar en Hastings, huyó del matrimonio, no tenía esta institución en muy buen concepto, y se marchó a Norteamérica en 1871. De allí se fue a Jamaica y estaba tan emocionada con tanta y tan nueva vegetación que no sabía ni por dónde empezar a pintar, después viajó a Brasil, allí vivió en una cabaña situada en la jungla.

Aclaro que había nacido en una familia rica y con muchas y buenas influencias. Su padre, que había sido parlamentario, conocía a embajadores, virreyes y gobernantes, era la época en la que los británicos tenían colonias por medio mundo, y estos contactos le facilitaban los desplazamientos y la alojaban si era preciso. Ella utilizaba esta ventaja para saltar a lo que de verdad le interesaba que no era precisamente la vida social de una clase privilegiada, “soy un pájaro muy salvaje y me gusta la libertad”, dijo.

Esta vida idílica (siempre que te gusten los viajes y no seas alérgico) no estaba exenta de penurias y malos momentos. Tuvo enfermedades, la atacaron los insectos, soportó climas adversos a los que no estaba acostumbrada y comió poco y mal, pero es que buscando flores, árboles y plantas y pintándolas, se le olvidaba todo lo demás. Fue su hermana Catherine, la que publicó sus diarios en forma de libros, la que dijo que Marianne llevaba una vida que parecía mágica.

Pasó una temporada en Tenerife, allí pintó los dragos, en California recreó a las secuoyas gigantes, en Japón retrató sus bellísimos crisantemos y los cerezos en flor, en Chile pintó el pehuén o araucaria, en Brasil la flor de la pasión, en India los rododendros y no sigo por no cansar con la enumeración. Hasta descubrió nuevas especies como una planta carnívora gigante en una jungla de Borneo que lleva su nombre, la «nepentes northiana». Darwin, que había sido amigo de su padre y luego lo fue suyo, está claro que tenía muy buenos contactos, la animó a viajar también a Australia para completar su catálogo.

 “Resulta descorazonador pensar que el hombre, el civilizador, echará a perder en pocos años los tesoros que los salvajes y los animales no han dañado durante años”, adivinó con acierto. Muchas de las especies que descubrió ya no existen. Si llega a prever la que iba a armar «el civilizador» lo mismo se deja devorar por la planta carnívora. A lo mejor sí que lo sabía y por eso pintaba y pintaba, para dejar constancia de las bellezas del mundo.

Todavía quedan, menos mal.

25 comentarios en “La vida mágica de Marianne

  1. ¡Qué lindo!, cómo la presentas, vida maravillosa, pintando y de aventurera. Me gusta mucho leerte y me alegra cada vez que aparece algo tuyo, gracias por ello y que me introduzcas con estos seres que desconozco, un abrazo

    1. Gracias, Themis.
      A mí me alegran mucho tus palabras.
      Si quieres saber más de Marianne puedes buscarla en internet, hay mucha información sobre ella. Y verás sus pinturas, son maravillosas, estoy segura de que sus flores y plantas te encantarán. Muchas las habrás visto tú al natural.
      Otro abrazo!!

  2. Me encantan esos relatos porque me hablan de un mundo inmenso, donde podías hacer un viaje de meses y descubrir algo que no habías visto en toda tu vida, animales, plantas.. lugares. Ahora el mundo es más pequeño, a golpe de click podemos ver los sitios sin movernos. Ahora, cuando viajamos ya sabemos lo que veremos, esta todo más medido y es más seguro, sí, pero se ha perdido gran parte del encanto.

    «porque encontró algo en lo que ocuparse con pasión, tuvo los medios económicos para poder hacerlo, salud suficiente y valentía de sobra»… esa es la receta de la felicidad, totalmente de acuerdo 🙂

    1. Eso sí que eran aventuras de verdad, reservadas a unos pocos.
      Sobre todo creo que lo primero, encontrar una ocupación que te apasione, es lo más importante. Y el resto también, ahora que lo pienso.
      Pero la felicidad es tan escurridiza…

    2. «porque encontró algo en lo que ocuparse con pasión, tuvo los medios económicos para poder hacerlo, salud suficiente y valentía de sobra»… esa es la receta de la felicidad,

      En parte es verdad, pero en muchas ocasiones es solamente excusa con la cual intentamos tapar nuestro modo de vivir. ¡Ojo! en primer lugar me refiero a mi . La falta de curiosidad, de pasión, de valentía,en lo general, nos impide dar a nuestra vida más sentido. Sin embargo, la felicidad es la cosa muy ,muy relativa , lo sabemos todos. ( Una excusa más…jajajaj)
      Esta mujer es un ejemplo perfecto para hacer movernos un poco más, es que ella también tenía un montón de obstáculos para vivir como vivía ella. Pasión y valentía son las claves para tener la vida distinta de los demás. Su pintura es impresionante. Gracias, Paloma , por Marianne Notrh y por por el modo de la presentación. Un abrazo.

      1. Seguramente tienes razón. Aunque las circunstancias no siempre lo permiten, ¿otra excusa? Puede, puede.
        Me alegra que te haya gustado su pintura, a mí me parece bellísima.
        Besos, Tatiana

  3. No hay nada mejor que dedicar tu vida a aquello que te gusta, aunque te piquen los mosquitos y te acostumbres a comer lo que haya. Gracias por hablarnos de Marianne. Besos.

  4. Muy interesante, Paloma. Y estoy de acuerdo con su percepción “Resulta descorazonador pensar que el hombre, el civilizador, echará a perder en pocos años los tesoros que los salvajes y los animales no han dañado durante años”,
    Gracias y un gran abrazo.

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