El cielo de la Planchá

El cielo está lleno de vencejos y eso a la Planchá no le gusta un pelo. Le parecen hordas adolescentes de botellón, de macro botellón, se corrige a sí misma. Adolescentes vestidos de negro que gritan, arman ruido, se lo beben todo y ensucian. Volar, vuelan bien, admite, pero cualquiera diría que estamos en esa película de Hitchcock en la que los pájaros atacan a Tippi Hedren, tan guapa ella, tratando de huir con su traje verde. Luego resultó que el que la atacó fue el propio Hitchcock, hay qué ver.

La Planchá ha retrocedido un poco, pero no por los pájaros sino porque acaba de ver arriba y abajo de la acera a Toñín agitando su manojo de llaves cual demente sonajero. Ese hombre le ataca los nervios, no tiene ganas de saludarlo ni de que se enrolle con algún cuento de los suyos, es muy coplero. Por huir de Toñín reculando hacia el portal, se acaba de topar con la chica joven que vive en el sótano, esa que antes tenía pareja y les daba por sacar al patio una sombrilla y unas sillas de playa, la gente no es más impresentable porque no se esfuerza. Ya no juegan a que están viendo el mar, entre otras cosas porque ya no están juntos, el sótano lo habita ella sola, en fin, es joven, otro con quién hacer el idiota encontrará.

Qué tal guapa, qué tal, saluda la Planchá, que otra cosa no , pero educada sí. De guapa no tiene mucho, es más bien esmirriadita y cuando se ríe enseña unos dientes muy necesitados de ortodoncia.

Son bonitos los vencejos, dice ella con voz dulce al ver que la Planchá está mirando al cielo.

Bonitos no diría yo, amenazantes más bien. Como este edificio, cualquier día se nos viene abajo como la casa esa que explotó. Es increíble como en un momento te puedes quedar sin nada, y dando gracias si no te quedas sin tu propia compañía. Que te mueres, vaya, sin comerlo ni beberlo.

Ya tiene al Toñín en la chepa, qué hombre insoportable, todo el día en la calle, salgas a la hora que salgas, te lo encuentras. A él y a tres más como él que no tienen nada que hacer en todo el día.

Toñín ha oído lo del edificio y suelta su perorata.

 Antes se cae Madrid entero que esta casa. Esta casa, se lo juro, es lo más duro del mundo, ¿no ve que tiene vigas de hierro? Cada cinco minutos tiene una viga de hierro.

Acaba de confundir el tiempo con el espacio, pero eso no lo detiene.

Este edificio, si hay un desastre de esos que se acaba el mundo y solo quedan las cucarachas, ¿sabe lo que le digo?, este edificio se queda.

No me diga que es usted ahora arquitecto en funciones, dice la Planchá atusándose sin necesidad la melena, muy lisa, sin un solo pelo fuera de su sitio.

Conozco esta finca como si fuera mía, son muchos años.

Pues suya no es y yo me voy, he quedado con una amiga y llego tarde.

Tengo las llaves de la azotea, anuncia Toñín agitando el manojo como si quisiera tentarla. Las tengo porque me han encargado una chapuza, pero el que quiera subir luego a ver la puesta de sol, el que quiera contemplar las vistas…se lo juro, la iglesia blanca de atrás, desde arriba parece el Vaticano.

La del sótano vuelve a reírse y dice que ella se apunta.

Ya hay que estar desesperada para querer ir a semejante expedición y con ese guía, piensa la Planchá. El sol está desquiciado y los pájaros y el mundo entero desquiciado.

Si tú me dices ven, ay, pero si tú me dices ven, lo dejo tooodooo, oye canturrear a Toñín peinando de nuevo la calle.

Ya le podía decir alguien ven y así nos lo quitamos de encima, pero no caerá esa breva. Esos pájaros, ¡qué putiferio de cielo!

18 comentarios en “El cielo de la Planchá

  1. Menudo pajarraco era Hitchcock.
    Cuántas debieron sufrir sus abusos.
    Qué asco de tío sinvergüenza… rollo Plácido Domingo… en fin, en este país aún hay seres repugnantes que lo justifican porque como es español… una patada en los c…… les daría yo a ver si reventaban.
    Bueno, que me embalo…
    La escena te la vuelvo a agradecer porque es leerte y parece que me teletransporto.
    Solo me falta presentarme a ellos.
    Toñín confunde el tiempo con el espacio pero me resulta entrañable.
    Y la esmirriadita también me cae bien.
    La Planchá no… con ella no voy ni a la esquina.

    Contigo sí eh… jajajajajaa

    Besos.

    1. Unos asquerosos. Por suerte ya se les va desenmascarando y no pueden abusar con tanta impunidad.
      Tampoco es que te teletransporte a lugares muy exóticos, pero bueno, es lo que tengo a mano.

      Uffff, menos mal que conmigo sí 🙂
      Gracias, Toro.

      Besos

      1. A la Doña lo que le gustaría sería quedarse sola en el mundo para protestar en voz alta, aunque tampoco la escuchase nadie. Un besazo.
        Más que un relato, creo que sacaste una foto.

      2. Lo que le gusta es llevar la contraria y armar un poco de lío. Para mí que sola se aburriría mucho.
        Algo de foto tiene, sí.
        Gracias y besos, Carlos

  2. Hola Evavill, un relato muy entretenido, la verdad es que el tío ese
    Es un pelmazo baboso, que pasa que no trabaja, en este caso lo podíamos llamar el viejo del visillo
    Por lo cotilla que es, jajaja me alegro de leerte de nuevo.
    Te puedo hacer una pregunta ¿porqué me dijiste, en el comentario de tu presentación, que el blog a cambiado mucho desde sus inicios? ¿Es que acaso no sigue la misma temática y con la misma buena onda y buen humor? Bueno espero que mi pregunta, no te incomode.
    Ya que yo lo sigo diciendo, este es un blog ameno, simpático y con muy buen humor.
    Y tú eres muy maja y agradable, y seguiré viniendo a leer tus entradas.
    Te deseo una feliz noche, besos de flor. 😋🤗💋

    1. Sí trabaja, en sus chapuzas y en vigilar el edificio.
      Un poco cotilla, puede. Pero simpático.

      Te dije eso en el comentario porque es verdad. El blog ha cambiado mucho desde que empezó. Es normal, ha ido evolucionando conmigo. No sé si a mejor o a peor o simplemente a distinto.
      Gracias, Flor. Intento mantener el sentido del humor.
      Besos!!

  3. En mi barrio son las urracas, unas fieras, unas auténticas hijas de puta… no se asustan ante nada y, sospecho, se organizan entre ellas para molestar a todo bicho viviente… a mi me caen bien 🙂

    Y sí, a veces también confundo el tiempo con el espacio, en el fondo se parecen mucho, ¿no?

    Me he reído al leerte…

    1. Por aquí también tenemos urracas pero son más de ir en pareja y que yo vea no se meten con nadie, salvo que invadan su terreno.
      Mejor no entro a debatir sobre el tiempo y el espacio porque es más que posible que suelte alguna chorrada, jajaja.
      Gracias, Beauseant 🙂

  4. Me encanta Toñín, es un personaje buenísimo. Es como un periodista no cualificado, especializado en temas locales; sabe de todo y no duda en compartir con los demás sus conocimientos sobre edificios y otros asuntos de utilidad. Muy divertido. Besos.

    1. Toñín es muy peculiar, a mí también me gusta.
      Y como dicen en las películas, está basado en hechos reales. El de verdad es casi mejor. Sin el casi.
      Gracias, Raúl.
      Besos

  5. Ohhhh…precisamente hoy un vencejo se equivoco y se quedo atrapado en mi lavadero , es que los vencejos no son capaces de desplegarse del superficie llano , sus patas son muy cortas , es un pájaro ideal solamente para volar. Se escondió detrás de la lavadora y mi perro estaba a punto de morir de la inquietud intentando sacarlo de ahí , menos mal que llegué yo para salvar a todos. Un abrazo, ahora es la temporada de los vencejos.

    1. Pues vaya momento de estrés entre el vencejo, la lavadora y el perro
      Es verdad, no están hechos para el suelo, son habitantes del cielo.
      En plena temporada de vencejos estamos y no dura tanto porque en agosto se van.
      Al menos por esta zona.
      Besos, Tatiana.
      Gracias por comentar

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