Category: Pareja

La flecha del tiempo

Anoche, para cerrar el fin de semana debidamente, el Toni decidió que teníamos que ver un documental sobre los misterios del Universo. La Noe se negaba, dice que en esas películas no salen personas y que a ella lo que le gusta ver son los líos que se traen los humanos entre ellos, ya sean de amor o de odio y que el Universo, como es tan impersonal y está ahí venga a expandirse le provoca sueño. Es verdad, se quedó dormida en cuanto salió esa primera masa rojiza y azul con pinta de placenta galáctica. Está todo el Universo lleno de eso, será por lo de primigenio. O no tendrá nada que ver, yo qué sé.

A continuación de las placentas flotantes sí que aparecieron personas así que le di un meneo para que no se las perdiera, abrió los ojos pero enseguida los volvió a cerrar porque esas personas salían de una en una y en parajes solitarios, sin relacionarse. Eran los científicos que explicaban los misterios. El primero se paseaba tan tranquilamente por un glaciar donde solo estaban él y el hielo, no sé que nos quería contar ahí porque me despisté y me  puse a pensar en asuntos propios. Al segundo lo entendí mejor, estaba el hombre en mitad de una playa también desierta y hacía un castillo de arena. No era para jugar cual si hubiera vuelto a su feliz infancia si no para  demostrar que él ponía orden en los granos de arena y les daba forma pero que pasado un rato más o menos largo,  el castillo  se le iba a ir al carajo porque esa es la ley básica del Universo, que todo lo que contiene se estropee de muy mala manera. A eso lo llamó la flecha del tiempo y según explicó con mucha calma y como si con él no fuera la cosa, no tiene remedio porque para atrás no va, siempre se dirige hacia delante destrozando todo en su camino y poniéndolo todo hecho unos zorros.

¿Ves?, te lo dije, se me pone el Toni como si hubiera descubierto él la flecha y la entropía, que así es como se llama al lío que monta el tiempo en su viaje destructivo hacia ninguna parte.

No sé si me lo has dicho pero  ahora mismo vamos a quitar este tostón agorero que nos has puesto que ya estoy harta de tanta extinción.

Eso, machista, salta la Noe sacando la cabeza de su  agujero negro. Ya está bien de que siempre mandes tú, ahora mismo ponemos nuestra serie de mujeres carcelarias. Ahí sí que pasan cosas.

Pero en ese momento salió un tercer hombre solitario de la ciencia que durmió al instante a la Noe con su parrafada cuántica. Explicó el señor que nuestras partículas elementales, los átomos y otras todavía más pequeñas, sí escapan  de la flecha maldita. Pueden  estar en varios lugares al mismo tiempo, aparecer y desaparecer a voluntad y viajar hacia atrás en el tiempo.

¿Ves?, te lo dije, Toni, no todo está perdido, tenemos como quién dice la inmortalidad dentro.

Es mentira, claro, nunca he dicho yo semejante cosa porque no la sabía y además que no la entiendo pero llevo todo el día de hoy dándole vueltas a ver si asimilo que estoy hecha de partículas reversibles pero que yo en conjunto no lo soy.

Y mientras lo pienso,  lucho contra el caos en casa de la Patricia. Menuda la que ha armado en esa casa la flecha del tiempo en tan solo dos días. Con la ayuda del Jacobín, ella sola no revuelve tanto.

 

 

 

 

Días negros, noches blancas

LLevaba una temporada el Toni muy pacífico y aquietao. Como a estas alturas ya sé que de carácter no va a cambiar, me dio por pensar que se estaba tomando la droga de los aquietamientos. Existe, es blanca, la Esme se la toma a veces y se queda de un pacífico que da miedo, mucho más que con sus naturales arrebatos. A mí no me gusta ese pacifismo químico, qué queréis que os diga.

Así que le pregunté directamente: Toni, majo, ¿tú no te estarás drogando que se te nota de un tranquilo y de un silencioso que ni el Swami Sivananda ? Nombre que me vino a la cabeza de tanto verlo desfilar por los estantes de libros alternativos de la Patricia. Es un señor muy apañao y muy calvo que te dice desde los libros que habita cosas como “sirve, ama, da, purifícate, medita y realízate”, todo así, en fila india por ser él de esa misma región.

Si protesto, malo y si no protesto, peor. El caso es atacar a la pareja como si fuera el enemigo. Si estoy callado estos días es porque todo es inútil, incluso decir que todo es inútil es inútil, así que no me hagas decirlo y respeta mi mutismo.
Ah bueno, pues si solo era eso no me tengo que preocupar. Casi mejor, que la canción protesta a todas horas, te acaba agotando. Pero el que es cantautor, tarde o temprano vuelve a lo suyo, eso es así. Hoy ha vuelto.
Estábamos desayunando y concentrados cada uno en nuestros móviles respectivos, como una pareja normal, sana y bien avenida que no necesita hablar ni mirarse, cuando salta muy furioso “pero… estos cretinos ¿por qué se tienen que dirigir a mí como si me conocieran de algo? Mira qué mensaje, ” Antonio, ¿estás ya preparado para el black friday? Qué asco de día y qué asco de todo.

Pues en nuestra tienda, dice la Noe asomándose a la puerta con un atavío que ella llama de mucho “power dressing” y que consiste sobre todo en poca tela y apretada, ya llevamos una semana, hemos puesto unos cartelacos enormes que dicen, “Adelántateeeee al black friday!!!!!”, así la peña se pone nerviosa pensando que se va a perder algo esencial para su vida, que no va a tener lo que otros más espabilados sí y entra como reposeída. Después vamos a cambiarlos por otros en los que pone, “prolongamoooooos el black friday!!!!!!”, para que se sigan poniendo nerviosos y continúen entrando. Los precios se quedan más o menos porque primero los habíamos subido para poderlos bajar, es que si no dime tú el negocio…pero mola mogollón este día. Han aumentado el transporte público y todo para que podamos disfrutarlo más y mejor.

Los niveles de subnormalidad están como los de contaminación, muy altos,y esto no hay protocolo ni escenario uno ni dos que lo detenga, dice el Toni con tal cara de cabreo que ahora sé seguro que no se ha tomado la pastilla blanca pacifista. Id preparando el pavo y los arándanos porque el año que viene celebramos el día de Acción de gracias. Lo que me extraña es que no lo hayamos celebrado todavía. Y el Día del Soltero consumista como los chinos aunque no seamos ni chinos ni solteros. Consumistas sí, algo es algo. Y a todo esto sin poder ver a las Leónidas, me las he perdido. Los días son negros, negros, negrísimos pero las noches se han vuelto blancas.

Le he tenido que explicar a la Noe por el camino al trabajo que las Leónidas  no son unas tías buenas como ella estaba pensando, que se trata de una lluvia de meteoritos que se produce por estos días y que pone el cielo tan bonito como si hubiera fuegos artificiales pero de forma natural. El Toni lleva toda una semana maldurmiendo intentando avistar el fenómeno desde el cielo de Madrid. Qué iluso es a veces, lo único que ha logrado ver ha sido el helicóptero de la dirección general de tráfico que comprueba una y otra vez que sí, que de tráfico vamos muy bien.
Días negros, noches llenas de luces, todo se le pone en contra pero siempre le quedará hacer lo que dice el Swami: sirve (por algo es camarero), ama (esa me conviene) y lo que sigue hasta que se realice.

Finiquitos y sonrisas engañosas

Yo ahí no entro, se me pone la Noe esta mañana señalando la cocina, me da miedo del Toni, y ya van dos días que tengo que salir sin desayunar por su culpa, justo ahora que he empezado la dieta paleolítica y tenía que comerme un muslo de pollo. Está diciendo cosas horribles sobre catástrofes, sequías, destrucciones y devastación y luego ha dicho algo de que pobres jirafas, elefantes, tigres y no sé qué otros bichos de los documentales, ¿desde cuándo le importa mucho la selva al Toni?

No sé, creo que está otra vez con lo de la Sexta Extinción Masiva, no le hagas mucho caso y entra. Por cierto, Noe, hablando de selvas, ¿no te has pasado un poco con el animal print? Madre mía todos los bichos que llevaba puestos por encima, falda de leopardo, camisa de cebra, zapatos de boa constrictor…menos mal que todo es falso porque si no podría decirse que ella solita ha causado la Sexta Extinción.

Y ahora encima ha puesto una música de violines como si se fuera a suicidar, te digo que yo no entro, pasa tú primero y me vas abriendo camino.

Toni, he dicho empujando la puerta cual si fuera la de un bar del oeste, baja el volumen de esas tétricas sinfonías con las que nos amenizas los despertares y deja de hablar solo, tenemos que desayunar que nos espera una dura jornada laboral.

Los ecosistemas del mundo se precipitan al caos, va y suelta el hombre en vez de buenos días por la mañana temprano. Y a continuación y para acabarlo de fastidiar: la única manera de que la vida se recupere es que desaparezca la causa que provoca su degeneración. Adivinad.

Total, que nos hemos bajado a desayunar al bar de la esquina pasando mucho de las adivinanzas del Toni y de sus violines de réquiem. Como de la dieta paleo solo tenían unos callos revenidos, la Noe se ha tenido que tomar un café con churros. Dice que así no hay manera de ponerse toda fibrosa, ella sabrá, no he querido investigar.

Lo que sí he querido investigar ha sido la sonrisa deslumbrante que portaba la Esme en su cara a media mañana. Digo, Esme, resplandeces, qué hilarante se te ve, pareces el Kim Jong-un con misiles nuevos, ¿por fin ha sido reconocido alguno de tus inventos, se han ido de casa tus hijos, ha descumplido años la diosa Afrodita que te habita, te ha regalado el Hipólito un anillo de grafeno?, yo qué sé, algo te pasa y es bueno, cuéntamelo.

Nada de eso que dices, más quisiera yo, esto que hago y que tú llamas sonrisa es un experimento que estoy haciendo. Se llama retroalimentación facial, trato de engañar a mi cerebro para que se crea que soy feliz y me vuelva feliz de verdad. Está comprobado científicamente que los movimientos musculares de la cara están vinculados a las emociones.

Anda, qué bien, ¿y de dónde te has sacado ese descubrimiento tan bueno?

De donde saca todo el mundo las gilipolleces, que pareces nueva, de los internetes. Bah, no me funciona, mi cerebro debe de ser muy listo y no se deja timar, lo dejo, prefiero mi cara de mala leche habitual, ¿tú no?

No me he atrevido a decirle que yo no y que mejor se vuelva a retroalimentar. Es que su cara habitual impone bastante, mucho más que la del Toni dando el finiquito a la especie humana desde la cocina, dónde va a parar…

Florence, en ti confío

Mientras yo me esriñono haciendo y deshaciendo equipajes, que a veces una se pregunta para qué se va de vacaciones con lo cansado que esto del empacar y desempacar, sobre todo se lo pregunta cuando vuelve, a la ida no me suelo preguntar nada, por qué será, el Toni se dedica a condolerse de su miserable existencia.
Lo de miserable no es que lo diga yo, es que lo dice él, también dice “porca miseria”, se ve que en italiano se desahoga más y otras palabras que no reproduzco por ser este un blog fino y delicado además de libre de humos.

Digo, Toni,majo, ¿qué tal si bajas a la compra?, por no tener no tenemos ni el medio limón mohoso que habita cualquier frigorífico que se precie.

Que no, que está mirando por la ventana que tiene algo muy importante que avistar.

Lo que le gustan a este hombre los avistamientos, no habrá tenido bastante con toda la fauna avícola que se ha echado a los ojos estos días y todavía quiere más.

Pues aquí solo vas a encontrarte con palomas, gorriones y alguna urraca, así que deja ya la observación aviar y haz algo práctico.

Que no, otra vez. Y que lo que espera nada tiene que ver con las aves aunque también es celeste.

Florence, Florence, en ti confío, ¡ven ya!, le oigo que grita sacando cuello y cabeza por la ventana.

Lo que me faltaba, ahora me pone los cuernos y ni siquiera lo disimula. O peor, está invocando a algún espíritu. No sé cuál de las dos opciones me gusta menos.

He tenido que dejar el maleterío a medias para que me lo aclarase.

Eres más tonta de lo que pensaba, Eva, me ha dicho riéndose por primera vez desde que llegamos a esta ciudad que tanto le descompone.

Me refiero al asteroide Florence. Con un poco de suerte cae cerca del bar y mañana no tengo que ir a currar. Estoy muy deprimido, solo una catástrofe interestelar me puede salvar.

Pues sí que…esperando al asteroide,  lo llevas claro, Antonio, ¿no ves que va pasar a una distancia como de dieciocho veces de aquí a la luna?
Bah, eso dicen pero  no te puedes fíar, los asteroides son muy de cambiar de idea en el último momento, no descarto que se arrime. En Florence tengo puestas todas mis esperanzas

Eso esta muy bien, en algo tenemos que creer los seres humanos que no creemos en nada, pero mientras llega la bola salvadora puedes ir poniendo la lavadora y no es por hacer una rima mala, es que urge.

Que no. Que tiene miedo de que si deja de otear el horizonte, Florence no se sienta bien acogido y enfile para otro planeta.
Que se queda de guardia. Luego ha dicho algo de la Sexta Extinción masiva, está muy obsesionado con ese tema, y del bloque de hielo de la Antártida que vaga a la deriva, eso ya por adornar un poco el Apocalipsis. Y luego más porcas miserias y más vida ruin y ya no sé qué plegarias y lamentaciones añadidas porque me he bajado a la compra.

No era mi intención empezar esta cuarta temporada (estoy durando más que Juego de Tronos pero en cutre) con las aberraciones del Toni pero, entederlo, majos: o escribo sobre él o lo extermino. Se puede querer y odiar a la vez y con mucha intensidad, acabo de descubrirlo gracias a Florence. No, si…

El fotón del Toni

Mira que es difícil hablar con el Toni, requiere  de muchas habilidades, circunloquios y vacíos, sobre todo vacíos. Le quería yo plantear si vamos a ir a algún sitio en estas vacaciones que se aproximan ,pero antes de mandarle el mensaje tengo que elaborarlo muy bien. No puedo decir en la frase la palabra planes ni la palabra viaje ni puede que el verbo hacer, no sea que se me altere. Bueno, pues con estas limitaciones me he lanzado en el desayuno. Digo, Toni, majo, ¿algo en Semana Santa?

Ya empezamos con los líos, te veo venir, ¿no me estarás proponiendo a tu sibilina manera un espantoso viaje?

Hombre, pues no lo llames viaje, llámalo traslación espacial. Podríamos trasladarnos espacialmente a algún lugar que no conozcamos y así enriquecemos nuestras vidas con nuevas experiencias, culturas y paisajes.

Si hay que pisar un aberrante aeropuerto, meterse en la máquina de las claustrofobias y vagar de acá para allá en compañía de odiosas muchedumbres que se fotografían hasta la sombra, la respuesta es no.  Y si se trata de otro medio de transporte me parece que tampoco.  Vuelve a planteármelo cuando exista la tele transportación, entonces me lo pensaré. No te creas que queda tanto, ya ha sido posible con un fotón y creo que también con un grupo de átomos. Teniendo en cuenta que estamos hechos de partículas ya nos va quedando menos para poder movernos sin movernos. Aunque tampoco sé si querría, no te hagas ilusiones.

Lo que me faltaba, el Toni se me ha vuelto cuántico. Cualquier excusa es buena para no salir de su zona de confort: sofá, monte y zonas aledañas. Qué aledaño es, no le atrae nada lo remoto. Me recuerda al hamster del Jacobín que cuando lo sacamos de la jaula para limpiarla se asusta y, en  vez de explorar el pasillo, se queda dando vueltas obsesivas a su morada.

En el caso del hamster tiene su lógica porque la única vez que se aventuró topó con los instintos maternales-caníbales de la Morganina y casi perece a base de abrazos y chupetones. Que yo sepa el Toni no ha pasado por ninguna experiencia similar aunque él dice que sí, que tiene varias anécdotas de las que te dejan de por vida con estrés post traumático . Y que no me las cuenta porque es reservado para sus cosas y porque no hay nada que destruya más a una pareja que la falta de secretos y zonas en sombra.

Anda, Toni, no te hagas el misterioso que me conozco ya tus sombras como si las hubiera parido, le he dicho porque es la pura verdad, es un ser bastante rutinario y previsible, por mucho que no quiera contarme esas anécdotas suyas que me da a mí que no existen más que en su imaginación. Creo que le ha molestado mi observación porque se ha levantado de la mesa alegando prisas por entrar a trabajar pero luego se ha quedado un buen rato mirando por la ventana, no se a qué. Yo también me he asomado luego por si hubiera allí delante algún fenómeno digno de observar pero no he visto nada, esa es la verdad.

Total, que me tendré que quedar yo también en las zonas aledañas o bien irme de viaje con otro acompañante o sola.  En este último caso podría llevarme un fotón del Toni, caso de que tenga de eso, para que me haga compañía, si es que se aviene a que se lo teletransporte.  Seguro que un fotón  suelto tiene mejor conformar y no se pasa el viaje quejándose de todo y protestando del mundo y sus habitantes como le pasa a su masa atómica completa.

 

 

 

 

De la ciencia a la conciencia

Madre mía el Toni, qué malos humores desprende por las mañanas, solo le falta expulsar fuego por la boca cual dragón de los suburbios. Digo, hijo, Toni, alegra el careto que parece que en vez de ir a currar vas a hacerte el harakiri.

Lo preferiría, va y me contesta con el entrecejo más fruncido que ojos humanos hayan podido contemplar.

Le gusta mucho exagerar, eso de siempre, por eso no le hago caso, eso de siempre también. Anda, majo, no te hagas tanto la víctima que todos tenemos nuestras esclavitudes diarias. Yo tengo que aguantar a la Patricia y pasar la mopa por unos pasillos que no se terminan nunca y cuidar de dos niños que a veces se ponen muy pesados y lloran y portan virus altamente contagiosos.

Por lo menos a ti no te hacen fusionar y maridar, me dice. Creía yo que el Manolo era inmune a esas tonterías  y que íbamos a seguir siendo un ejemplo típico de cutre bar español donde la gente se acoda en la barra y ante una tapa de torreznos y otra de bravas pasadas de fecha, arregla el mundo y el fútbol. Un bar donde se habla de Trump, de lo ladrones que son todos los políticos, de los malos arbitrajes. Con eso ya tenía más que suficiente para odiar al ser humano pero no, todo puede empeorar y así ha sido, ha empeorado.

Pues a ver, a mí no me parece mal que os modernicéis un poco, si tú mismo estabas criticando lo de antes. El Manolo quiere innovar  el negocio porque ha visto que con eso va a ganar clientela, es sagaz.

Es humillante, me siento ridículo, se me pone sacando parte de su vena trágica, solo parte, menos mal.Tengo que ir por las mesas con una ensaladilla rusa a la que previamente hemos rociado de wasabi y explicar que está elaborada con productos de la huerta almeriense- mentira, lo compra en ¡Ay madre, la fruta!- fusionada con esencias orientales. A la tortilla de patata la recubre de pétalos de flores por encima, me temo que proceden de los geranios que tiene en casa,  gastrobotánica, lo llama y quiere que probemos a ver si nos sale eso de la luminiscencia con el pulpo a la gallega. Ayer nos tuvo toda la mañana ensayando guarrerías en la cocina. Lo que te digo, preferible abrirse en canal y se acabaron las gilipolleces.

Anda,Toni, pues yo eso de los experimentos lo encuentro divertido, mientras estás en la cocina haciendo mejunjes fusionados y maridados no aguantas al personal que es lo que a ti más te sulfura.

Sí, ya, que te crees tú eso, como tardábamos mucho en servir las mesas teníamos un motín al otro lado que ríete del que inició la Revolución Francesa, no sabes cómo se pone la gente cuando tiene hambre y el camarero no llega, he visto mi cabeza peligrar. El Manolo salió a calmar los ánimos diciendo que se esperasen un poco que estábamos pasando de la ciencia a la conciencia, que invocaba al postmaterialismo y que estábamos cociendo a fuego lento las emociones. La parrafada se la ha copiado tal cual a uno de esos chefs filósofos con muchas estrellas. Por un momento pensé que nos iban a matar, pero no, se quedaron como anestesiados asimilando las palabras. Habla en un lenguaje que nadie entienda y tiempo que ganas para salir por patas.

Raro suena pero lo mismo tiene razón, venga, Toni, tú no te desesperes que en cuanto la cocina experimental del Manolo se haga famosa, dale tiempo al tiempo, ganarás tanto dinero que por fin te podrás liberar del yugo del trabajo y te podrás ir al pueblo y pasarte el día triscando por los  montes como el troglodita que eres y leyendo poesía pesimista en grado sumo.

Platos en los que nada es lo que parece, me siento indigno, se ha ido diciendo, y perder la dignidad  es lo peor que le puede pasar a un hombre. Polvo de gamba y corteza de acacia madrileña,  hay que joderse,  ha dicho también, eso ya no sé por qué.

 

 

 

 

El antiséptico

Lo del Toni no es normal, esta mañana cuando ya estaba en la puerta para salir a trabajar ha pronunciado la siguiente frase escueta, “mejor no” y a continuación se ha encaminado muy decidido hacia el sofá. Me he quedado un momento a la escucha por si repetía el “mejor no” y volvía a la casilla de salida pero como ha permanecido callado he tenido que hablar yo.

Mejor sí, Toni, que vayas a trabajar,no empecemos ya con las sesiones de absentismo.

Tengo gripe, ¿no me notas la tiritona?, me dice tan panchamente sacando un libro de uno de esos filósofos  que tanto le gusta leer, no para aprender algo nuevo si no para que le confirmen sus más  arraigados pensamientos.

Ah, bueno, pues si tienes gripe ve al centro de salud a que te den la baja.

¿Al centro de salud?, estás loca,  ahí están todos los que tienen gripe y además, que no, hoy no salgo, hay alerta roja y fenómenos costeros. Qué manía os ha entrado a todos con la acción, ¿no ves que casi todos los males del mundo vienen de eso? Y no lo digo yo, lo dice Schopenhauer. Lo mejor que podemos hacer es nada.

¿Quién dice qué?, salta la Noe irrumpiendo de improviso vestida de muñeco de nieve raro. ¿Os gusta mi outfit invernal? A ti ya sé que no, Toni, porque no entiendes de tendencias pero, ¿tú cómo me ves, Eva?, llevo el gorro con pompon, el abrigo de pelos sintéticos, ni se os ocurra acercarme un mechero que esto prende que no veas, y las botas tipo  yeti urbano. Una vez dentro del metro, me lo quito todo y ¡tachannnn!, en minifalda.Y a todo esto, ¿qué hace el Toni a estas horas todavía aquí?

Hacer lo que se dice hacer…más bien es al contrario, como según él  todo lo que hagamos va a ser para empeorar el mundo,  se está dedicando él a mejorarlo desde el sofá, también dice que tiene gripe pero luego no quiere ir al médico por si allí se la contagian.

Que sepáis, se pone entonces el Toni,  que el contemplativo no trabaja solo por su propia salvación. Tiene una importante misión social que cumplir, escuchad, palurdas, “el contemplativo puede hacer algo muy apreciable para mitigar los venenos que la sociedad destila por medio de su propia actividad política y económica, es la sal de la tierra, el antiséptico que evita la putrefacción total”, esto es de Huxley.

Qué fuerte, ¿no?, dice la Noe  sin prestar atención ni a la cita ni al citado porque se estaba mirando el outfit o disfraz  en la puerta del ascensor. ¿Te vienes, Eva o te quedas a eso que ha dicho él?

Mejor voy, sí, ya se ocupa el Toni de desinfectar la Tierra.

 

 

 

 

 

 

 

En la ciudad turbia…

Vaya diíta de Reyes que me dieron ayer entre el Toni y la Noemi. El Toni se pasó toda la mañana diciendo la siguiente frase misteriosa, “en la ciudad turbia…” y luego se quedaba en suspenso como los tres puntos. Y la Noe acorralándome por las esquinas del piso para quejarse del regalo del Toni: un libro.

Ya hay que tener mala idea, se me pone, si sabe que yo no leo y  menudo tochaco, si es más ancho que largo y además, mira, se titula “Los detectives salvajes”, me he creído que era de misterio pero he empezado a leer y, la verdad, no me entero de nada, pero si está lleno de haches intercaladas, ¿le habrá puesto tique regalo? Es que no me atrevo a preguntárselo porque como es tan así, tan raro, lo mismo se mosquea, pregúntale tú.

En la ciudad turbia…, me responde el Toni dando vueltas sin rumbo alrededor de la mesa. Toni, que la Noe quiere saber si puede cambiar el libro por otra cosa, ¿has guardado el tique? Ah, sí, aquí está, ayer comprábamos y mañana descompraremos y volveremos a comprar en un círculo sin fin,  así nos olvidamos de nuestra mortal condición y de nuestro sinsentido,  pobre lince ibérico,  en la ciudad turbia los…

Pero, ¿de qué lince hablas?, ¿en la ciudad turbia los que…?, ay, madre, qué cansino estás. A ver, Noe, toma, ya lo puedes cambiar. Pero otra vez la Noe me acorrala en una esquina, “joer, que mira lo que pone aquí, “Casa del Libro”, o sea, claramente solo lo puedo cambiar por otro libro, eso va con segundas, quiere que lea o ,peor todavía, lo quiere leer él y por eso me lo ha comprado. Porque tu regalo ha sido otro libro y además de poesía, no me llames malpensada pero todo encaja.

Y así, entre frases suspensivas y acorralamientos me tuvieron toda la mañana. Por la tarde el Toni salió a orearse por las calles de la ciudad turbia, me supongo, pero no le sentó bien la vuelta. Que qué asco de calles llenas de familias con bolsas, que ocupaban todas las aceras y no le dejaban pasar y que qué absurdo ese  ir y venir con esos cargamentos de paquetes y que qué pena el lince ibérico al borde de la extinción por nuestros hábitos desaforados de consumo.

Pues el consumo es bueno, salta la Noe, porque yo trabajo en una tienda y si la gente no comprara me moriría de hambre, que lo sepas, Antonio. Y se morirían de hambre también muchos otros más, todos nos moriríamos de hambre y también el lince ibérico de las narices. Un libro a mí, eso sí que es turbio y no la ciudad esa de la que hablas, igual si lo ponemos debajo de la pata de la mesa deja de cojear, voy a probar, no vale, es demasiado gordo.

Y entonces va el Toni y termina su siniestra frase: en la ciudad turbia… en la ciudad turbia, bajo un cielo desestrellado, los depredadores compran y compran ajenos a la catástrofe.

A ver si va a ser un profeta de  los chungos, me dice la Noe con cara de susto volviéndome a acorralar en una esquina, de los que predican de lo malo y todo eso,  me da miedo, ¿y si le lanzo el libro a la cabeza? Allá va, es por autodefensa de las dos.

 

 

 

 

 

 

 

 

Enviado especial y mala noticia

Pues no se pone el Toni esta mañana que él no va a trabajar, que se tiene que quedar en casa a hacer un seguimiento intensivo a las elecciones en EEUU. Dice el hombre que le aterra que salga Trump y que no se puede despegar en todo el día de las redes sociales ni de los mass media, que es mucho el peligro que acecha a la humanidad y que él tiene que estar pendiente, no vaya a ser que el cataclismo le pille desprevenido esparciendo gérmenes por doquier. O sea, pasando la bayeta esa tan maja de los bares españoles.

Mira qué bien, el mundo puede estar tranquilo si tiene al Toni de enviado especial desde el sofá. La que no me he quedado nada tranquila he sido yo porque como se quede sin curro dudo mucho que la Hillary se avenga a echarnos una mano todos los meses por el apoyo incondicional que un tal Toni le está prestando mientras lee poesía desde su casa. Porque que mass media ni que redes ni que nada, que este lo que hace es leer,  que lo he visto, tenía el libro escondido en un bolsillo del pijama y se le ha caído al suelo cuando iba a tomar posiciones.  Otra vez vuelve a las leídas, mientras no le dé por volver a las recitadas…Qué pesado es, qué ganas tengo de matarlo cada cinco minutos y de todo lo contrario cada otros cinco.

Con todas esas contradicciones a mis espaldas me he introducido en el metro y allí, en el interior de ese lugar que tanto agradaba a la doña Marga para pasar el rato  he recibido un funesto mensaje de guasap  de su sobrina en jefe, la Repolluda. Decía así: “Eva, no vengas esta tarde, estamos de mudanza, por fin llevamos a mi tía a la residencia” y tres caritas sonrientes completamente fuera de lugar a continuación.

¡Ay, qué pena más suburbana me  ha entrado!, la mujer tendrá que abandonar todas sus pertenencias: su ventana de las puestas de sol, su rincón de la lectura, su botella de whisky camuflada entre las medicinas, sus cigarros clandestinos y sus tiroleses danzantes dentro del reloj de cuco. Bueno, esto último no creo que la entristezca mucho, siempre les disparaba con el bastón. O sí, porque  ¿a quién va a disparar sin que se ofenda? Ahora tendré que ir a visitarla allí, eso es lo que me ha puesto en un segundo guasap la Repolluda: tu horario sigue como siempre a partir del miércoles. Y la dirección del gueto viejil en cuestión.

Pues mira qué bien, me han dado ganas de volverme al sofá yo también, los sofás consuelan mucho en cualquier circunstancia adversa de la vida. Menos mal que como tenía que llevar al Jacobín al colegio me he distraído un rato con sus preguntas imposibles,  sus rugidos y sus risas locas. Los niños, como los sofás, también consuelan, son seres puros que aún no saben nada de Trumps ni de residencias.

 

 

 

Los negativistas

Ya he descubierto de dónde le viene la negación perpetua al Jacobín, si ya intuía yo que tanto no,no,no y nada más que no, tenía que tener un origen. El origen estaba pegado con un imán en la puerta del frigorífico de titanium antihuellas, total no frost y luz led interior, qué cosas, majos. Horarios de Jacobo, se leía en el papel causante de la desgracia. Y debajo, muy bien estructurado todo ello, una agenda que no tiene nada que envidiar a la del Barak Obama.

Así que por la mañana colegio y por las tardes piscina, predeporte, iniciación al lenguaje musical y chino. Y todavía le queda algún hueco libre los viernes por la tarde que será debidamente rellenado con algún otro quehacer no sea que el niño se aburra o incluso juegue.

Pobre criatura, qué pena me ha dado, ahora entiendo que se ensañe a patadas con las farolas, que ya no se interrogue sobre la luna ni sobre la muerte y que se haya apuntado al movimiento negativista como tabla de salvación. A mí si me llegan a quitar así la infancia hubiera hecho lo mismo. Luego se deprimirá o tendrá déficit de atención y en el hueco que le queda libre escribirá su señora madre: terapia psicológica.

Si es que…pues a eso le tengo yo que poner remedio,cualquier mañana de estas en vez de tomar la dirección del colegio, tomamos la del parque y ya se me ocurrirá alguna mentira. Ahora también entiendo que su hermana chupe paredes y coma corteza de árboles, está cogiendo fuerzas para lo que se le viene encima.

Si fuera hijo mío se lo pasaría mucho mejor, pero claro, no lo es. Me gustaría tener un hijo, creo que ya lo he dicho, a la Esme también se lo he dicho muchas veces, repitiéndome y poniéndome pesada como toda amiga que se precie de serlo. Ella también se repite con el grafeno, que se aguante. Hoy se lo he vuelto a decir, no quiero que se le olvide mi obsesión más primaria. Esme, mira qué bebé más mono, no hacen más que pasar bebés por aquí delante para ponerme los dientes largos, yo quiero uno…

No te fíes de los bebés, me dice la muy fastidia obsesiones, son muy traicioneros, se transforman en adolescentes toca narices a poco que te descuides. Eso es así, no te engañes. Por cierto, qué susto me he pegado esta mañana, creía que nos había desvalijado con nocturnidad la mafia georgiana, había cables y más cables tirados por el suelo,cargadores de todo tipo de artefactos, cajones abiertos exponiendo su revuelto interior, ropa esparcida por el suelo, vasos con restos de bebidas, envases de yogur. Esto último es lo que me ha dado la pista, ¿desde cuando los revienta pisos georgianos son aficionados al yogur griego con mermelada de fresa? Habían sido ellos, los ex bebés, por eso te digo..

Qué desinfla ilusiones es, no lo puede remediar. Y del Toni ya ni hablamos, dice que no es que no quiera tener un hijo conmigo, que sí, que le gustaría en un mundo ideal donde el tiempo no haga estragos pero que se ha puesto a imaginar a ese mismo hijo nonato siendo un señor calvo y le ha entrado un mal rollo que pa qué. Y que luego se lo ha imaginado en una silla de ruedas y luego muerto. Y que después de esa horrible visión está tan deprimido que probablemente no pueda ir por la tarde a trabajar y se tenga que quedar en casa leyendo o viendo el partido de la Champions,una de dos, más bien la dos, para distraer su mente de la espantosa realidad.

Y además este año no hay moras, solo moscas, campos agostados y ni rastro del otoño, otra señal más de que el mundo que habitamos va a la deriva.Y con este dato tan científico-apocalíptico ha cerrado la discusión sobre el hijo que nunca tendremos. Pues vaya, el Toni también es negativista puro, solo que creo que no lo sabe. Ay,qué monos esos que vienen por ahí con sus camisitas y sus canesús y encima gemelos, qué mañana llevo.