Categoría: Pareja

Gallo congelado

A los buenos días, Esme, es lunes 19 de septiembre, san Jenaro, luce el sol y la luna mengua. Me gusta innovar un poco en los saludos para no resultar repetitiva pero esta modalidad no ha sido de su agrado, tiene un carácter muy difícil de contentar.

¿A qué juegas, a la agenda humana o al calendario carmelitano?, sabes de sobra que los lunes no son mi día aunque hoy es distinto, estoy contenta porque a lo mejor viene él. Voy a sacar la casita de muñecas para que me vea jugando, así es como se prendó de mí, cree que soy hogareña, cariñosa y amante de los niños. Cree que soy dulce y encantadora, cree, bueno, yo que sé lo que cree, el caso es que cree, es creyente.

Pero, ¿quién cree todo eso?,¿san Jenaro? Madre mía, qué cara de furia arrabalera me ha puesto. El miedo que me ha dado su morro torcido me ha espabilado al instante las neuronas y he recordado que había conocido a alguien pero…será pendona, si tiene novio de relativa reciente creación y ya lo está queriendo cambiar por otro. Esto me lo tiene que aclarar. Explícate, Esmeralda y cuéntame quién es ese y por qué te ilusiona tanto.

Ni idea, no sé nada concreto ni me interesa saberlo, en realidad. A estas alturas vitales cuanto menos sepamos, mejor. Lo importante es que me dice palabras bonitas y también me hace reír, es simpático y me adora. Eso es lo que quiero y lo demás me da lo mismo.

¿Y el Hipólito qué? Es tu pareja, te cuidó cuando el esguince, te lleva en el taxi de paseo a donde tú le dices, aguanta a tus adolescentes que tienen telita, por cierto, y a ti (esto lo he dicho entre dientes y sin vocalizar), es buena persona, te quiere. Ya es bastante, me parece a mí.

Sí, claro, admite ella sin despegar la vista de la lontananza, por donde se supone que va a aparecer el doncel envuelto en un halo luminoso, Hipólito tiene muchas virtudes pero, para que lo sepas, también un defecto muy grande, es un asesino del amor y eso no se lo puedo perdonar. Dice cosas tan letales como “Esme, acuérdate de sacar el gallo congelado para la cena” O, peor todavía, escucha que frase de destrucción masiva: “otra vez le ha vuelto a subir el colesterol a mi madre”.

Pues lo normal, hija, las parejas tienen que hablar de todo, de lo elevado y de lo de a ras de tierra. Al Toni tampoco le gusta que le hable de comidas pero luego quiere comer como todos los seres humanos que no están en huelga de hambre.

Es muy bueno, sí pero también es bueno ese san Jenaro que has mencionado y no quiero nada con él. Me da muermo. Sin embargo, este… qué palabras más bien dichas, qué temas de conversación tan poco vulgares, cómo sabe estremecerme y divertirme, es que solo de pensar en lo que me dijo ayer, me río yo sola y también floto y me elevo.

Que se ríe sola es verdad pero eso siempre porque se le va ligeramente la pinza, pero lo de que flota y se eleva es mentira, ya os digo yo que estaba tan pegada al suelo como siempre, se tratará de una metáfora, en todo caso.

¿Y es apuesto y galano? porque el Hipólito no está mal, no lo vayas a cambiar por otro más feo.

Anda esta, resulta que no lo sabe porque como no se pone las gafas de cerca para no delatarse, la muy artera, dice que solo ha podido apreciar una cara más bien borrosa de la que sobresale una nariz. Que buena planta le parece que tiene pero que guapo…vete tú a saber y que si no me importa esperarme un rato hasta que llegue para hacerle de traductora de rasgos.

Pues eso será otro día porque hoy se me acabó el tiempo, tengo que preparar el puré de la Morganina aunque no le gusta y me lo escupe, armamos unos líos con el puré, a lo mejor si le cambio los ingredientes o le añado un poco de corteza de árbol…

Qué grosera, ha sido hablarle del puré y se ha puesto a cantar “se me enamora el alma, se me enamora” Y qué hortera, por añadidura. Por el camino iba yo pensando, ¿y si el de las palabras ingeniosas y elevadoras también está presbítico y tampoco se pone las gafas, artero él, y se cree, en su ceguera, que la Esme se da un aire a la Gisele Bundchen? Vaya chasco que se va a llevar.

Yo que ella sacaba el gallo del congelador pero, claro, yo soy prosaica. De eso siempre me está acusando el Toni, otro que también se pasa el día queriendo flotar y elevarse, metafóricamente hablando. Pues le voy a bajar del guindo con esta llamada, “Toni, majo, cuando salgas del bar pásate por el Día y compra leche, huevos y detergente marca blanca, que no queda”. Sé que me la estoy jugando.

No

Qué ganas tenía de volver a ver al Jacobín y a su tierna hermana y qué mismas ganas me han entrado a la media hora de que desaparecieran de mi vista. Es un fenómeno bastante común cuando de niños se trata. El chiquillo, antes tan conversador, se ha vuelto taciturno y sufre una reducción del vocabulario extrema, solo dice no. No a cualquier cosa que le propongas, incluso a las que le gustan con pasión. No, siempre, no, en cualquier situación. No. Hay que admitir que lo dice muy bien, con una pronunciación muy nítida y mucho convencimiento.Como es casi su única palabra, la tiene muy perfeccionada, todo un virtuoso de la negación y de poner de los nervios con su monosílabo opositor.

La Morganina, por su parte, está aprendiendo a andar y a descalabrarse, todo junto. Después, para animarse por el esfuerzo que le supone ir tambaleante de silla a silla o para consolarse del golpetazo, chupa las paredes. Sí, eso hace, cual si se tratara de una estrafalaria niña gourmet.

Y mientras el Jacobín niega y se opone a lo que sea y la Morganina comprueba en sus carnes la dureza del mundo material y hace catas de pintura, la madre de ambos sigue lloriqueando tras la puerta de su antro de la creación, acompañada de la lapa de la Poncho.

“No, es imposible, nunca podrá ser mío, tengo que olvidar y conformarme”, he oído que se lamentaba sorbiendo mocos. Digo yo que hablará de algún amor, a no ser que se refiera a un premio literario. Como los huecos los relleno yo, he decidido que sea romance, qué bonito, un culebrón en vivo. Pero en lo más emocionante de la radio novela, justo cuando la Patricia iba a decir un nombre, se han callado, debe de ser una técnica que utilizan para enganchar al oyente y es buena porque me he quedado con ansia de saber más.

En vez de palabras, por debajo de la puerta se escapaba un humillo raro y no era el incienso que suelen prender, era otro aroma más intenso, proveniente , me temo, de alguna droga blanda y fumable. Casi seguro porque al rato han salido las dos con los ojos enrojecidos, han deambulado hasta la cocina y se han zampado de pie y compartiendo tenedor media cazuela de albóndigas, sin calentar ni nada. Esa falta de finura en señoras tan aristócratas solo puede deberse a los efectos de algún narcótico. Yo es que lo flipo, ha dicho luego la Poncho observando con fijeza las cuerdas de tender. Y a mí que las cuerdas no me parecen nada flipantes…

Sinceramente, tenía muchas ganas de llegar a casa pero nada más entrar en nuestra cálida morada y lo de cálida no es solo un decir, ha llegado a mis oídos la siguiente parrafada: “quién pudiera ser el niño que juega con la arena de la playa, que se baña en el mar, que embebido de azul representa la más pura de las felicidades”.

No me digas que ahora el Toni quiere ir a la playa, pero si no le gusta y para que acceda a acompañarme hay que engañarle con los más sucios ardides.

A ver, Toni, qué dices de niño y de playas, pues hoy estoy yo de niños y mira que los quiero pero me han dado una mañana de las finas¿Quieres ir a la playa? Aclárate.

No, no quiero, no pienso aclararme, quiero vivir en la confusión puesto que todo es confuso, ojalá pudiera volver a la infancia cuando la vida era simple, bañarme en el río, cazar lagartijas.

Lo del mar ya no, entonces, ahora río y te recuerdo lo que les hacíais tú y tu primo a las lagartijas, a lo mejor se te quitan las ganas de ser infante otra vez, ¿has hecho la compra, por cierto?

No, no, no, claro que no. No me hables de la compra, lo haces todo aburrido y prosaico. Me duele mucho la cabeza, en el bar me hablan, viene gente, son feos y pesados,piden leche de soja, los odio. Quiero volverme al pueblo, Madrid está puerca y asquerosa, huele mal. Todo es mugriento, pestilente y descorazonador.No hay horizontes, solo coches. Quiero ser el niño que fui y jugar y…

Y decir a todo que no, seguro. Hay días que yo también chuparía las paredes o me fumaría algo, lo que fuera. Es lo malo de ser tan sana, no tienes más consuelo que el de tu propia química cerebral y no siempre voy tan sobrada de serotonina.

Amor, ¿eso qué es?

¡Qué asco de día!, se pone el Toni esta mañana sacando la cabeza por la ventana para mirar el cielo.
Hay que sacarla bastante y superar unos cuantos obstáculos, como tres filas de tendederos con sus ropas colgadas, antes de llegar al azul.

Por fin llegó el calorcito, suelta alegremente la Noemi que siempre tiene la palabra injusta. Ella no sabe que al Toni le deprime el buen tiempo y que delante de él no puedes decir buen tiempo sin arriesgarte a entrar en un debate de lo que es malo y es bueno y de la relatividad de las cosas en general. Es un hombre muy partidario de la inclemencia invernal y los chuzos de punta. Dice que es la única manera de tener la calle libre y de mantener a raya al desierto.

A mi en la primavera/verano me dan ganas de enamorarme, me enamoro mucho, me enamoro todo el rato. Me parece que me he enamorado de mi jefe el chino y eso que es de un borde…lápido, lápido, me dice siguiéndome por la tienda. Es muy sádico del trabajo y eso me da morbo. Creo que le gusto yo también a él, pero no me lo sabe manifestar por la cosa del idioma raro que tiene.

El amor no existe, va y dice el Toni metiéndose en la boca una tostada.

Eso sí que me ha sentado mal. Eso y que la tostada que se ha comido fuera la mía, siempre lo hace, qué tío.

A ver, Toni, ¿por qué dices eso, es que no me quieres?, no sé que hacemos juntos en ese caso, le he preguntado con mosqueo.

Entonces ha abierto el libro maldito de donde extrae todas sus teorías y ha leído con la boca llena de pan: “nadie ama a otro, sino que ama lo que de sí hay en él, o lo parece. Nada te pese que no te amen. Sientéte quién eres y eres extranjero”

Pues nosotras tampoco te queremos a ti, guapo. Y si eres extranjero y no tienes permiso de residencia, ya nos estás desalojando el sofa, dice la Noe como si fuera una Donald Trump cualquiera, supongo que para defenderme.

Pero él, a su bola, ha seguido declamando, “estás solo. Nadie lo sabe. Calla y finge. Nada esperes que no este en ti, cada cual consigo mismo lo es todo”.

Luego, al ver mi cara de disgusto lo ha querido arreglar diciéndome que sí, que me quería y que eso es una teoria general del amor que no tiene nada que ver con el nuestro particular y que a mí me pasa lo mismo con él, solo que al revés, aunque yo no lo sepa.

Todo esto he tenido que ir corriendo a contárselo a la Esme, dada la experiencia que los años le otorgan, para que me aconsejara. Pero creo que hoy no era su día. Me la he encontrado con muy mal color, la tez de un amarillo verdoso.

Esme, ¿tú crees en el amor?, le he soltado a modo de saludo para no perder el tiempo.

El amor, el amor, yo qué sé, sí, no, a ratos. Tengo ganas de vomitar, principalmente, he tenido que poner boca abajo el panel con los dibujos de los helados. Es ver esas imagenes degradantes de polos de colores con absurdas formas y se me revuelve el estómago. He soñado que los alfacentaurinos calzaban frigopiés y me pateaban.

Oye, por cierto, me dice arrugando la nariz ¿no me habrás gastado tú una broma de esas típicas pueblerinas consistente en escribirme una carta? , ¿qué va a ser lo siguiente, tirarme al pilón? Qué mala leche tenéis los de pueblo.

Pero que si crees en el amor, Esme, no te desvíes del tema, es que dice el Toni que nadie ama verdaderamente a nadie.

Amamos el amor, lo que sentimos amando. Esa es la respuesta que te da hoy el oráculo de Esmeralda, deja tu donativo en la hucha de los donativos y no seas tacaña. Pero no me hagas mucho caso porque creo que voy a potar. Uf que naúseas.

Suplicios los míos

Me están entrando unas ganas irresistibles de irme a vivir sola y dejar plantados en el sofá, en sendas macetas, al Toni de mis amores y a la Noe Miranda de mis amistades íntimas desde nuestra más tierna infancia. Si ya por separado no te lo ponen fácil, los dos juntos y en espacio reducido son una prueba difícil de superar.

El Toni solo deja a un lado el libro de poesía con el que nos martiriza para ver el fútbol. Dice que el susodicho deporte también es poesía y de la buena. Además de pasión, arte, inteligencia,elegancia, magia, belleza y no sé qué más.

Sí, ja, se pone la Noemi, este con tal de no levantarse del sofá ya no sabe qué inventarse. Antonio, jeta, haz algo, lleva los platos por lo menos, ¿hasta cuándo dura la champions esa? Menos mal que enseguida es juernes y me voy de marchuqui y luego viene ¡el finde!

¿Qué tres espantos ha sido capaz de colar en una misma frase?, se sobresalta el Toni sin apartar por ello la vista del terreno de juego. Me ha parecido oír juernes, marchuqui y finde , el simplismo analfabeto de esta mujer no conoce límites.

Ah,no, yo límites no me pongo porque hay que apuntar alto, eso te lo digo, Eva. Ya me tengo preparado el conjunto de la Kahleesi para el juernes. Es que últimamente no hago más que ver khal drogos por la calle y por eso.

¿No serán hipsters lo que tú ves, Noe?

Lo que sean, me da igual. Qué rollo el fútbol, si siempre es lo mismo, todos estos tíos corriendo detrás de una bola, ellos lo llaman esférico, pues vale, y ahora goooool, gooool porque han metido la bola en el hueco, o el esférico en la portería, que más da, vaya cosa. Y mírale cómo se pone este, si parece que le va a dar algo, alucino, de verdad. El cholo Simeone me da morbo pero no lo suficiente, me aburro, ¿falta mucho para que se acabe la copa de Europa?

Creo que voy a cometer un crimen, me dice el Toni en voz baja, si me encarcelan tampoco me importa tanto. En el trullo se puede leer y te dejarán ver los partidos también. Sí, matar a la Noemi es la solución a unos cuantos de mis males.

Pero como era el descanso del partido se ve que en vez de tomarse la molestia de asesinarla que, al fin y al cabo tiene que ser un trabajo bastante pesado, ha decidido mejor volver a su libro y a sus recitativos, “maldita es la vida, maldición es conocerla. Cada hora cambia no sólo la hora sino lo que en ella se crea y así pasa la vida, entre el vivir y el ser”.

Toma del frasco lo que acaba de decir, me da un codazo la Noe en todo el costillar, me meo viva con lo que lee, con la de libros que hay y le da por los versículos, de eso operaron al tío Paco, de los versículos del colon. No es lo mismo, ¿verdad? A veces hay cosas que se llaman igual pero no son lo mismo, ya me he dado cuenta. Lo que no sé cómo lo aguantas, yo la le hubiera asesinado a cámara lenta. No me digas que mañana hay fútbol otra vez. Madre mía qué suplicio.

Para suplicios los míos.

Pues sí que estamos buenos

Estoy empezando a pensar que por algún motivo que desconozco atraigo especialmente a las personas ligeramente trastornadas. O es eso o es que el trastorno, llamémoslo así, es tan frecuente que todos llevamos a nuestro alrededor satélites chiflados. Pero qué digo de satélites, ni oír hablar quiero de nada que tenga que ver con el espacio. Bastante tengo con la segunda epístola a los alfacentaurenses que se está escribiendo la Esme.

La de las epístolas es una y el otro es el Toni que ya está aquí otra vez, según él porque tiene que resolver unas gestiones. No sé qué gestiones serán esas que se resuelven desde el sofá y leyendo libros. Y no cualquier libro, sus lecturas siempre tienen que versar sobre el fin de nuestras vidas, la poca importancia de todo en general, la brevedad de la existencia y la cercanía de la muerte.

“Nada permanece de nada. Nada somos. Leyes hechas, altas estatuas, odas acabadas, todo tiene su tumba”, se nos pone esta mañana en el desayuno en vez de decir cosas normales como, ¿qué tal habéis dormido? o pasadme el azúcar. Yo ya estoy acostumbrada a sus desvaríos pero a la Miranda-Noe la tiene patidifusa.

¿Qué dice de tumbas a estas horas de la mañana?, madre mía, si para morirnos anda que no nos queda. ¿Te gusta cómo voy hoy, Eva?, me he puesto ya de primavera total, me dice levantánose de la silla y haciendo una postura muy rara con un brazo para arriba y una pierna del revés. Ella lo llama posado y yo alto riesgo de escoñamiento, con perdón.

“Florece la variada primavera y los campos alégranse. Más en cada campo duerme su otoño y el invierno acecha a la azucena que ignora que la muerte es cada día”, salta el Toni sacando de su nuevo libro este pasaje escogido.

No he entendido nada pero que tienes muy mala leche, Antonio, eso sí, se enfada la Noe deshaciendo su pose de primavera total.

Podría poner más ejemplos pero no los pongo que si queda la entrada muy larga no se la lee nadie. Eso es así, me lo han dicho blogueros de reconocido prestigio. Tenemos el blogroll como lo tenemos, hasta los topes, y no da uno para endosarse a diario tantos parlamentos, así que brevedad que somos muchos. Y dicho esto, no hago ni caso y cavando mi propia tumba, que diría el Toni, sigo hablando.

Porque para colmo, en casa de la Patricia he escuchado un llanto tras su puerta. No es que yo sea cotilla, sólo curiosa de la idiosincrasia humana, por eso he tenido que ir a poner la oreja.

A veces no sé qué sentido tiene todo esto, he oído que le estaba diciendo entre gipidos a su amiga la Poncho. Venga, venga, no le des más vueltas, ¿te alíneo los chakras?, le ha propuesto ella.

¿Qué será a lo que no tiene que darle más vueltas?, qué curiosidad antropológica me ha entrado. No lo sé, pero de lo que sí estoy segura es de que más de uno y más de dos necesitaría una alineamiento de esas cosas, o de otras, ya que nos ponemos. Y si duele, pues que duela.

Detrás de la luna

Pobre Jacobín, qué cara de susto se le quedó el otro día cuando, al volver del colegio, se encontró con uno de los chupetes usurpados en la boca de su satisfecha hermana. Miró el chupete, me miró a mí y rápidamente se puso a mirar por la ventana, a buscar la luna, según él. Y una escapatoria, según yo.

Como era de día, la luna no estaba, lo que no le impidió interrogarse por ella y por todo el Universo, ya de paso. Va a ser verdad lo de las altas capacidades y va a ser verdad también que yo no estoy preparada para preguntas tan astronómicas. ¿Qué hay detrás de la luna?, me interroga dándose la vuelta y sin dejar de mirar al delator chupete de reojo.

Detrás de la luna hay otra luna, fue lo primero que se me ocurrió. Esa respuesta creo que le gustó mucho.

Sí, otra luna con otro niño y otra Eva, me dice muy serio.

Claro, otro niño y otra Eva también. En buena hora se me ocurrió acceder a montar un mundo paralelo detrás de la luna. Ahora sólo quiere jugar a eso y en todo momento. Cosa o ser que ve, cosa o ser que duplica para detrás de la luna. Nuestro trayecto al colegio consiste en ir nombrando lo que va viendo,y es mucho lo que se ve por la calle, y mandarlos detrás para amueblar ese otro lugar, que no falte de nada detrás de la luna, ni una piedra ni una caca de perro. Buena estamos poniendo la trastienda lunar de coches y basuras, mayormente.

Pero bueno, este juego lo veo yo bastante normal en un niño. Lo que ya no veo tan normal es la inquietud de la santa maestra Esmeralda por conocer el patronímico de los de Alfa Centauri, suponiendo que exista allí población, lo que ya es suponer. Mucho me temo que algún plan irrealizable de los suyos le ronda la mente, o las mientes, que también se puede decir así cuando se trata de alguien ligeramente chiflado.

¿Serán alfacentaurenses , alfacenturinos o alfacentaureños? No me gustaría equivocarme, la primera impresión es importante ¿Pero de qué primera impresión me habla hoy esta mujer? Ni caso me ha hecho, dice que está escribiendo una carta, ella le ha llamado misiva, y que necesita mucha concentración.

Cómo está el patio,majos, el de aquí y el de detrás de la luna.

Las lecturas del Toni

Mientras nosotras nos vamos a trabajar, el Toni se queda en casa leyendo y bebiendo cerveza. La Noe dice que a ver si va a salir borrachuzo y que ya sería lo único que le faltaba, que ella entendería que yo estuviera con él si no hubiera otro hombre en el mundo, porque una tiene sus necesidades ostentóreas, (supongo que quiere decir perentorias), pero que habiendo dónde elegir no entiende por qué he ido a escoger a lo peorcito de merca Madrid.

Déjale, mujer, que está de vacaciones, si quiere beber cerveza y leer, eso tampoco es tan malo. Que yo sepa hasta ahora no nos lo hemos encontrado en mal estado a la vuelta, le he dicho camino del metro para que dejara de criticarle. Lo que pasa es que ayer, a la vuelta, no digo que estuviera etílico porque nos había preparado la cena y todo, pero sí que nos aderezó los huevos con patatas con unas frases más bien raras que sacaba del libro que se está leyendo.

Se pone de repente, abriendo el libro en cuestión y cortando a la Noe que nos estaba hablando de la fiesta, ella dice fiestaca, que quiere preparar para su treinta cumpleaños: “si el hastío del mundo confirirera por sí solo la santidad no veo yo cómo podría evitar la canonización”.

¿Qué?, dice la Noe con cara de susto, no lo pillo. Bueno, da igual, podría hacerla al aire libre pero si llueve, es que en primavera te puede hacer de todo. Del pueblo voy a invitar seguro al grupo del Javito, a ti no te caen muy bien, ya lo sé, Toni, pero como a ti te cae mal todo el mundo…

“A veces uno quisiera ser caníbal, no tanto por el placer de devorar a fulano o a mengano como por el de vomitarlos”, vuelve a leer el Toni pero escondiendo el libro para que la Noe se creyera que se le acaba de ocurrir a él.

Te pasas siete pueblos, ¿no?, salta ella muy indignada. Ya sabía que te caían mal pero, vamos, es que es muy fuerte.

Mientras el Toni se reía con maliginidad tuve que explicarle a la Noe que esa frase no era de él si no de un tal Cioran, que no se preocupara.

Pues al Cioran ese sí que no le invito, qué mal rollo de hombre. Ay, qué nervios, no sé qué ponerme.

“¡Si hubiera sido posible nacer antes que el hombre!”, vuelve a recitar el Toni endiñándose la tercera birra.

Luego, mientras recogíamos la mesa, he visto que el libro que se está leyendo se llama, “Del inconveniente de haber nacido”. Va a tener razón la Noe en que el Cioran-Toni y las fiestas son bastante incompatibles.

¿Quién mueve los hilos?

No sé qué pasa pero está el ambiente muy enrarecido a mi alrededor. El Toni y la Noe no paran de pelearse, el Toni ha llamado a la Noe drag queen porque dice que no es normal que esté desde la siete de la mañana subida en unos tacones aporreando el suelo sin dejarle descansar y la Noe le ha llamado a él cerdo y luego ha añadido no sé si para mejorarlo o empeorarlo, ibérico. Me parece que el pacto a tres que quería yo instaurar emulando al Pedro Sánchez me va a dar el mismo resultado que a él. No veo posible la convivencia entre estos dos.

En casa de la doña Marga tampoco pintan nada bien las cosas y eso sí que me ha dado pena. Se ha caído estas vacaciones y además de estar muy dolorida y tener la cara toda morada, lo que a ella le importa mucho porque es muy presumida, tiene a su sobrina la doña Repolluda amenazándola con la residencia y culpándola por haber tropezado.

Es que no hace caso de nada ni de nadie, le he dicho mil veces que tiene que llamar a la chica si quiere levantarse, que ella sola no puede, es rebelde y muy desobediente. Y ha tenido suerte de no haberse roto nada, en la residencia estaría mejor pero como se niega, allí hay médico y enfermera las veinticuatro horas, partidas de cartas, bingo, actuaciones de grupos de música popular, un jardín. En fin, es un sitio maravilloso, dice la Repolluda mirándome a mí con falsa cara de ensueño, pero dirigiéndose a su tía.

Paso, instálate allí tú, contesta también sin mirarla la doña Marga. Y cuando la otra se ha dado la vuelta para marcharse con mucha indignación, le ha disparado con el bastón.

Estaba empezando a pensar que de verdad es la Esme la que urde la trama y como es un poco enredona no nos deja tener paz. Por eso la he llamado desde un baño de casa de la Patricia, para que confirmara o desmintiera mis sospechas.

¿Has sido tú, Esme, la que has hecho que la doña Margarita se caiga y que el Toni y la Noe se peleen sin parar estropeándome la semana de amor y pasión? Haz que reine la paz y el buen rollo.

Si fuera yo me habría puesto a mí misma en mejor posición, ¿no crees?, en estos momentos estaría recogiendo el premio Nóbel de algo, póngote por caso. No muevo ningún hilo, panoli, sólo el dental y no con demasiada pericia. Estoy deprimida hoy, deprimida y resignada. Me voy a dar al arte como toda mujer de mediana edad que se precie. Zapato cómodo y feo, grupo de amigas folloneras y a tocar las pelotas al personal en los museos, colocándonos en masa delante de las obras de arte y haciendo comentarios tontos en voz muy alta. Como una plaga egipcia. Eso es lo que voy a hacer. Renuncio a todo lo demás, a los inventos revolucionarios y a las series de éxito, quédate con tu obrita menor y todos sus habitantes, yo incluída. No me interesa ya. Adiós.

Pues sí que… Si no es la Esme, ¿quién será?, ¿seremos nosotros mismos los que en nuestro afán por encontrar acomodo en esta vida chocamos con las voluntades de los otros que también lo andan buscando pero en direcciones contrapuestas?
Y yo qué sé. Voy a pasar la fregona que el Jacobín ha puesto los dinosaurios en remojo y ha dejado el suelo empantanao.

El veranillo de san Dióxido

Ayer por la tarde llamé al Toni para contarle mis ideas de estudios y matriculaciones. Yo soy muy de contarlo todo incluso antes de que se me haya ocurrido nada en concreto, es un defecto que tengo. En buena hora. No estaba de buen talante, yo que creía que desde que cumplió su sueño de mudarse al pueblo ya iba a ser feliz para siempre y resulta que no, que ya ha encontrado nuevos motivos para seguir siendo el que siempre fue. No es fácil, por no decir imposible, escapar de uno mismo. Por muy lejos que te vayas, el petate de tu personalidad va siempre contigo hasta el final.

Por iniciar de alguna manera la conversación se me ocurrió comentar el buen tiempo que está haciendo estos días y lo mucho que tiene que estar disfrutando de estas temperaturas triscando por sus montes y sus prados. Pues no, majos. Va y me suelta que si soy tonta y no veo la realidad y que no aguanta el planeta Tierra.

Pero, Toni, me pongo, antes lo que no aguantabas era Madrid, te fuiste al pueblo para estar contento y en paz y ahora has ampliado territorio, pero que mucho, ahora es el planeta entero el que te da disgustos, mucho espacio me parece para una única persona.

Sí, territorio, precisamente, me dice, es eso lo que me preocupa, ¿no has leído que dos de los organismos meteorológicos internacionales han alertado de que el planeta entra en un territorio climático desconocido? Los gases de efecto invernadero ya han alcanzado niveles históricos, todo lo que tiene que ver con el clima ya es récord o histórico y no para bien. Pero, nada, todos tan tranquilos y los informativos venga a mostrar imágenes de gentes felices en las playas y las terrazas, con sus mangas cortas en pleno noviembre. El paraíso terrenal, bonita.

Oye, pues sí, se estaba la mar de bien en el quiosco de la Esme al sol, me saqué el bocata, me senté en el banco y me lo comí tan ricamente.

Tú misma, me contesta,  sigue con esa visión cortoplacista de las situaciones como todos los demás y el que venga detrás, que arree. Total, ya no tiene mucho remedio pues a disfrutar del calorcito.

Hijo, Toni, contigo no se puede hablar de nada, total porque te he dicho que hacía muy bueno estos días, el veranillo de san Martín y todo eso.

El veranillo de san Dióxido de Carbono, se me pone muy tajante y con voz de cabreo. Pues ya no le conté lo de mis ideas de desarrollo personal y nueva orientación profesional porque seguro que me lo tiraba abajo, ¡qué hombre!

Territorio climático desconcido,  muy bien no suena, eso sí es verdad.

Alejamientos

A media mañana, cosa rara, va y me llama el Toni.

Que ya es uno de octubre, Eva, me dice como sin fuera el calendario hablante.

Bueno, ¿y qué, me llamas solo para decirme la fecha de hoy?

No, te llamo para recordarte que el tiempo pasa y tú no decides.

Sí que decido, he decidido seguir sin decidir un poco más.

Que si me creo ingeniosa, se pone.

Digo, mira Toni, no me marees en estos momentos que bastante tengo con aguantar a la Pato y la Poncho en esta casa y luego con atreverme a entrar en el cuarto de la muerte en la otra y encima esta mañana Lon ha tirado toda la leche del desayuno y por recogerla se nos ha hecho tarde al niño, a mí y a las piedras.

Dice que estoy faltal, que no entiende nada de lo que le digo, que desvarío y que se nota que necesito un descanso y un cambio de aires. De lo que deduzco que ya no lee el blog porque si lo leyera sabría a qué me refiero.

Ya no me lees, Toni, le digo con resquemor. Aunque la verdad es que cuando me leía también me fastidiaba, muy coherente tampoco soy.

Si no tengo tiempo, hija, no paro con esto de la huerta.Te tienes que venir, aquí hay trabajo para los dos. ¿Cuándo vienes?

Que no lo sé, Toni, no me presiones.

Te vas a perder el otoño en el campo, es tu estación preferida, me dice tentándome, pero tentándome mal porque al que le gusta el otoño es a él.

Pero si a mí lo que me gusta es la primavera, Toni, majo, que cada día me conoces menos. Y te tengo que colgar que viene la Patricia por el pasillo. Adiós.

Era mentira, la Patricia lleva días recluída en su cuarto de la creación, para mí que huyendo de los talleres doúlicos de su amiga íntima de la infancia. Y ya que pensaba en amigas íntimas, se me ha ocurrido llamar a la Esme para contarle lo del Toni.

Esme, soy yo.

Si me llamas para comentar lo de que han encontrado agua en Marte, te diré que me da igual y que, además, ya lo sabía.

Pues mira con lo que me sale ls otra, con el agua de Marte. Qué visionaria eres, Esmeralda, te adelantas a la ciencia y todo.

Pero si es pura lógica, ¿no estamos todos hechos de lo mismo, con los mismos materiales básicos como si dijéramos? Estrellas y humanos, piedras y galaxias, perros y montañas, todos igualitos. Pues si hay agua aquí, lógico que la haya allí.

Es un razonamiento un poco raro ese tuyo, Esme y, además, lo que quería decirte es que me ha llamado el Toni. Qué raro, ¿verdad? Él nunca me llama por las mañanas.

Y pensar que el Toni está hecho de lo mismo que yo…qué grima. A lo mejor no estamos todos hechos de lo mismo y me estoy equivocando. En ese caso, sí que me sorprende que se haya encontrado agua en Marte. ¡En Marte¡, estoy que no vivo. Me emociono, me emociono.

A veces tengo la sensación de que mis seres más próximos no me entienden o es que ya no son tan próximos porque si el Universo se expande y los planetas se separan y cada vez hay más espacio vacío entre unos y otros, puede ser que a las personas les ocurra lo mismo. Por razonar al esmeraldiano modo.

Creo que me estoy liando, esa llamada atípica me ha descentrado. De momento me voy a comer el bocadillo y luego, pues ya veremos.