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Preparadas para emprender

Básicamente ya sabemos todo lo que hay que saber sobre el arte de la cartomancia, que así es como se llama lo de echar las cartas del tarot. Hemos hecho prácticas toda la mañana la una con la otra para irnos perfeccionando en lo de soltar el rollo, marear la perdiz y que parezca que decimos algo sin decir nada en realidad.

Tú no te mojes, me insiste la Esmeralda, que va de enterada, como si llevara toda la vida adivinando el futuro. Lo importante es que luego no nos puedan venir a reclamar. Tú les sueltas muchas cosas bonitas, así como de esperanza en su porvenir, pero no concretes que te pierdes, sobre todo no fijes fechas. Qué nervios me están entrando porque una cosa es practicar con una amiga y otra con clientela de verdad. Nada, nada, se pone la Esme, no te preocupes, si esto es pan comido. Y hablando de pan, ayer vi a una de esas brujas de la tele recomendando un tratamiento que consiste en pasarse por el cuerpo una bola de miga de pan haciendo círculos como si te limpiaras. Ah, pues qué bien y eso ¿para qué sirve?, la interrogo. Anda que tú también…pues para qué va a servir, para nada y para todo. Lo vamos a decir también nosotras que me ha gustado.

Ay no, Esme, yo esa tontería de frotarse con pan no lo digo que vamos a perder credibilidad. Tú lo dices, no seas sosa, hay que adornar, ¿qué es la vida sin estas pequeñas cosas? Para mí que a la Esme esto de las hormonas la está trastornando. Bueno, Evi, me dice, pues ya estamos preparadas para emprender, presiento que vamos a triunfar. Pero ¿lo presientes como bruja del tarot o como persona de verdad? Y yo qué sé, Evi, lo presiento y nada más. Mira, mira qué bonito se está poniendo el parque con todos estos colores otoñales, esos amarillos, esos rojos, esos ocres. Calla, Esme, que pareces el Toni cuando le da la vena naturista y además, esa que va por ahí trotando entre los árboles, ¡ay señor! pero si es una de las variopintas, la deportista pija en concreto, estoy corriendo muchos riesgos.

Lógico, me responde la Esmeralda toda pancha, todo buen emprendedor tiene que arriesgarse si quiere triunfar. Y a todo esto, con el libro de mi jefa en el bolso que todavía no he tenido la ocasión de devolverlo. Estoy por pasarme la miga de pan, a ver si me compongo, señor qué rachita…

Historias de la guarra noche (segunda parte)

Ya sé que no está bien despatarrar los finales pero como no creo que os dé por leer el libro de mi jefa, entre otras cosas porque me da a mí que no está en circulación y que se trata de un caso claro de auto-edición bastante limitada, os voy a contar cómo termina. Resulta que el personaje masculino principal muere, de las drogas, lógicamente, que uno no puede meterse tantas cosas como se mete ese hombre y salir inmune o impune, no sé. Y claro, el personaje femenino principal, la que yo asocio con la Patri, se queda con mucha desolación y desesperación. Pero la vida sigue y luego ella conoce a un deportista muy sano que es la antítesis del yonqui de sus amores y se casa con él y se va centrando. Esto último no viene en el libro sino que lo deduzco yo de lo que sé dela vida real de la autora porque el libro es de los de final abierto, lo que quiere decir que cada uno ya se imagina lo que le viene en gana.

No me van mucho a mí los finales abiertos, me parece un poco de morro por parte del escritor, como que no sabía cómo terminar y dice, venga, un final abierto y que se las compongan como puedan que yo ya no sé por dónde salir. Se lían, se lían, igualito que me estoy liando yo en estos momentos. Y es que, quieras que no, los cuartos de baño no son lugares propicios para la escritura y es desde ahí mismo, desde encima de la tapa del inodoro, desde donde estoy escribiendo este post. A ver, guapos, qué voy a hacer si tengo al Toni en la trinchera del sofá a todas las horas del día. Para disimular le he dicho que me iba a depilar las piernas. Eso, hija, que pareces el Yeti, me ha contestado. Qué desesperación de hombre.

Ahora, que deprimido os digo yo que no está porque cuando he llegado estaba asomado a la ventana, mirando a las basuras y riendo a todo reír mientras decía no se qué de la marca España. A veces pienso que me tenía que haber casado con el Tomás cuando me lo pidió, que era un muchacho bien formal, pero a mí no me gustaba, siempre me han ido los raros, como a mi jefa.

Historias de la guarra noche

Hombre, ya que tenía el libro en el bolso he tenido que leerlo y tampoco me parece que haya hecho mal porque, al fin y al cabo, lo que quiere un escritor es que sus libros se lean, a lo mejor no quiere que lo lea su empleada doméstica del hogar pero es un riesgo que se corre cuando se publica públicamente. Todavía no me lo he terminado porque no he tenido tiempo pero ya me voy haciendo una idea bastante general de su temática y qué queréis que os diga, a mí, personalmente, no me está gustando. Que no es que esté mal escrito sino todo lo contrario, la Patri se ve que maneja la lengua con mucha soltura pero es que esas historias que narra, Virgen del amor hermoso, qué cosas más feas. Que si drogas, que si sexo depravado con unos y con otros, que si vida disoluta.

Y que todo el libro transcurre de noche, de ahí su título que, eso sí, está puesto con mucho acierto por lo de noche y por lo de guarras. Es que no hay ni un personaje que sea bueno. Sale una, que me compongo yo que es la Patricia de joven, porque para mi que esta novela tiene mucho de autobiográfico, que menuda elementa y luego sale otro, con el que se lía, eso se ve venir desde las primeras páginas, que ese no sé quién será pero que también es fino el muchacho. No sé yo que pensará el marido deportista de mi jefa de estas cochinás, mucho no creo que le guste, o sí, por la cosa del morbo.

Luego, alrededor de esos dos protagonistas, circulan otros muchos personajes del mundo noctámbulo, todos ellos bastante desechos humanos. Total, un panorama. La Esme dice que tenga cuidado con la Patricia que alguien que es capaz de escribir eso es capaz también de muchas otras cosas. Pero ¿a qué te refieres, Esme? Tú solo ten cuidado, añade en plan misterioso. A la Esmeralda le gusta mucho sembrar intrigas. En lo único que le doy la razón es en que corro peligro si no devuelvo pronto el libro a su estante correspondiente. El caso es que yo no quería llevármelo, ¿o sí quería? Ahora ya no lo sé, qué cosas.

Escritora maldita

Venía yo de casa al trabajo un poco preocupada por cómo tengo al Toni aunque, debo reconocer, que un poco de razón sí que lleva, Madrid está asqueroso, eso no lo puedo negar y mira que yo soy positiva, que de pequeña me llamaban la Pollyana, por el cuento ese de la niña que lo veía siempre todo estupendo. Pero bueno, a lo que iba, que la Patricia, como el Jacobín estaba dormido,  me ha puesto a limpiar el polvo de los libros de la estantería grande, la que tienen en el salón. Para no aburrirme, de vez en cuando leo los títulos, a mí me gusta leer, os lo confieso, pero el Toni se pone nervioso si leo mucho. No te creerás que eres la ministra del Interior, con tantos libros en la mesilla, me dijo un día. Así las gasta.

Pues voy mirando este título y este otro y algunos los conozco del colegio que nos hacían leer libros para nuestra propia formación y otros me suenan porque los he leído sacándolos de la biblioteca del pueblo y otros me llaman la atención y me gustaría leerlos pero no me atrevo yo a pedirle préstamos a mi jefa, que es muy suya. Muy suya y algo más porque lo que he descubierto y me ha dejado de piedra, pero pómez, es de la Patricia. Resulta que es escritora pero no una escritora cualquiera, la Patri es una escritora maldita. Pasaba yo el trapo por el segundo tramo de la estantería cuando me sorprende, por decirlo de alguna manera, un libro titulado «Historias de la guarra noche».

Huy, ¿de qué irá esto?, de algo malo seguro porque con ese título… lo mismo es porno que los ricos son muy depravados. Y tanto. Lo abro para comprobar si el contenido se ajusta al continente y ¡su padre con lo que me encuentro en la solapa!, con una foto de la mismísima Patricia en sus años mozos, toda guapetona ella pero con una cara como de atravesá, como de persona que ha tenido mu mala vida o que ha vivido experiencias demasiado intensas. Doy la vuelta al libro para leer la parte de atrás, a ver si explica un poco de qué va pero en ese momento me aparece la susodicha autora con el Jacobín de la mano.

Ya se ha despertado el niño, deja el polvo para otro día que quiero que salga de paseo al parque. ¡Qué susto!, como no sabía que hacer con el libro me lo metí en el bolsillo del delantal y de ahí me lo eché al bolso con la sana intención de volver a ponerlo en su sitio antes de marcharme. Lo malo es que no tuve ocasión porque la Patricia, que también es muy dada a atrincherarse, se apalancó en el salón. A ver qué hago yo ahora, me meto en cada lío…

El Toni se atrinchera

Dice que ha visto una rata, que la ha visto desde la misma ventana, saliendo del montonero de basura que tenemos justo enfrente y que él no piensa salir a la calle por el momento. Pero hijo, le insto (del verbo instar) por lo menos baja a comprar el pan y una tarea que me quitas y de paso te da el aire. ¿Pero qué aire?, si lo que respiramos es una porquería, en cuanto hay dos días seguidos de sol ya la tenemos liada. Basuras por abajo y basura por arriba, ¿es ésta una ciudad digna para el ser humano? Vamos, Toni, le digo, no seas melodramático que huelgas hay en todas partes y esto pasará. Que antes no estaba mucho más limpio, se pone, que antes también daba asco salir a la calle y ver ahí, donde los contenedores de vidrio y papel todo tipo de mierdas desparramadas. Que él lo tiene clarísimo, que a la calle no sale excepto en caso de emergencia vital o para marcharse al pueblo. Que aquí huele a meaos y a tubo de escape, ese el olor de esta ciudad, dice. Pero bueno, le digo, están las tiendas y los museos y la gente…no todo es malo aquí. Las tiendas a mí no me interesan y además no tengo dinero para gastar, los museos tampoco son lo mío y la gente es muy fea y para ver feos me quedo en casa. Muy fea, muy fea, pues como nosotros, Toni, que tampoco nosotros somos unos bellezos. Lo que tú quieras pero yo de aquí no me muevo, ni el pijama me pienso quitar. Y en esas estamos, con el Toni atrincherao entre el sofá y la ventana, a ver cómo estudio yo ahora el tarot y otras mancias, que la Esme es una profesora muy estricta y me ha puesto deberes, y a ver cómo escribo cada día una entrada de este blog si lo tengo a todas horas aquí metido espiando mis movimientos y parlamentado con las paredes. Lo que habla este hombre, lo que protesta, ahora no sé que anda diciendo de los ineptos que nos gobiernan, de que deberían estar todos en la cárcel por habernos llevado a esta situación tan lamentable pero que aquí nunca pasa nada. Mira, mira, otra rata, me está gritando. Me he asomado para ver pero yo, sinceramente, no he visto nada. Qué fantasioso es este hombre, pero de siempre.

Aprendizas de brujas

No he tenido escapatoria, la Esme se me ha presentado en el parque esta mañana con los libros de texto: un tarot y un manual para aprender a echarlo. Venga, venga, no podemos perder tiempo que nos comen el terreno, hay que ponerse a estudiar pero ya, me dice. Y yo, pues no tengo hoy la cabeza demasiado espabilá, es que me dio una tarde ayer el Toni, es que me está dando unas tardes…Razón de más, se pone la Esme, razón de más para que te pongas a estudiar, no hay como el estudio para olvidarse de los problemas.

Venga, vamos, ya tenemos aquí las cartas, mira: el loco, el sumo sacerdote, el emperador, el sol, los enamorados, la muerte. Qué mal fario me estaba dando de ver esa carta con el esqueleto ese malencarao y la guadaña. Huy Esme, no sé, a mi esa carta me da como miedo. Todo lo contrario, Evi, la muerte es una buena carta porque significa renovación, quiere decir que nos deshacemos de todo lo malo y empezamos con lo nuevo y lo bueno. Además, ¿es que tú te crees esta tontería del Tarot? Hombre, Esme, pues si lo vamos a echar, habrá que creérselo. Ja, qué tonta me estás saliendo, nada de creérselo que nos implicamos, nosotras tenemos que estar por encima, los que se lo tienen que creer son los que vienen a que les contemos la película.

Además, otra cosa te digo, para nosotras no va a haber cartas malas que perdemos clientela, nosotras todo lo que digamos va a ser bueno, de esperanza y de ilusión porque para oír cosas funestas se van a cualquier otro sitio. Nosotras, y esto tenlo claro, vendemos felicidad que es lo que más demanda la gente hoy en día. Veo un nicho de empleo como pocos en esto de la adivinación. ¿Nicho?, ya estamos otra vez con los muertos, yo no me apunto a este negocio, Esmeralda, que a mi lo de los cementerios no me ha gustado, pero de nunca. Pero no seas ignorante, Evi, con eso quiero decir que tenemos muchas posibilidades laboralmente hablando, que vamos a tener mucha clientela, vamos.

No sé, hija, si tú lo dices…Lo digo porque previamente he estudiado el mercado, no te creas que nos tiramos al vacío, bien es cierto que tenemos competencia, si te das una vuelta por el lado del estanque verás y comprobarás que hay unas cuantas echadoras de cartas pero eso, en vez de perjudicarnos, nos beneficia. Digamos que estamos en zona comercial. Pues sí que lo tienes todo planeado, Esme, me estás dejando…Anda, pues claro, yo soy una profesional además de emprendedora. Ya verás que bien y ahora vamos a seguir estudiando los arcanos. Y así hemos pasado la mañana, culturizándonos. Hay arcanos muy majos como la estrella o el sol pero otros como el colgado, el demonio o la torre esa que se viene abajo con gente dentro, yo sigo pensando que me dan mal rollo. Pero si no son más que unos dibujos, dice la Esme para quitarme miedo, unos dibujos pintados en un cartón. Más miedo tendría yo del Toni que de las cartas del Tarot. Así me dijo y toda la mañana le estado dando vueltas a esa frase, ¿qué habrá querido decir exactamente?

Vida nueva

Resulta que me he puesto de empleada doméstica. Que diga de chacha, se pone el Toni. Pero yo digo que no, que empleada doméstica es más digno. Y dice él, lo que tú quieras pero el trabajo que haces, que es limpiar la porquería de otro, es el mismo. Así de desagradable es el Toni cuando se lo propone. Pues no sólo es limpiar que principalmente cuido de un niño y esa es una función educativa de primer orden, ¿ y no resultaba que la educación era lo más fundamental del mundo? Para mí que sí. Que educarlo ya lo educan sus padres, se pone. Pues no,Toni, ahí te equivocas que la madre está deseando que yo entre por la puerta para largarme al niño y al padre todavía no he tenido el placer de verlo más que en fotos. Sale en una esquiando y en otra subido en un barquito todo moreno. Se ve que es de los del tipo deportista. Si yo tuviera tiempo también sería deportista pero como tengo que estar todo el día detrás de la barra…,se queja el Toni.

Me da la risa, el Toni deportista, que envidioso me ha salido este hombre, culo veo, culo quiero,Toni, hijo. Bueno, a lo que íbamos. No me ha quedado más remedio que ponerme de empleada doméstica,antes trabajaba en una tienda pero la cerraron y ahora es un chino. Luego me cogieron en un hiper pero llegó el Ere y adiós. Yo parada no me quedo, le dije al Toni, me voy contigo a Madrid y ya veremos. Y aquí estoy, no es de lo mío, que yo soy más bien de la rama de los establecimientos pero todo llegará, yo no soy de las que se desaniman.

Vivimos en un piso de alquiler con una habitación que da a la pared de un patio, y un salón donde nos cabe un sofá y una mesa delante para poner las piernas.El Toni dice que es un piso de mierda en un barrio de mierda y que cómo echa de menos los montes y los árboles del pueblo, el olor de las mañanas y el de las noches, los espacios abiertos y yo que sé qué más. El Toni es muy quejica, de siempre. Yo no le hago caso cuando empieza con esas cantinelas. Ya nos iremos para el pueblo, ten paciencia, ya tendremos una casa con ventanas que de al monte de tus amores y nos casaremos. Bueno,bueno, lo de casarse está por ver, no seas antigua que eso ya no se lleva. Qué listo, lo del monte sí pero lo del casorio no. Pero bueno, como ya he dicho yo mucho caso no le hago, que la vida siempre te sorprende. Quién me iba a decir que me iba poner de empleada de hogar en Madrid y aquí estoy. Y se acabó por hoy que oigo los pasos de oso del Toni y como se entere de que tengo u blog me lía la que no está escrita. No le gusta que se mas lista que él, de siempre.