Autora encuentra lector (pero no lo sabe)

Y mejor que no lo sepa porque tengo la sensación, y yo soy muy de sensaciones, de que no le iba a gustar. Ese lector, hijos míos de mi vida, no es otro que el Toni. ¿Y yo qué culpa tengo de que sea aficionado a hurgarme en el bolso? Dice que era para buscar un caramelo, que le estaba picando la garganta. Por excusas que no quede pero yo no me lo creo. El caso es que caramelo no ha encontrado pero sí un libro pequeño de color naranja que se titula como ya sabéis.

Pero ¿qué leches es esto, es que ahora lees porno? Que no, que es un libro que ha escrito mi jefa y no es porno aunque un poco sí, para que te voy a decir lo contrario. ¿Tu jefa, la señora esa tan empingorotá? Esto me lo tengo que leer yo pero de inmediato. Que no, Toni, que no tienes el consentimiento de la autora y que se lo tengo que devolver cuanto antes que no sabe que lo tengo. O sea, que ahora robas. Que no ha sido un robo, ha sido un despiste, no sé cómo explicártelo. Pues tú verás pero si ha caído en mis manos, por algo será. Claro, será porque me hurgas el bolso. Por eso y porque el destino me lo tenía preparado.

El destino, se pone, este hombre está gagá. El caso es que se ha tumbao en el sofá, con su pijama, su cerveza y su bote de pistachos y ahí lleva todita la tarde embebido en la lectura. Ni rechista. Qué capacidad de enganche tiene la Patricia, lo mismo Historias de la guarra noche va para best-seller y yo no me había enterado.

Autora busca libro (y no lo encuentra)

¿Tu no habrás visto un libro pequeño de color naranja?, me suelta la Patricia a la vuelta del parque. Solo con esos datos no te sabría decir -miento yo- tienes tantos…Es un libro que se titula historias de la noche, va y me dice. Sí, claro -pienso- y el guarra ¿dónde lo has dejado?, se ve que a la mujer no le termina de convencer su propio título.

Pues no -sigo mintiendo- no me suena nada, yo es que de leer…poco, poco. Ya claro, dice ella. Luego, se me queda mirando muy fijo que a mí ya me temblaban las piernas pensando que me iba a hacer un registro de bolso y me suelta la siguiente pregunta: oye, Evi, tu nombre verdadero¿cuál es?, Evarista, ¿verdad? Ahora sí que no le devuelvo el libro, Evarista, se pone, como si no tuviéramos derecho las que no somos ricas ni flacas ni tenemos casas enormes a tener nombres bonitos. Pues no, le respondo, me llamo Eva, como la de Adán. Eso le hizo gracia y se empezó a reír pero poco rato porque no le gusta darme confianza.

Conque Evarista ¿eh? pues “Historias de la guarra noche” va a seguir en mi poder unos cuantos días más, para que te vuelvas loca buscándolo. Pero ¿es que no tendrá otro ejemplar? Si ya decía yo que se trataba de un claro caso de auto-edición muy limitada. Y aquí estoy en casa otra vez, encerrada en el baño dándole a la tecla . La Esme dice que no escriba desde el inodoro, que no es bueno desde el punto de vista del feng shui, que el agua va a impedir que mi blog despegue, que se va a ahogar y yo con él. Qué de chorradas hay que oír y además, Esme, ¿quién te ha dicho a ti que yo quiero despegar?

Preparadas para emprender

Básicamente ya sabemos todo lo que hay que saber sobre el arte de la cartomancia, que así es como se llama lo de echar las cartas del tarot. Hemos hecho prácticas toda la mañana la una con la otra para irnos perfeccionando en lo de soltar el rollo, marear la perdiz y que parezca que decimos algo sin decir nada en realidad.

Tú no te mojes, me insiste la Esmeralda, que va de enterada, como si llevara toda la vida adivinando el futuro. Lo importante es que luego no nos puedan venir a reclamar. Tú les sueltas muchas cosas bonitas, así como de esperanza en su porvenir, pero no concretes que te pierdes, sobre todo no fijes fechas. Qué nervios me están entrando porque una cosa es practicar con una amiga y otra con clientela de verdad. Nada, nada, se pone la Esme, no te preocupes, si esto es pan comido. Y hablando de pan, ayer vi a una de esas brujas de la tele recomendando un tratamiento que consiste en pasarse por el cuerpo una bola de miga de pan haciendo círculos como si te limpiaras. Ah, pues qué bien y eso ¿para qué sirve?, la interrogo. Anda que tú también…pues para qué va a servir, para nada y para todo. Lo vamos a decir también nosotras que me ha gustado.

Ay no, Esme, yo esa tontería de frotarse con pan no lo digo que vamos a perder credibilidad. Tú lo dices, no seas sosa, hay que adornar, ¿qué es la vida sin estas pequeñas cosas? Para mí que a la Esme esto de las hormonas la está trastornando. Bueno, Evi, me dice, pues ya estamos preparadas para emprender, presiento que vamos a triunfar. Pero ¿lo presientes como bruja del tarot o como persona de verdad? Y yo qué sé, Evi, lo presiento y nada más. Mira, mira qué bonito se está poniendo el parque con todos estos colores otoñales, esos amarillos, esos rojos, esos ocres. Calla, Esme, que pareces el Toni cuando le da la vena naturista y además, esa que va por ahí trotando entre los árboles, ¡ay señor! pero si es una de las variopintas, la deportista pija en concreto, estoy corriendo muchos riesgos.

Lógico, me responde la Esmeralda toda pancha, todo buen emprendedor tiene que arriesgarse si quiere triunfar. Y a todo esto, con el libro de mi jefa en el bolso que todavía no he tenido la ocasión de devolverlo. Estoy por pasarme la miga de pan, a ver si me compongo, señor qué rachita…

Historias de la guarra noche (segunda parte)

Ya sé que no está bien despatarrar los finales pero como no creo que os dé por leer el libro de mi jefa, entre otras cosas porque me da a mí que no está en circulación y que se trata de un caso claro de auto-edición bastante limitada, os voy a contar cómo termina. Resulta que el personaje masculino principal muere, de las drogas, lógicamente, que uno no puede meterse tantas cosas como se mete ese hombre y salir inmune o impune, no sé. Y claro, el personaje femenino principal, la que yo asocio con la Patri, se queda con mucha desolación y desesperación. Pero la vida sigue y luego ella conoce a un deportista muy sano que es la antítesis del yonqui de sus amores y se casa con él y se va centrando. Esto último no viene en el libro sino que lo deduzco yo de lo que sé dela vida real de la autora porque el libro es de los de final abierto, lo que quiere decir que cada uno ya se imagina lo que le viene en gana.

No me van mucho a mí los finales abiertos, me parece un poco de morro por parte del escritor, como que no sabía cómo terminar y dice, venga, un final abierto y que se las compongan como puedan que yo ya no sé por dónde salir. Se lían, se lían, igualito que me estoy liando yo en estos momentos. Y es que, quieras que no, los cuartos de baño no son lugares propicios para la escritura y es desde ahí mismo, desde encima de la tapa del inodoro, desde donde estoy escribiendo este post. A ver, guapos, qué voy a hacer si tengo al Toni en la trinchera del sofá a todas las horas del día. Para disimular le he dicho que me iba a depilar las piernas. Eso, hija, que pareces el Yeti, me ha contestado. Qué desesperación de hombre.

Ahora, que deprimido os digo yo que no está porque cuando he llegado estaba asomado a la ventana, mirando a las basuras y riendo a todo reír mientras decía no se qué de la marca España. A veces pienso que me tenía que haber casado con el Tomás cuando me lo pidió, que era un muchacho bien formal, pero a mí no me gustaba, siempre me han ido los raros, como a mi jefa.

Historias de la guarra noche

Hombre, ya que tenía el libro en el bolso he tenido que leerlo y tampoco me parece que haya hecho mal porque, al fin y al cabo, lo que quiere un escritor es que sus libros se lean, a lo mejor no quiere que lo lea su empleada doméstica del hogar pero es un riesgo que se corre cuando se publica públicamente. Todavía no me lo he terminado porque no he tenido tiempo pero ya me voy haciendo una idea bastante general de su temática y qué queréis que os diga, a mí, personalmente, no me está gustando. Que no es que esté mal escrito sino todo lo contrario, la Patri se ve que maneja la lengua con mucha soltura pero es que esas historias que narra, Virgen del amor hermoso, qué cosas más feas. Que si drogas, que si sexo depravado con unos y con otros, que si vida disoluta.

Y que todo el libro transcurre de noche, de ahí su título que, eso sí, está puesto con mucho acierto por lo de noche y por lo de guarras. Es que no hay ni un personaje que sea bueno. Sale una, que me compongo yo que es la Patricia de joven, porque para mi que esta novela tiene mucho de autobiográfico, que menuda elementa y luego sale otro, con el que se lía, eso se ve venir desde las primeras páginas, que ese no sé quién será pero que también es fino el muchacho. No sé yo que pensará el marido deportista de mi jefa de estas cochinás, mucho no creo que le guste, o sí, por la cosa del morbo.

Luego, alrededor de esos dos protagonistas, circulan otros muchos personajes del mundo noctámbulo, todos ellos bastante desechos humanos. Total, un panorama. La Esme dice que tenga cuidado con la Patricia que alguien que es capaz de escribir eso es capaz también de muchas otras cosas. Pero ¿a qué te refieres, Esme? Tú solo ten cuidado, añade en plan misterioso. A la Esmeralda le gusta mucho sembrar intrigas. En lo único que le doy la razón es en que corro peligro si no devuelvo pronto el libro a su estante correspondiente. El caso es que yo no quería llevármelo, ¿o sí quería? Ahora ya no lo sé, qué cosas.

Escritora maldita

Venía yo de casa al trabajo un poco preocupada por cómo tengo al Toni aunque, debo reconocer, que un poco de razón sí que lleva, Madrid está asqueroso, eso no lo puedo negar y mira que yo soy positiva, que de pequeña me llamaban la Pollyana, por el cuento ese de la niña que lo veía siempre todo estupendo. Pero bueno, a lo que iba, que la Patricia, como el Jacobín estaba dormido,  me ha puesto a limpiar el polvo de los libros de la estantería grande, la que tienen en el salón. Para no aburrirme, de vez en cuando leo los títulos, a mí me gusta leer, os lo confieso, pero el Toni se pone nervioso si leo mucho. No te creerás que eres la ministra del Interior, con tantos libros en la mesilla, me dijo un día. Así las gasta.

Pues voy mirando este título y este otro y algunos los conozco del colegio que nos hacían leer libros para nuestra propia formación y otros me suenan porque los he leído sacándolos de la biblioteca del pueblo y otros me llaman la atención y me gustaría leerlos pero no me atrevo yo a pedirle préstamos a mi jefa, que es muy suya. Muy suya y algo más porque lo que he descubierto y me ha dejado de piedra, pero pómez, es de la Patricia. Resulta que es escritora pero no una escritora cualquiera, la Patri es una escritora maldita. Pasaba yo el trapo por el segundo tramo de la estantería cuando me sorprende, por decirlo de alguna manera, un libro titulado “Historias de la guarra noche”.

Huy, ¿de qué irá esto?, de algo malo seguro porque con ese título… lo mismo es porno que los ricos son muy depravados. Y tanto. Lo abro para comprobar si el contenido se ajusta al continente y ¡su padre con lo que me encuentro en la solapa!, con una foto de la mismísima Patricia en sus años mozos, toda guapetona ella pero con una cara como de atravesá, como de persona que ha tenido mu mala vida o que ha vivido experiencias demasiado intensas. Doy la vuelta al libro para leer la parte de atrás, a ver si explica un poco de qué va pero en ese momento me aparece la susodicha autora con el Jacobín de la mano.

Ya se ha despertado el niño, deja el polvo para otro día que quiero que salga de paseo al parque. ¡Qué susto!, como no sabía que hacer con el libro me lo metí en el bolsillo del delantal y de ahí me lo eché al bolso con la sana intención de volver a ponerlo en su sitio antes de marcharme. Lo malo es que no tuve ocasión porque la Patricia, que también es muy dada a atrincherarse, se apalancó en el salón. A ver qué hago yo ahora, me meto en cada lío…

El Toni se atrinchera

Dice que ha visto una rata, que la ha visto desde la misma ventana, saliendo del montonero de basura que tenemos justo enfrente y que él no piensa salir a la calle por el momento. Pero hijo, le insto (del verbo instar) por lo menos baja a comprar el pan y una tarea que me quitas y de paso te da el aire. ¿Pero qué aire?, si lo que respiramos es una porquería, en cuanto hay dos días seguidos de sol ya la tenemos liada. Basuras por abajo y basura por arriba, ¿es ésta una ciudad digna para el ser humano? Vamos, Toni, le digo, no seas melodramático que huelgas hay en todas partes y esto pasará. Que antes no estaba mucho más limpio, se pone, que antes también daba asco salir a la calle y ver ahí, donde los contenedores de vidrio y papel todo tipo de mierdas desparramadas. Que él lo tiene clarísimo, que a la calle no sale excepto en caso de emergencia vital o para marcharse al pueblo. Que aquí huele a meaos y a tubo de escape, ese el olor de esta ciudad, dice. Pero bueno, le digo, están las tiendas y los museos y la gente…no todo es malo aquí. Las tiendas a mí no me interesan y además no tengo dinero para gastar, los museos tampoco son lo mío y la gente es muy fea y para ver feos me quedo en casa. Muy fea, muy fea, pues como nosotros, Toni, que tampoco nosotros somos unos bellezos. Lo que tú quieras pero yo de aquí no me muevo, ni el pijama me pienso quitar. Y en esas estamos, con el Toni atrincherao entre el sofá y la ventana, a ver cómo estudio yo ahora el tarot y otras mancias, que la Esme es una profesora muy estricta y me ha puesto deberes, y a ver cómo escribo cada día una entrada de este blog si lo tengo a todas horas aquí metido espiando mis movimientos y parlamentado con las paredes. Lo que habla este hombre, lo que protesta, ahora no sé que anda diciendo de los ineptos que nos gobiernan, de que deberían estar todos en la cárcel por habernos llevado a esta situación tan lamentable pero que aquí nunca pasa nada. Mira, mira, otra rata, me está gritando. Me he asomado para ver pero yo, sinceramente, no he visto nada. Qué fantasioso es este hombre, pero de siempre.