Historias de la guarra noche

Hombre, ya que tenía el libro en el bolso he tenido que leerlo y tampoco me parece que haya hecho mal porque, al fin y al cabo, lo que quiere un escritor es que sus libros se lean, a lo mejor no quiere que lo lea su empleada doméstica del hogar pero es un riesgo que se corre cuando se publica públicamente. Todavía no me lo he terminado porque no he tenido tiempo pero ya me voy haciendo una idea bastante general de su temática y qué queréis que os diga, a mí, personalmente, no me está gustando. Que no es que esté mal escrito sino todo lo contrario, la Patri se ve que maneja la lengua con mucha soltura pero es que esas historias que narra, Virgen del amor hermoso, qué cosas más feas. Que si drogas, que si sexo depravado con unos y con otros, que si vida disoluta.

Y que todo el libro transcurre de noche, de ahí su título que, eso sí, está puesto con mucho acierto por lo de noche y por lo de guarras. Es que no hay ni un personaje que sea bueno. Sale una, que me compongo yo que es la Patricia de joven, porque para mi que esta novela tiene mucho de autobiográfico, que menuda elementa y luego sale otro, con el que se lía, eso se ve venir desde las primeras páginas, que ese no sé quién será pero que también es fino el muchacho. No sé yo que pensará el marido deportista de mi jefa de estas cochinás, mucho no creo que le guste, o sí, por la cosa del morbo.

Luego, alrededor de esos dos protagonistas, circulan otros muchos personajes del mundo noctámbulo, todos ellos bastante desechos humanos. Total, un panorama. La Esme dice que tenga cuidado con la Patricia que alguien que es capaz de escribir eso es capaz también de muchas otras cosas. Pero ¿a qué te refieres, Esme? Tú solo ten cuidado, añade en plan misterioso. A la Esmeralda le gusta mucho sembrar intrigas. En lo único que le doy la razón es en que corro peligro si no devuelvo pronto el libro a su estante correspondiente. El caso es que yo no quería llevármelo, ¿o sí quería? Ahora ya no lo sé, qué cosas.

Escritora maldita

Venía yo de casa al trabajo un poco preocupada por cómo tengo al Toni aunque, debo reconocer, que un poco de razón sí que lleva, Madrid está asqueroso, eso no lo puedo negar y mira que yo soy positiva, que de pequeña me llamaban la Pollyana, por el cuento ese de la niña que lo veía siempre todo estupendo. Pero bueno, a lo que iba, que la Patricia, como el Jacobín estaba dormido,  me ha puesto a limpiar el polvo de los libros de la estantería grande, la que tienen en el salón. Para no aburrirme, de vez en cuando leo los títulos, a mí me gusta leer, os lo confieso, pero el Toni se pone nervioso si leo mucho. No te creerás que eres la ministra del Interior, con tantos libros en la mesilla, me dijo un día. Así las gasta.

Pues voy mirando este título y este otro y algunos los conozco del colegio que nos hacían leer libros para nuestra propia formación y otros me suenan porque los he leído sacándolos de la biblioteca del pueblo y otros me llaman la atención y me gustaría leerlos pero no me atrevo yo a pedirle préstamos a mi jefa, que es muy suya. Muy suya y algo más porque lo que he descubierto y me ha dejado de piedra, pero pómez, es de la Patricia. Resulta que es escritora pero no una escritora cualquiera, la Patri es una escritora maldita. Pasaba yo el trapo por el segundo tramo de la estantería cuando me sorprende, por decirlo de alguna manera, un libro titulado “Historias de la guarra noche”.

Huy, ¿de qué irá esto?, de algo malo seguro porque con ese título… lo mismo es porno que los ricos son muy depravados. Y tanto. Lo abro para comprobar si el contenido se ajusta al continente y ¡su padre con lo que me encuentro en la solapa!, con una foto de la mismísima Patricia en sus años mozos, toda guapetona ella pero con una cara como de atravesá, como de persona que ha tenido mu mala vida o que ha vivido experiencias demasiado intensas. Doy la vuelta al libro para leer la parte de atrás, a ver si explica un poco de qué va pero en ese momento me aparece la susodicha autora con el Jacobín de la mano.

Ya se ha despertado el niño, deja el polvo para otro día que quiero que salga de paseo al parque. ¡Qué susto!, como no sabía que hacer con el libro me lo metí en el bolsillo del delantal y de ahí me lo eché al bolso con la sana intención de volver a ponerlo en su sitio antes de marcharme. Lo malo es que no tuve ocasión porque la Patricia, que también es muy dada a atrincherarse, se apalancó en el salón. A ver qué hago yo ahora, me meto en cada lío…

El Toni se atrinchera

Dice que ha visto una rata, que la ha visto desde la misma ventana, saliendo del montonero de basura que tenemos justo enfrente y que él no piensa salir a la calle por el momento. Pero hijo, le insto (del verbo instar) por lo menos baja a comprar el pan y una tarea que me quitas y de paso te da el aire. ¿Pero qué aire?, si lo que respiramos es una porquería, en cuanto hay dos días seguidos de sol ya la tenemos liada. Basuras por abajo y basura por arriba, ¿es ésta una ciudad digna para el ser humano? Vamos, Toni, le digo, no seas melodramático que huelgas hay en todas partes y esto pasará. Que antes no estaba mucho más limpio, se pone, que antes también daba asco salir a la calle y ver ahí, donde los contenedores de vidrio y papel todo tipo de mierdas desparramadas. Que él lo tiene clarísimo, que a la calle no sale excepto en caso de emergencia vital o para marcharse al pueblo. Que aquí huele a meaos y a tubo de escape, ese el olor de esta ciudad, dice. Pero bueno, le digo, están las tiendas y los museos y la gente…no todo es malo aquí. Las tiendas a mí no me interesan y además no tengo dinero para gastar, los museos tampoco son lo mío y la gente es muy fea y para ver feos me quedo en casa. Muy fea, muy fea, pues como nosotros, Toni, que tampoco nosotros somos unos bellezos. Lo que tú quieras pero yo de aquí no me muevo, ni el pijama me pienso quitar. Y en esas estamos, con el Toni atrincherao entre el sofá y la ventana, a ver cómo estudio yo ahora el tarot y otras mancias, que la Esme es una profesora muy estricta y me ha puesto deberes, y a ver cómo escribo cada día una entrada de este blog si lo tengo a todas horas aquí metido espiando mis movimientos y parlamentado con las paredes. Lo que habla este hombre, lo que protesta, ahora no sé que anda diciendo de los ineptos que nos gobiernan, de que deberían estar todos en la cárcel por habernos llevado a esta situación tan lamentable pero que aquí nunca pasa nada. Mira, mira, otra rata, me está gritando. Me he asomado para ver pero yo, sinceramente, no he visto nada. Qué fantasioso es este hombre, pero de siempre.

Aprendizas de brujas

No he tenido escapatoria, la Esme se me ha presentado en el parque esta mañana con los libros de texto: un tarot y un manual para aprender a echarlo. Venga, venga, no podemos perder tiempo que nos comen el terreno, hay que ponerse a estudiar pero ya, me dice. Y yo, pues no tengo hoy la cabeza demasiado espabilá, es que me dio una tarde ayer el Toni, es que me está dando unas tardes…Razón de más, se pone la Esme, razón de más para que te pongas a estudiar, no hay como el estudio para olvidarse de los problemas.

Venga, vamos, ya tenemos aquí las cartas, mira: el loco, el sumo sacerdote, el emperador, el sol, los enamorados, la muerte. Qué mal fario me estaba dando de ver esa carta con el esqueleto ese malencarao y la guadaña. Huy Esme, no sé, a mi esa carta me da como miedo. Todo lo contrario, Evi, la muerte es una buena carta porque significa renovación, quiere decir que nos deshacemos de todo lo malo y empezamos con lo nuevo y lo bueno. Además, ¿es que tú te crees esta tontería del Tarot? Hombre, Esme, pues si lo vamos a echar, habrá que creérselo. Ja, qué tonta me estás saliendo, nada de creérselo que nos implicamos, nosotras tenemos que estar por encima, los que se lo tienen que creer son los que vienen a que les contemos la película.

Además, otra cosa te digo, para nosotras no va a haber cartas malas que perdemos clientela, nosotras todo lo que digamos va a ser bueno, de esperanza y de ilusión porque para oír cosas funestas se van a cualquier otro sitio. Nosotras, y esto tenlo claro, vendemos felicidad que es lo que más demanda la gente hoy en día. Veo un nicho de empleo como pocos en esto de la adivinación. ¿Nicho?, ya estamos otra vez con los muertos, yo no me apunto a este negocio, Esmeralda, que a mi lo de los cementerios no me ha gustado, pero de nunca. Pero no seas ignorante, Evi, con eso quiero decir que tenemos muchas posibilidades laboralmente hablando, que vamos a tener mucha clientela, vamos.

No sé, hija, si tú lo dices…Lo digo porque previamente he estudiado el mercado, no te creas que nos tiramos al vacío, bien es cierto que tenemos competencia, si te das una vuelta por el lado del estanque verás y comprobarás que hay unas cuantas echadoras de cartas pero eso, en vez de perjudicarnos, nos beneficia. Digamos que estamos en zona comercial. Pues sí que lo tienes todo planeado, Esme, me estás dejando…Anda, pues claro, yo soy una profesional además de emprendedora. Ya verás que bien y ahora vamos a seguir estudiando los arcanos. Y así hemos pasado la mañana, culturizándonos. Hay arcanos muy majos como la estrella o el sol pero otros como el colgado, el demonio o la torre esa que se viene abajo con gente dentro, yo sigo pensando que me dan mal rollo. Pero si no son más que unos dibujos, dice la Esme para quitarme miedo, unos dibujos pintados en un cartón. Más miedo tendría yo del Toni que de las cartas del Tarot. Así me dijo y toda la mañana le estado dando vueltas a esa frase, ¿qué habrá querido decir exactamente?

Ese helicóptero que nos sobrevuela

Pero Toni ¿qué ha pasado aquí, la tercera guerra mundial o qué?, grito asustada nada más entrar en nuestro piso pequeño pero apañao (hasta el momento). Pues no sé a qué te refieres, va y me suelta el muy jeta todo apoltronao en el sofá y con más trastos alrededor que el cuarto del Jacobín en sus días de caos. Ceniceros con colillas, cáscaras de pistachos, huesos de aceitunas, paquetes de tabaco espachurraos, ropajes varios formando montones, restos de comida y no sigo por no molestar. Además, ¿es que ahora fumas? Sí, he vuelto, se me pone, el humo me da concentración. La madre que te parió, Toni. ¿No se te habrá ocurrido hacer la cama, pasar la mopa, limpiar el baño o recoger la cocina?, por poner cuatro ejemplos escogidos al azar. Pues ni que yo fuera el chacho, me salta. Además, comprenderás que si no tengo cuerpo para ir a trabajar al bar menos lo voy a tener para las cosas de la casa.

Claro, le respondo con toda la ironía de la que soy capaz, como tienes que concentrarte en el humo pues no te ha dado tiempo. A ver, que no es eso, me explica en plan profesor, no es que me concentre en el humo sino que el humo en sí me facilita la concentración. ¿Y qué es eso tan importante en lo que te tienes que concentrar? Pues en lo que a ti no te importa que tampoco tengo que darte explicaciones de todo. Ya está aquí otra vez, dice a continuación mirando con cara de loco hacia la ventana. ¿Ya está aquí quién?, no me asustes Toni que te estoy notando muy raro. Me refiero al helicóptero, hija, ¿o es que no lo oyes?, me refiero al bicho ese de pesadilla que día y noche nos sobrevuela. ¿No quería pájaros? pues toma pajarraco. El mundo se burla de mí de la peor de las maneras. Pero qué de tontunas estás soltando por tu boca, Toni, bonito, pues si es el helicóptero de la Dirección General de Tráfico que como su mismo nombre indica vigila el estado de la circulación. No seas ingenua, vigila mucho más, nos vigila a todos de día y de noche y no se calla nunca, ¿no oyes el ruido que hacen esas aspas infernales? y lo peor es cuando se para, como ahora. No lo puedo soportar. Pues, ahora que lo dices, yo es la primera vez que lo oigo. Tú tienes sentidos pero no están operativos, va y me atiza. Lo cual es una ventaja adaptativa de primer orden, añade en plan filósofo o lo que sea.

Mira, Toni, le suelto ya harta, no te entiendo porque no estoy operativa pero como no te levantes ahora mismo del sofá y me ayudes a recoger este desastre me voy a enfadar pero de verdad. Pues lo siento pero no puedo, ese helicóptero que nos sobrevuela me ha dejado agotao. Y a continuación va y se tumba. Si esto no es para separarse que baje el helicóptero y lo vea.

Las variopintas

No sabía yo que la Patricia tuviera amigas, siempre la veo encerrada en el cuarto de sus menesteres dándole a la tecla. ¿Qué escribirá tanto esa mujer? Lo mismo también tiene un blog, lo que no sería raro dada la densidad de población de la blogosfera. Pero bueno, que excepto los miércoles a las diez y media que es cuando recibe a las señoras que mugen y aullan (las de la meditación), el resto de los días los pasa sola, claro que yo no veo lo que hace cuando no estoy de cuerpo presente. De todas maneras, me la tenía yo representada como del tipo de las solitarias.Y sin embargo, tiene amigas. Unas amigas, si se me permite la observación, muy raras. No digo yo que sueltas, de una en una me refiero, esas mujeres sean raras pero en grupo sí y eso se debe, en mi opinión, a que no pegan unas otras. Me recordaron, no se por qué, a esas pandillas de perros que se ve a veces en los parques, cada uno de una raza, tamaño y condición.

La Patricia las condujo hasta el salón principal y ella misma les sirvió unos tés y unos pasteles. Me hubiera gustado probar la faceta de doncella de casa fina pero se ve que a mi jefa laboral no le parezco lo suficientemente representativa porque me dijo, así muy seca, pónte con la plancha por el momento y cuando termines ya te diré. Traducido: largo de aquí y no cotillees. Así de un primer vistazo ya había hecho yo una primera ordenación del territorio: había una, muy alta y más flaca que el palo de la escoba que llevaba ya de buena mañana un collar de perlas colgando y una camisa con mucho volante al cuello, esa me pareció a mí la más finústica de todas, como marquesa o poco menos,  después la seguía otra vestida con un chándal y unas zapatillas de correr del modelo pija moderna, a continuación iba la de los colores chillones, santa María cómo iba vestida esa mujer, y qué de abalorios llevaba puestos, luego otra toda de negro con un pitillo en la boca y por último una con aires de maestra de escuela. ¿Pero qué pintaban esas mujeres con mi Patri? Todas le habían traído un regalo, lo que ellas llamaban “detallito” que resultaron ser más velas aromáticas (esta casa va a parecer una iglesia) y unos jabones.

Todo esto lo jipié porque me coloqué estratégicamente la tabla de la plancha para poder avistar el comportamiento de las pájaras pero la Patricia, en cuanto se percató, me cerró la puerta del salón en las narices. Menuda es ella con su intimidad. Con la puerta cerrada no conseguí oír la charleta en su totalidad pero sí pude captar unas cuantas palabras como peluquería, actividades extraescolares, estimulación precoz, fiebres infantiles, zapatos y maridos con lo que me hice una composición bastante acertada de sus temas de conversación y llegué a la sacro-santa conclusión de que las amigas de la Patri son un coñazo. Nada que ver con mis amigas del pueblo con las que juntarse y empezar a partirse el pecho es todo uno. Estas se reían más bien poco.

Cuando por fin se fueron, al cabo de una hora o de una hora y media, la Patricia tenía una cara de mala leche de no te menees. Si cuando yo la tengo catalogada en las del tipo solitario será por algo, se ve que la mujer se fuerza pero que no le termina de salir. ¿Pero todavía estás así, eso es todo lo que has planchado?, no te ha cundido nada, tienes que correr más, va y me espeta (del verbo espetar)¡ Qué carácter!

Urdiendo y maquinando

¿A ti no te pasa algunos días que te levantas torcida y ya no hay quien te enderece?, va y me pregunta la Esme nada más aterrizar esta mañana en el parque. Pues no, yo me levanto siempre contenta, eso más bien le pasa al Toni. Os digo que esta respuesta mía le sentó mal, lo noté por cómo torció el morro. Claro, porque tú todavía tienes las hormonas en su sitio pero ya verás cuando llegues a mi edad y todo se te descoloque, acuérdate entonces de tu amiga Esmeralda. Bueno, hija, tampoco hace falta que me eches la maldición hormonal. No, si yo solo te aviso pero no nos perdamos en los detallas y centrémonos en lo esencial, me dice. Y lo esencial es que se me ha ocurrido una idea. ¿Qué te parece si nos ponemos de profesoras de yoga, tú y yo, aquí en el parque? Pues me parece, Esmeralda, que se te está yendo la cabeza, ¿cómo vamos a dar clase de una disciplina tan milenaria  de la que además no tenemos ni idea? Algo vamos sabiendo ya, va y me suelta, algo vamos sabiendo, más de lo que sabe la mayoría que pasa por aquí. Que no Esme, que no, primero porque no estamos preparadas y segundo porque yo tengo que vigilar al niño y ya me contarás cómo miro al Jacobín si estoy, por poner un ejemplo, en la posición de la pinza. Y tú tienes que atender tu quiosco y tampoco puedes dejarlo abandonado. Pues si que vienes hoy fastidiona, te propongo un plan y me lo chafas. O sea, que lo del yoga no lo ves. Pues no Esme, no lo veo, una cosa es que aprendamos para nosotras mismas y otra que nos queramos poner de maestras. Pues si no nos ponemos de monitoras de yoga, tengo yo que pensar otra cosa que podamos hacer aquí en el parque y que además de darnos unos ingresos extras nos aporte satisfacción como personas. Bueno, pues tú piensa y me lo cuentas después. Es que ya lo he pensado, va y me salta. Es que llevo muchos días y muchas noches de insomnio urdiendo y maquinando. Y si lo del yoga no, pues lo de meternos a brujas sí.

Estoy empezando a pensar que la Esme no es una buena compañía, que nos metamos a brujas, me propone. De eso nada, Esme, yo cosas raras no quiero hacer. Pero si no es nada raro, es de lo más normal. La gente ¿qué es lo que quiere? pues que le hagan caso y tener esperanza en sus vidas y ahí es donde entramos nosotras. Nos van a llover los clientes, lo estoy viendo. Además, esto si que lo podemos hacer aquí, en el mismo quiosco. Mientras una les echa el tarot, la otra vigila y nos vamos turnando y en días de mucho trajín he pensado yo, si no te parece mal, que venga la Anais a echarnos una mano. Pues lo que nos faltaba, de brujas timadoras y con la Anais como socia, pensé yo sin atreverme a manifestárselo a su madre por no herir sus sentimientos, tan a flor de piel en esta etapa de su vida. En menudo aprieto que me está metiendo la Esme. No sé, me pillas desprevenida y no sé que contestarte, me lo tengo que pensar, le respondí en plan evasivo. Claro, Evi, tómate tu tiempo pero recuerda que tienes al Toni en casa de brazos cruzados y que no sabes cuándo volverá a trabajar, si es que vuelve. Un sobresueldo no te vendría nada mal, ahora que tú verás, yo no quiero presionarte. Pues si llegas a querer…ya no he podido pensar en otra cosa en toda la mañana. Lo que no urda esta mujer…