Hago amistades

Pues sí, tengo una amiga. La he conocido en el parque, que es lo único bueno que tienen los parques: se conoce gente si uno se lo propone. Yo me lo he propuesto y por eso he conocido a Esmeralda, o Esme como a ella le gusta ser llamada. Resulta que Esme tiene un quiosco de aguas, helados y refrescos en mitad del parque y de tanto ir a comprarme la botellita de agua y de pegar la hebra, lo que se me da la mar de bien, nos hemos hecho amigas. Se acabaron los trajines del columpio con el Jacobín. Al niño le siento en lo alto del mostrador, le endoso un helado que la Esme me da gratis y nosotras nos sentamos tan ricamente en unas sillas plegables que tiene en la parte trasera de su establecimiento.

Yo soy muy de establecimientos, Esme, le confesé ya el primer día. Ya te lo había notado, ya, me respondió ella, no eres la cuidadora prototípica. Y no, en eso tiene razón. Cuando el Jacobín se termina el helado le dejamos que juegue con las latas de coca-cola o fanta y el chaval está de lo más entretenido, lo que le gustan los logos al muchachín. Y, mientras tanto, la Esme y yo larga que te larga. Hemos pasado pero que muy buenos ratos de esta manera.

Yo le he contado que me acabo de instalar en Madrid y ella me ha relatado que lleva ya mucho tiempo con el quiosco y que empieza a estar cansada, que tiene dos hijos en edad adolescente y que empieza a estar cansada y que se le está retirando la regla y que empieza a estar más que cansada. Pero no deduzcáis por ello que la Esme está aplataná, ni mucho menos, ella dice que tiene planes, planes para resurgir de sus cenizas,en sus propias palabras literales, y que ya me los contará. También dice que yo puedo formar parte de de esos planes.

Bueno, ya veremos. Por el momento solo te digo que como se pase la Patricia por el parque y vea el deporte que hace el Jacobín,  terminan mis días como empleada doméstica. Sinceramente, no creo que eso suceda porque a mi jefa le gustan los parques menos que a mí, que ya es decir. Aunque,si os digo la verdad, todavía no sé muy bien qué le gusta a esa mujer, todavía no me la tengo calada porque, en realidad, paso con ella muy poco tiempo pero todo se andará que yo de siempre he sido muy psicológica.

Lo que hago

Mi trabajo consiste en: pasar la aspiradora (lo que duele la espalda con el bicho ese), quitar el polvo (la de libros que tienen), hacer los baños( tres a falta de dos), fregar la cocina y atender al Jacobín que así se llama el niño de mi jefa. Bueno, se llama Jacobo pero me parece a mí mucho nombre para tan poco muchachín. Tengo que hacerlo todo muy deprisa y por tanto confieso que mal antes de que se despierte el Jacobín y empiece la guerra. Una vez que se ha despertado el niño, su madre lo deposita en mis rollizos brazos y se marcha toda compuesta no me preguntéis dónde. Después de darle el desayuno y aviarle, tengo que llevarle al parque que es la fijación número uno de su madre, llamada Patricia por más señas. Le tiene que dar el aire, que corra y que se canse,dice ella. Bueno,pues lo que mandes que para eso eres mi jefa laboral..

Si os digo la verdad,de toda la vida he odiado los parques y jardines por el sumo aburrimiento que producen. Todo lo bonitos que quieras pero es entrar en uno y empezar con los bostezos.Claro que con el Jacobín mucho tiempo no me da a bostezar porque el niño es de los marchosos. Que sí al tobogán pero por los pies, que si a la moto de muelles a derrapar, que si a tirar tierra en los ojos a los otros niños, que sí a apropiarse de cubos y palas ajenos y emprenderla luego a cubazos y palazos, que si a cogerse unas rabietas de las de llamar al exorcista. Total, que en el parque ya nos conoce todo el mundo, a mí porque mis carnes no suelen pasar desapercibidas y al niño por todo esto que estoy narrando y más que me callo por no ser reiterativa. Hablo bien, lo sé, de siempre se me ha dado la lingüística. A veces, la Patricia se me queda mirando con cara de aluciná. Se cree que sólo las ricas tienen derecho al vocabulario. Oigo los pasos del Toni. Adiós.

Vida nueva

Resulta que me he puesto de empleada doméstica. Que diga de chacha, se pone el Toni. Pero yo digo que no, que empleada doméstica es más digno. Y dice él, lo que tú quieras pero el trabajo que haces, que es limpiar la porquería de otro, es el mismo. Así de desagradable es el Toni cuando se lo propone. Pues no sólo es limpiar que principalmente cuido de un niño y esa es una función educativa de primer orden, ¿ y no resultaba que la educación era lo más fundamental del mundo? Para mí que sí. Que educarlo ya lo educan sus padres, se pone. Pues no,Toni, ahí te equivocas que la madre está deseando que yo entre por la puerta para largarme al niño y al padre todavía no he tenido el placer de verlo más que en fotos. Sale en una esquiando y en otra subido en un barquito todo moreno. Se ve que es de los del tipo deportista. Si yo tuviera tiempo también sería deportista pero como tengo que estar todo el día detrás de la barra…,se queja el Toni.

Me da la risa, el Toni deportista, que envidioso me ha salido este hombre, culo veo, culo quiero,Toni, hijo. Bueno, a lo que íbamos. No me ha quedado más remedio que ponerme de empleada doméstica,antes trabajaba en una tienda pero la cerraron y ahora es un chino. Luego me cogieron en un hiper pero llegó el Ere y adiós. Yo parada no me quedo, le dije al Toni, me voy contigo a Madrid y ya veremos. Y aquí estoy, no es de lo mío, que yo soy más bien de la rama de los establecimientos pero todo llegará, yo no soy de las que se desaniman.

Vivimos en un piso de alquiler con una habitación que da a la pared de un patio, y un salón donde nos cabe un sofá y una mesa delante para poner las piernas.El Toni dice que es un piso de mierda en un barrio de mierda y que cómo echa de menos los montes y los árboles del pueblo, el olor de las mañanas y el de las noches, los espacios abiertos y yo que sé qué más. El Toni es muy quejica, de siempre. Yo no le hago caso cuando empieza con esas cantinelas. Ya nos iremos para el pueblo, ten paciencia, ya tendremos una casa con ventanas que de al monte de tus amores y nos casaremos. Bueno,bueno, lo de casarse está por ver, no seas antigua que eso ya no se lleva. Qué listo, lo del monte sí pero lo del casorio no. Pero bueno, como ya he dicho yo mucho caso no le hago, que la vida siempre te sorprende. Quién me iba a decir que me iba poner de empleada de hogar en Madrid y aquí estoy. Y se acabó por hoy que oigo los pasos de oso del Toni y como se entere de que tengo u blog me lía la que no está escrita. No le gusta que se mas lista que él, de siempre.