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La fiesta

El que siempre llega pronto, llega pronto y al momento se arrepiente de haber llegado tan pronto, antes de que nadie más haya llegado, y mientras espera incómodo y sin saber muy bien qué hacer se promete que llegará tarde la próxima vez, pero los que no llegan ni demasiado pronto ni demasiado tarde han empezado a entrar, poblando la fiesta y dándole forma y sonido, y el que siempre llega pronto se olvida de que llegó el primero y de lo que se acaba de prometer.

La que siempre se viste al revés que los demás,después de pensárselo mucho y de estudiar varios atuendos, vuelve a equivocarse y se arregla más de lo debido y pasa toda la fiesta arrepintiéndose de su vestido y recordando la anterior cuando se arregló poco y todos hicieron lo contrario. Y se promete que en la siguiente preguntará aunque en el fondo sabe que da igual pues ella es la que siempre viste al revés.

Los que siempre se emborrachan ya han empezado a beber pero aún albergan la esperanza de no terminar borrachos. Otra copa y paro, piensan mientras van a la mesa de las bebidas y enfilan sin remedio el camino hacia la inevitable borrachera.

La que baila ya mueve los pies, ya se acerca al espacio vacío de sillas preparándose, rodeada de otros que también bailan si bien no tanto como la que baila siempre y enloquece cuando suena esa canción, la canción con la que siempre enloquece.

Los que nunca bailan se han ido apartando y ocupan las esquinas desde donde miran de lejos a los que sí lo hacen como si fueran especies aparte.

El que se aburre ya lleva un buen rato aburriéndose y preguntándose por qué será que siempre se aburre cuando los otros, al parecer, se divierten. Intenta imitar lo que parecen comportamientos divertidos como beber, bailar o hablar saltando de grupo en grupo pero se aburre igual, es el que siempre se aburre.

El que siempre cuenta chistes está contando chistes, chistes muy parecidos a los de anteriores fiestas, tal vez el mismo chiste, lo que no impide que los que siempre se ríen sigan riéndose igual. Igual la que echa la cabeza hacia atrás al reírse y cuya sonora carcajada resuena por toda la fiesta, igual el que se inclina hacia delante y derrama parte de la copa.

El que se va el primero hace rato que está pensando excusas para irse, hace rato que mira a su alrededor para ver si alguien hace amagos de marcharse y así logra no ser esta vez el primero pero, otra vez, vuelve a ser el primero porque no lo puede remediar, las ganas de irse son más fuertes que las ganas de quedarse. Baja por la escalera culpable pero aliviado de dejar la fiesta atrás con su música retumbando y las risas y los gritos que se escapan por la ventana como si le quisieran dar alcance.

La que siempre liga ha ligado y el que siempre presume está presumiendo, la que se sienta está sentada y el que va muchas veces al baño está en el baño olisqueando furtivamente la colonia del anfitrión.

Los dos que siempre se van los últimos empiezan a ver cómo algunos comienazan a marcharse pero todavía no hay peligro porque queda mucha gente y esta vez no serán los últimos, estarán atentos.

La que se acerca demasiado al hablar invadiendo el espacio corporal de los otros ya se ha acercado a muchos espacios, los ha invadido, ha vertido su aliento sobre ellos y ahora avanza con inocencia dispuesta a continuar con la conquista espacial.

El que habla de temas muy profundos lleva un rato hablando del sinsentido de la existencia al que no entiende por qué siempre le tocan los pesados en las fiestas. El que no sabe por qué mira con desolación a los que bailan, al que cuenta chistes, a los que ríen los chistes, al que va al baño, a la que invade espacios, a los borrachos,a la que se viste al revés, con envidia los mira porque todos ellos se han librado del pesado.

El vecino que siempre llama a la policía acaba de marcar el número de la policía. Y los que se van los últimos se encuentran, desconcertados, con que otra vez son los últimos y ya el amanecer está entrando por la ventana como siempre hace el amanecer.

(Cuaderno de doña Marga)

Familias

Estos días de puente nos vamos al pueblo que tenemos un evento familiar muy propio del mes de mayo. La Patri quería llevarme consigo de nuevo a la Villa de los Peligros para que yo ejerza de instituriz mientras ella se recrea pero le he dicho que no puedo, que otra vez será. El Toni está muy contento en lo de ir al pueblo pero muy descontento en lo del evento. No es que por separado no quiera a sus familiares más allegados, los quiere, el Toni no es tan malo, pero dice que en grupo no los puede soportar. Es que él todo lo que sean grupos… el único grupo que soporta es el de las aves pero eso no es un grupo, es una bandada y no tiene nada que ver.

Si quieres, me dice, te cuento de antemano lo que va a pasar y luego comparas y me dices si he acertado o no. Ya te avanzo yo quién va a decir qué y cuando, quién se va a enfadar y en qué momento y casi hasta por qué, quién va a recordar la misma anécdota de cuando éramos pequeños y la va a contar y a qué hora y quién se va a reir con ella y a quién le va a avergonzar. Y te adelanto también los que se van a emborrachar y los chistes que van a contar y la que va a decir que el dulce le sienta mal y el que va a revelar que nunca toma café después de comer aunque nos lo diga cada vez que comemos juntos y sepa que nos lo dice, que es lo peor.

Y yo, aunque quiera, también voy a hacer las cosas que hago siempre cuando estoy con ellos, y a decir lo que digo siempre y a reaccionar de la misma manera y, aunque pretenda ser un Toni distinto, no lo voy a conseguir y, aún en el caso, muy poco probable, de que lo lograra, ellos me seguirían viendo de la misma forma porque todos tenemos asignadas nuestras características básicas con las que nos dibujan enteros y nuestras funciones asignadas que cumplir. Lo que no sé es cómo se va formando todo ese lío, a base de repeticiones, supongo.

Bueno, Toni, qué complicado eres, no empieces con tus cosas raras , ¿lo pasamos bien, o no y somos felices juntos, o no?

¿Ves?, tu también. Has decidido que soy el raro y ya no puedo dejar de serlo. Lo pasamos bien, no sé, lo pasamos como lo tenemos que pasar, a veces bien y a veces mal, muy bien si eres de los que se lo pasan bien, como tú, y mal si eres de los que no.

Y tú eres de esos, de los que no.

Porque lo habéis decidido así entre todos, va y se pone.

Y  luego dice que no es raro.