Etiqueta: conversaciones

Mi madre por teléfono (3)

Mi madre: pues hoy vamos a comer las sobras de ayer. Quedó pisto y un poco de pollo y andando.

Yo: muy bueno

Mm: aquí no se tira nada, que tirar la comida es pecado. Pues le ha regalado el Jesús a tu hermana un collar más bonito….

Y: Ah, ¿sí?

Mm: sí, hija, por san Valentín. Y a tí el Toni, ¿qué te ha regalado ese?

Y: pues nada, bueno sí, una cita

Mm: ¿y eso qué es?

Y: de un libro, que me ha leído un trozo.

Mm: vamos que…encima tacaño. El collar es azul y se le pueden dar dos vueltas. ¿Y dices que de regalo te ha leído un trozo de libro?

Y: es que no celebramos san Valentín.

Mm: no celebráis, no celebráis, porque él no quiere, que si él quisiera… Y eso de leerte cosas es muy raro y de casarse, nada, claro

Y: que no le van las bodas

Mm: ni las bodas ni los bodos, a ese no le va nada, lo suyo es el no ir. A ver, léeme el trozo ese

Y: ¿que te lo lea?, ¿para qué?

Mm: para que sí, tú lee

Y: Pues dice: «nos entendemos porque nos ignoramos. Qué sería de tantos cónyuges felices si pudieran comprenderse, como dicen los románticos, que desconocen el peligro de lo que dicen. Todos los casados son malcasados, porque cada uno guarda consigo, la imagen sutil del hombre deseado, que no es aquel, la figura voluble de la mujer sublime, que aquella no llegó a realizar.La vida que se vive es una falta de entendimiento fluido, un término medio entre la grandeza que no existe y la felicidad que no puede existir»

Mm: os parecerá bonito, en el día de los enamorados ¿Y eso quién lo ha escrito?

Y: Fernando Pessoa

Mm: menudo alpargato. Y encima copiado

Y: copiado no, citado

Mm: pues lo que tu quieras, vamos que a quién se le cuente…Bueno, bueno no digo más que no me gusta hablar. Hoy nos comemos las sobras de ayer. Pisto y pollo y arreando. Tan ricamente.

Anuncio publicitario

Conversaciones perrunas

Mi padre habla poco con las personas pero con el perro más. El perro es muy escapista y en cuanto ve la puerta abierta sale escopetao y trepa la cuesta en dirección al monte. Aveces vuelve a las dos horas pero otras la expedición le dura un día entero. Entonces mi padre lo castiga atándole a la pata de una mesa de oficina que hay en el patio. Esa mesa alguien la rescató de un contenedor y pasó a formar parte del extraño mobiliario del patio. En sus cajones mi padre guarda trozos de cuerdas, tornillos, ganchos, pedazos de mangueras y otros objetos perdidos e inconexos que igual algún día sirven para algo.

Una vez atado, el perro está a su disposición y él se sienta en una banqueta para amenzarlo, regañarlo y después compadecerlo.

Eres un perro muy malo y te voy a llevar a la perrera. Yo no quiero pero no dejas otro remedio. Tienes que aprender quién es el amo. Allí en la perrera no te van a tratar bien, que lo sepas. Tienes que aprender a comportarte como es debido y no a salir de parranda en cuanto ves la ocasión. ¡Y cómo vuelves!, hecho un adán, te revuelcas por los barros y buscas gresca con otros perros. Eres un salvaje y un desagradecido pero cuando llegue la hora de comer y el amo no te ponga el plato te acordarás de lo que has hecho….A la perrera te voy a llevar. Eso, agacha ahora la cabeza.

¡Qué inteligente es este animal!,no le falta más que hablar, si obedeciera un poco mas…. eres un perro muy malo, sin orden ni ley.

Se produce un largo silencio y los dos bostezan y se van quedando dormidos. Al despertar, suavizado por el sueño, mi padre cambia un poco el discurso:  pobrecito mi perrín que está castigado, ¿está triste el Pancho? Este animal te dice lo que le pasa sin necesidad de palabras.

Yo no quiero castigarte pero no se puede ir por los montes así como así sin permiso del amo, te voy a soltar ya pero que sepas que a la próxima te llevo a la perrera y eso no te va gustar, la perrera no te va gustar, no es un buen sitio, perrín , que lo sepas.

 Una vez suelto, el Pancho aprovecha el menor descuido para escapar otra vez a correrse sus parrandas monteñas.

Pues ya sabes lo que te aguarda, perro sin ley, ya lo sabes, dice mi padre mirando con fijeza la ahora solitaria pata de la mesa de oficina donde se guardan cosas raras, feas y viejas.

Mi padre por teléfono

Me ha dado pena, él también se merece su entrada aunque sea corta. Y es que, ahora que lo pienso, mi padre es, sin él saberlo, un acérrimo seguidor de las enseñanzas de Lao-tze. Lo de estar callado lo sigue a rajatabla, tiene su frase comodín válida para cualquier ser, lugar y ocasión y el resto es silencio.

Una conversación telefónica con él es, aproximadamente, así:

Mi padre (gritando porque está un poco sordo y con voz de alarma, eso no sé por qué): dígame

Yo: hola, papá, soy Evi

Mp: ¿y qué dice la Evi?

Y: pues nada, por aquí ando (él no espera que concretes y si lo hicieras se desconcertaría)

Mp: y el Toni, ¿ qué dice el Toni?

Y: pues ya sabes, lo de siempre

Mp: eso está bien. Tereeee ( esa es mi madre) , que te pongas.

Mp: ¿ y qué dice el Pancho? (ese es el perro, al que acaba de lanzar su pregunta retórica, conmigo ya no está hablando)

Mi madre por teléfono

Resulta que tengo una madre aunque nunca haya hablado de ella hasta ahora, también tengo un padre pero como es de pocas palabras da menos juego el hombre para escribir una entrada. Con mi madre hablo por teléfono casi todos los días sobre los siguientes temas de conversación: averías domésticas, menús, peligros de internet y el Toni. A veces también se tratan dolores variados o lo que se ha comprado mi hermana (también tengo una hermana). Aunque yo hablo mucho, con ella soy más bien escueta porque cualquier cosa que diga puede ser utilizada en mi contra. La charla es, más o menos, así:

-Mi madre: pues ya me han arreglado el grifo

-Yo: ¿qué grifo?

Mm: pero si te lo dije ayer, el de la cocina que goteaba. Ahora lo que está a punto de romperse es la cuerda de tender y la puerta del horno que no cierra bien. Esta casa está como yo, hecha mistos.

y: no será tanto

Mm: pues hoy he puesto de comer patatas con bacalao y para la noche una ensalada con atún y cebolla. Hoy ya lo tengo, mañana no sé, tendría que ir donde el carnicero

Y: pues ve

Mm: ¿sigues escribiendo esas cosas en internet?

Y: sí, sigo

Mm: ya son ganas…y no des tu dirección a nadie que hay mucho desaprensivo, lo han dicho en la tele. ¿Y te lee alguien?

Y: no muchos pero sí, algunos

Mm: ¿no serán gente mala de esa?

Y: no me lo parece, tranquila.

Mm: pues ya son ganas… Y el Toni, tan raro como siempre, ¿no?

Y: pues si ya lo dices tú…

Mm: y de casarse nada, claro, mejor hubieras estado con el Tomás, ¿sabes que van a tener un niño?

Y: como para no saberlo si me lo dices cada vez que hablamos

Mm: ya te has molestado, enseguida te molestas.

Y: que no

Mm (cerrando el círculo): pues a ver a quién llamo para lo de la cuerda porque no te creas que tiene un arreglo fácil. La comida de hoy ya la tengo y mañana, ya veremos.

Y: eso, mañana será otro día.