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Suplicios los míos

Me están entrando unas ganas irresistibles de irme a vivir sola y dejar plantados en el sofá, en sendas macetas, al Toni de mis amores y a la Noe Miranda de mis amistades íntimas desde nuestra más tierna infancia. Si ya por separado no te lo ponen fácil, los dos juntos y en espacio reducido son una prueba difícil de superar.

El Toni solo deja a un lado el libro de poesía con el que nos martiriza para ver el fútbol. Dice que el susodicho deporte también es poesía y de la buena. Además de pasión, arte, inteligencia,elegancia, magia, belleza y no sé qué más.

Sí, ja, se pone la Noemi, este con tal de no levantarse del sofá ya no sabe qué inventarse. Antonio, jeta, haz algo, lleva los platos por lo menos, ¿hasta cuándo dura la champions esa? Menos mal que enseguida es juernes y me voy de marchuqui y luego viene ¡el finde!

¿Qué tres espantos ha sido capaz de colar en una misma frase?, se sobresalta el Toni sin apartar por ello la vista del terreno de juego. Me ha parecido oír juernes, marchuqui y finde , el simplismo analfabeto de esta mujer no conoce límites.

Ah,no, yo límites no me pongo porque hay que apuntar alto, eso te lo digo, Eva. Ya me tengo preparado el conjunto de la Kahleesi para el juernes. Es que últimamente no hago más que ver khal drogos por la calle y por eso.

¿No serán hipsters lo que tú ves, Noe?

Lo que sean, me da igual. Qué rollo el fútbol, si siempre es lo mismo, todos estos tíos corriendo detrás de una bola, ellos lo llaman esférico, pues vale, y ahora goooool, gooool porque han metido la bola en el hueco, o el esférico en la portería, que más da, vaya cosa. Y mírale cómo se pone este, si parece que le va a dar algo, alucino, de verdad. El cholo Simeone me da morbo pero no lo suficiente, me aburro, ¿falta mucho para que se acabe la copa de Europa?

Creo que voy a cometer un crimen, me dice el Toni en voz baja, si me encarcelan tampoco me importa tanto. En el trullo se puede leer y te dejarán ver los partidos también. Sí, matar a la Noemi es la solución a unos cuantos de mis males.

Pero como era el descanso del partido se ve que en vez de tomarse la molestia de asesinarla que, al fin y al cabo tiene que ser un trabajo bastante pesado, ha decidido mejor volver a su libro y a sus recitativos, «maldita es la vida, maldición es conocerla. Cada hora cambia no sólo la hora sino lo que en ella se crea y así pasa la vida, entre el vivir y el ser».

Toma del frasco lo que acaba de decir, me da un codazo la Noe en todo el costillar, me meo viva con lo que lee, con la de libros que hay y le da por los versículos, de eso operaron al tío Paco, de los versículos del colon. No es lo mismo, ¿verdad? A veces hay cosas que se llaman igual pero no son lo mismo, ya me he dado cuenta. Lo que no sé cómo lo aguantas, yo la le hubiera asesinado a cámara lenta. No me digas que mañana hay fútbol otra vez. Madre mía qué suplicio.

Para suplicios los míos.

Teorías futboleras

Hoy el Toni, nada más levantarse, se ha puesto a revolver toda la casa como poseído por el espíritu de la búsqueda. Abria y cerraba armarios, bueno, armario mejor dicho que solo tenemos uno, registraba por debajo de la cama (nuestro segundo armario), movía el sofá, sacudía toallas esperando que algo cayera de su interior.

Pero, ¿qué buscas a estas horas tempraneras con tanto ahínco?, mira que si es el alma no la vas a encontrar, precisamente por sus características inmateriales, le digo para que vea que yo también sé ser profunda cuando quiero.

Que alma ni que leches, lo que busco es el especial del mundial de fútbol que me traje ayer del bar, que viene con póster de la roja y lo quiero colgar ahí, en esa pared, justo enfrente de la cama. Me tengo que motivar a tope, bueno, de hecho ya estoy bastante motivado. Brasil/Croacia para empezar no está nada mal. Aquí está, menos mal, se llega a perder….¿tenemos chinchetas?

¿No estarás diciendo en serio que me tengo que acostar todas las noches viendo a esos muchachos como si fueran los apóstoles?

Mira, Eva, no seas ignorante, el fútbol es muy importante para los seres humanos.

Pues me lo tendrás que explicar para que lo entienda. No sé cómo lo hace pero siempre saca temas de conversación que no domino para hacerme quedar como tonta. La próxima vez me adelanto y le hablo del Ulises para que se entere de lo que es sapiencia.

Es muy importante, me explica dando martillazos, porque hace que te sientas parte de algo, cohesionado en un grupo, refugiado, en cierto modo.

Pero si tú siempre dices que no eres de grupos, que vas por libre en todo.

Pues precisamente por eso, así suplo es carencia. Además, luego está lo de la testosterona, que nos impulsa a luchar y a pelear pero, como somos civilizados, unos más que otros, eso también, pues no nos podemos entregar a nuestro instinto más primigenio pero sí podemos verlo reflejado en esos hombres que nos representan en el campo, como si fuera una guerra, incruenta, eso sí, y sin muertos. Por no hablar del desahogo de tensiones que supone poder gritar, insultar, animar, exaltarse, todo eso que llevas reprimido en tu vida diaria. Y tener un enemigo claro y definido al que odiar simbolizado en el equipo contrario, qué bonito es eso y qué terapeútico.

Y luego está el gol, ese bien tan escaso y tan preciado por eso mismo, esa culminación de todas nuestras ansias y deseos y el arte de un buen juego, la belleza, la inteligencia…

Que se callen los matinales, grita una desabrida voz por el patio a la que no le deben de estar convenciendo nada las teorías futbolísticas del Toni ni sus martillazos.

Pues ya está, ya los tenemos aquí a nuestros héroes y guerreros, míralos que majos con sus corbatas rojas, se pone mostrándome el póster horrible que acaba de colgar con una bandera de España de plasticucho barato chincheteada debajo. Comienza la fiesta, proclama.

¿Pero no era una guerra?

Calla, calla, que estoy mirando el clendario y tengo la agenda a tope: México/Camerún, España/Holanda, Chile/Australia, Alemania/Portugal….Costa de Marfil/Japón a las tres de la mañana. No me importa, lo veo también.

Perdona que te diga, Toni, pero ya que eres raro podías ser raro también para esto y que no te gustara el fútbol.

¿Una vida sin fútbol?, ¿qué clase de infierno seria ese?, grita mientras el de abajo golpea furioso con la escoba.