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Efectos secundarios

Hölderlin-Toni o lo que seas, no huyas que te dije que teníamos que hablar y así va a ser.

¿Cómo me has llamado?, se detiene la mano del Toni sobre el picaporte sin accionarlo.

Te he llamado como el hombre que lees, o que recitas, más bien, el poeta alemán

El más grande poeta alemán de todos los tiempos, se pone él reconociendo su debilidad de manera indirecta.

Ja, te he pillado, o sea que lo confiesas.

¿Pero qué tengo que confesar, qué es esto, un interrogatorio?, protesta empujando el picaporte hacia abajo pero deteniendo ahí el movimiento de apertura.

Tienes que confesar que estás leyendo a ese cantor y que lo declamas y que te ha trastornado tanto que ya no eres el que eras, saludas a perros que van vestidos, por ejemplo, y todavía no has dicho nada de la Navidad y te recuerdo que la tenemos encima, ya tiene tu madre el bingo musical preparado sobre la tele. Le observo con detenimiento porque sé que odia el bingo y a su cuñado haciendo rimas con los números pero mantiene su mutismo. Madre mía, este Hölderlin es una droga de las duras.
Venga, explícate.

“Pase lo que pase, que todo te venga bien, inclina tu rima a la alegría, ¿no marcha tu pie sobre la verdad, como sobre alfombras? Entonces, genio mío, entra puro en la vida y no te preocupes”, suelta el muy Hölderlin como si con eso me hubiera dado ya suficientes explicaciones.
Que no, Toni, que tú no te vas hasta que no me digas quién te ha dado esa lectura tan perniciosa, no empujes la puerta ni saques el pie que te veo.

A ver, Eva, si es que eres muy cotilla, que ya sé que has mirado en google que luego se te ha olvidado borrar el historial de búsqueda, es un libro que me ha dado un hombre que va al bar, ya está, ya te lo he dicho.

Un camello, lo sabía, ¿y qué más te ha dado, alguna pastilla también? Además ¿qué hace un hombre en tu bar repartiendo libros?, si me dices que reparte el As que es lo típico de bares, pero libros y de poesía, además.

Es que ese hombre lee libros, en los bares hay mucha tipología humana, no caigas en los topicazos.

Y te ha intoxicado, el del libro, digo, y ahora no contestas con tus palabras y dices absurdeces y has perdido tu personalidad y no te indignas.

Bueno, eso es por los ansiolíticos.

¿Ves como te ha dado también pastillas?

Eso no me lo ha dado el que lee, me lo ha recetado el médico de familia, es que tenía mucho estrés y mucha angustia.

Entonces, dos camellos a falta de uno, las pastillas no son buenas, que tienen efectos secundarios y la poesía, también.

Más efectos secundarios tiene la vida, va y me salta ya abriendo definitivamente la puerta y saliendo por ella.

Esta última respuesta sí que me ha parecido propia de él, lo mismo se le está acostumbrando el cuerpo y las drogas ya no le hacen tanto efecto.

Reencarnación

Adiós, Toni, me voy a dar una vuelta con la Esme y la Noemi, aquí te quedas con todo tu lirismo pero que sepas que después tenemos que hablar. Así le dije y si alguna vez os sueltan esta frase tan tópica como fatídica preparaos para lo peor, no os espera nada bueno.

Total, que nos fuimos las tres a la Plaza Mayor a pasearnos por el mercadillo navideño con toda el agua cayendo sobre nuestras cabezas, a clavar el paraguas con saña a los otros viandantes, a empujar y ser empujadas y a formar parte de esa muchedumbre que se ve luego en las noticias como imagen de un país alegre y consumista, sin crisis ni nada.

Que ya sé lo que recita el Toni, les avanzo a ambas, como si fuera a importarles.

Huy, mira que gorro de reno, me lo compro, se pone la Noemi, o mejor el de cabeza de perro, ¿con cuál me veis más yo?

Estás igual de absurda con los dos, así que elige cualquiera que lo mismo da que da lo mismo, le larga la Esme.

Oye, que os estoy hablando, a ver si me escucháis un poco que tengo una preocupación muy grande, que ya sé lo que recita el Toni, ¿lo queréis saber?

Como querer, querer…pero venga, suéltalo ya mientras esta se prueba todos los gorros del puesto, voy a hacer como que te escucho.

Pues al Hölderlin, ¿cómo se te queda el cuerpo?

Pues se me queda igual que antes, menopaúsico perdido, es que, perdona que te lo diga, pero no sé quien es ese hombre.

A mí me suena, dice la Noemi desde debajo de un reno, como a gnomo o algo así pero muy segura no estoy tampoco.

Qué pereza, he tenido que ilustrarlas con mis recién adquiridos conocimientos wiquipédicos.

O sea que un poeta alemán, bueno, entonces no te preocupes que no es nada satánico.

El mejor poeta alemán de todos los tiempos, recalco por subirle el nivel al Toni.

Eso es muy discutible y altamente subjetivo, apunta la Esme dándoselas de crítica literaria.

Pero es que, además, sigo yo abusando de su confianza y aprovechándome de que compartimos paraguas y no puede escapar, es que además no lo lee directamente de un libro sino que lo declama de motu propio, o sea que lo ha interiorizado, que se lo sabe de memoria, que lo vive en sus carnes y sus sangres.

Qué raro, ¿verdad?, dice la Noemi mirando para otro lado, lo que me indica que no se ha enterado de nada.

A ver si va a ser un caso de reencarnación. Sí, va a ser eso, ahora lo veo bastante claro, diagnostica la Esme. Mira, el tal Hölderlin dices tú que amaba la naturaleza y los montes y los prados, calcao al Toni. Que se le fue la chaveta, más calcao todavía, todo encaja. El Toni fue el Hölderlin en otra vida y por eso ahora recita sus poemas como si los hubiera escrito él, porque los ha escrito él, hija, abre los ojos, que tienes al Hölderlin transmutado en camarero español pero en tu mismita casa.

¿Tú crees en la reencarnación, Esmeralda?

En absoluto, yo soy escéptica de base.

Entonces para qué me metes todo ese rollo, ¿para liarme más de lo que estoy?

No, mujer, para que idealices al ser con quien convives, con la experiencia que me dan los años y el revoltijo hormonal te diré que el ser humano a palo seco es intragable y termina por desencantarte.

Eso es verdad, apunta el reno Noemi, que yo he tenido muchos novios y todos, pero todos, me han hartado. Pero no pierdo la esperanza, yo soy muy de amor y en la otra vida fui sacerdotisa de un templo griego, me lo ha dicho una página de internet. También me he hecho un test de inteligencia, en esa misma página, y me ha dado bien, en la media. Qué ganas me han dado de llevárselo a esa profesora que decía que yo estaba en el límite, ¿te acuerdas, Eva?

Sí, la Mari Paz, qué auguranta era!, a mí me pronosticó que iba a acabar mal.

¡Qué lista!, salta la Esme, así no se equivoca, como mal acabamos todos…

Lo bueno es que luego te puedes reencarnar y lo arreglas. Yo en mi próxima vida me pido ser una celébriti, ¿y vosotras?

Me lo tengo que pensar, dice la Esme dando empujones a una manada de renos borrachos y paraguazos a otros seres imaginarios y no tanto que nos interceptaban el paso.

Dios los cría

Me sitúo tras la puerta, pego una oreja a la misma, compruebo que el Toni sigue dilapidando el agua y el chi mundiales alegremente y aguardo. Aguarda, hija, aguarda, dice siempre mi padre. No dice espera sino aguarda y por eso yo no espero sino que aguardo. Son improntas familiares.

No me digas que hoy que aguardo no vas a declamar, no me digas que hoy que tengo la libreta de la lista de la compra en la mano no vas a recitar para que yo apunte lo que recitas e investigue su procedencia. No me digas…pero sí me dice, sí que me dice, madre mía todo lo que me dice.

“Sé tú, poesía, mi asilo querido, sé mi bienechora, mi jardín que cuido con solícito amor, donde vagando entre las flores siempre jóvenes, vivo en segura sencillez”, ahí he perdido el hilo pero he seguido aguardando y al cabo de un rato, otra dosis: “vosotras, montañas mías, que me disteis cobijo, veneradas y firmes….Un hijo de la tierra se ve que soy, para amar hecho, y para sufrir”.

Suficiente. Cierro el cuaderno y me lo guardo para indagar después. Hago como que no sé nada y le trato con normalidad, espero a que se marche para el bar y me tiro a google como una desesperada. Escribo la última frase a ver qué pasa y me sale este señor como creador de la misma: Friedich Hölderlin. Así, con esos puntos encima de la o. Español no es.

Tecleo su nombre en la barra mágica y leo: poeta lírico alemán, uno de los más grandes escritores alemanes de todos los tiempos, influído por Platón, su padre fue esto, su madre fue lo otro, estudió en tal sitio, bah, esto no me interesa, lo de todas las vidas. Pero sigo leyendo y pone: sus crisis mentales se hicieron cada vez más frecuentes, profería maldiciones como un poseso y andaba sin rumbo mientras hablaba consigo mismo.

¡El Toni redivivo!, de entre todos los escritores que hay y ha habido tenía que elegir a un poeta, de entre todos los poetas a un alemán y de entre todos los poetas alemanes a uno loco.

Nada, pero  que nada contenta me he ido hoy a trabajar con estas informaciones en mi poder. Aunque reconozco que me faltan datos, cómo por ejemplo saber cómo ha caído Hölderlin en las zarpas del Toni y por qué le está produciendo semejante reacción.

El caso es que por culpa de esos dos he llegado una hora tarde y la Patricia me ha pedido explicaciones. ¿Qué le digo, que ha sido el tráfico pre navideño o le hecho la culpa al lírico alemán? Pues a los dos: es que el tráfico está fatal y luego lo de Hölderlin, que no andaba muy cuerdo el hombre.

Pues no dice a estas alturas de nuestra vida en común que se está pensando en contratar a otra que le dé menos problemas. Sabrá ella lo que son problemas, seguro que su queridísimo Husband no declama en la ducha.