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Consultorio googlelesco (y grotesco)

Preguntar a google es muy normal, todos lo hacemos o lo hemos hecho alguna vez. Lo que no sé si me parece tan normal es entrar en el sacrosanto buscador y declarar como si estuviéramos en un juzgado. O confesar, como si nos hubiéramos puesto de rodillas en un confesionario o utilizarlo de amigo esperando, tal vez, que nos comprenda y dé la réplica a esa información que le hemos dejado caer así como sin querer.

Todo esto lo digo porque mis incesantes, profundos y sesudos estudios en torno a las claves de búsqueda me han llevado a la siguiente conclusión: google vale para todo o eso se creen algunos. Claro que las declaraciones, confesiones y datos que llegan a mi blog suelen referirse a un tema muy limitado: las empleadas domésticas. Somos un gremio muy conflictivo por lo que vengo observando además de oscuro objeto del deseo. Pero me inclino a pensar que todos lo son, cada uno a su manera. Y sin enrollarme más, ahí van mis hallazgos. Como creo que aunque no pregunten, ansían una respuesta, se la voy a dar.

– El cuerpo en las empleadas domésticas, escribe uno.

Querido memo, el cuerpo en las empleadas domésticas consta de los mismos miembros y órganos, salvo que sea coja, manca o haya sido sometida a una cirugía invasiva, que los de cualquier otra empleada o desempleada. No hay más que aclarar.

-La empleada doméstica nos espía, declara otro.

Pues claro que os espía, el trabajo en un hogar es muy monótono y repetitivo y espíar a los jefes le pone un puntillo de emoción a nuestras aburridas faenas. No te preocupes, lo más que puede pasar es que la empleada doméstica se abra un blog y luego cuente vuestra vida en él. Podéis estar tranquilos, los nombres siempre son inventados.

Estoy harta de mi empleada de hogar, le cuenta otro a su amiguito íntimo google, ese que siempre le ajunta.

Estimado hastiado, es muy normal. Todos los jefes están hartos de sus empleados y todos los empleados hartos de sus jefes. No le des mayor importancia, esconde el jamón bueno, deja a su alcance solo el presunto y tira millas. Si la echas y buscas otra terminará hartándote igual.

Empleada que copió el vestido a la reina.

No sé que contestarte a esta lanzada a la red de tan esencial dato. Creo que es bueno que tu empleada, porque supongo que será la tuya, le haya copiado el vestido a la Reina. Eso indica que tiene aspiraciones más altas que las de ser una simple fregona. Déjala en paz y trabaja un poco, hombre, que seguro que estás en el curro.

Relato se tira a la empleada.

¿No habrás querido decir Renato? Si Renato eres tú y a ella también le apetecía, pues que os aproveche. Si Renato es otro y tienes envidia, pues te fastidias. Si has querido decir «quiero leer un relato en el que el protagonista se tire a la empleada» lo has redactado bastante mal, te mereces haber caído en mi blog, donde no hay nada de sexo (por el momento) y sí muchas tonterías.

Me he apuntado a un taller literario, escribe uno muy contento de su hazaña. (Espero que no sea Renato)

Me alegro, es todo lo que puedo decirte aunque creo que el mejor taller literario es la lectura, pero eso es cosa mía, tú haz lo que quieras.

Descomposición de la caja de galletas, teclea alguien muy desesperado y no me extraña.

Tírala o siéntate delante y reflexiona sobre la degradación putrefacción de toda materia, la tuya incluída.

Consultorio bloguero

Dada la gran cantidad de navegantes que buscando solución a sus problemas, dudas y cuitas quedan varados en mi blog, he decidido montar un consultorio bloguero de lo más vintage. A mí todo lo que sea ayudar….Pues queda inaugurado con las siguientes preguntas:

-Mi empleada tiene lindos pies, ¿qué hago?

Querido amigo, lo primero que tengo que decirte es que eres muy afortunado pues las empleadas domésticas dotadas de lindos pies no son tan frecuentes como pudiera parecer. Pero paso a resolver tu problema que tiene fácil remedio. Súbele el sueldo, ella se lo merece por alegrarte las jornadas con la visión de sus bellas extremidades. También se me ocurre que le compres unas bonitas sandalias para que luzca debidamente las pezuñas que seguro que lleva unas chanclas birriosas y esto, estimado lo que seas, no es lo adecuado tratándose de lindos pies. Espero haberte sido de ayuda.

-¿ Qué le doy de leer a la empleada doméstica?

Apreciado empleador, ¿no habrás querido decir qué le doy de comer? Creo que no porque luego has insistido con la frase «lecturas para la empleada doméstica». Voy a felicitarte por tu sensibilidad, es muy loable que te preocupes por la formación de tu empleada porque, además, si tú no lo haces se ocupará ella misma con consecuencias imprevisibles para ambos. Mi consejo es que te inclines por lo que se ha hecho toda la vida con el servicio: darle las sobras. O lo que es lo mismo, que le des a leer lo que tú previamente hayas leído.De este modo tendrás una sombra lectora además de formativos temas de conversación para cuando no sepas qué decir.

-Cómo la lío en el pueblo para no aburrime

Querido absurdo, mi primer consejo es que te entregues de pleno al aburrimiento y que no trates de rehuirlo. Aburrirse es de lo más edificante y creativo aunque te suene extraño. El segundo es que no busques en google solución a dudas existenciales tan profundas, para eso están tus colegas que sabrán orientarte mejor. Y el tercero y último es que, si finalmente decides tratar de combatir el aburrimiento desoyendo mi primer consejo, recurras a lo clásico: agárrate un buen pedal. A continuación puedes romper farolas o darte un baño en la fuente. La lías, fijo. Un abrazo.