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Monólogo de la Esme

¿Por qué será que hay días que nada más llegar ya te están hartando? Y no es que hayan hecho nada los pobres pero es verles la jeta y te dices: otro igual, qué pereza me estás dando. Hoy tengo uno de esos, o seré yo, el día es inocente, él solo se presenta y cada uno lo interpreta a su manera. Y mi manera hoy es que estoy más aburrida que una mona de hacer siempre lo mismo con ligeras variaciones, que de tan ligeras ni son variaciones. Pero si hasta el sueño que he tenido esta noche ha sido muermo. Les estaba diciendo a mis hijos: a ver si hacéis el favor de cerrar el tubo de pasta de dientes que se forma un tapón de pasta reseca en la punta, ¿me podéis hacer caso?, miradme por lo menos mientras hablo, les gritaba a continuación parafraseandome a mí misma en mi día a día cotidiano. Luego he debido de pasar a otro tema pero de ese ya no me acuerdo.

Voy a entrar en internet, la madre de todas las diversiones, a ver si me entretengo un rato. Me queda mucha mañana y mucha tarde de quiosco, me queda todo el largo y soporífero día. Odio esa expresión la madre de todo lo que sea, no sé quién fue el primero que la pensó pero luego se la han copiado mucho. La odio pero la digo, vete tú a saber el motivo. Ya me está sonando el guasap, qué pesaditos desde por la mañana, espera que me ponga las gafas que sin ellas veo menos que Pepe leches. Es mi padre, por favor que no se haya caído o se haya puesto malo, entonces sí que voy a añorar los días comunes de máximo aburrimiento. ¿Por qué será que a partir de cierta edad cuando un día viene distinto es a peor? «Sí se puede», me escribe. Claro, era eso, me lo tenía que haber imaginado. Ale, le meto un icono de aplauso para que se ponga contento y a otra cosa, mariposa.

Mi mariposa de amor, mi mariposa de amor, ya se me ha pegado la cancioncita. Voy a ver las noticias, primero los titulares por encima y luego ya profundizo. A ver, a ver, los de siempre, un poco más animado por aquello de los pactos y los días de después. 21 cosas que no sabías de Ada Colau. Aquí pincho y me leo las tres primeras, la octava y ya. Parecía más interesante en el titular. Cómo sacarle partido a la bici estática. Pincho también porque precisamente tengo ese trasto en un rincón ocupando sitio. Buah, qué gilipollez, pico en todos los anzuelos, qué pez más tonto soy.

Mira, este artículo sobre.,..parece interesante, lo leo, quita ahí, qué pestiño, huy madre, los gemelos de Mónaco con sus niñeras vestidas iguales, qué familia más raruna, luego digo yo de la mía, parecen de película de terror, y la tita Estefanía, ¿qué le ha pasado, por qué va de tengo una muñeca vestida de azul con su camisita y su canesú pero con cara de vieja? La saqué a paseo se me constipó, ahora se me ha pegado esta otra canción. Otra vez el guasap, la pesada de mi hermana que me manda un chiste, mierda, lo he abierto, ahora va a ver las dos rayas azules delatoras, qué chiste más malo, le pondré un jajaja que si no se mosquea. Ahi  tienes tu jajaja, cacho pelma.

Voy a ver el tuitter de esta que es tan graciosa, hoy no está tampoco muy sembrada, si es que a fuerza de ser graciosos pierden la gracia. Se nos gastó el humor de tanto usarlo, eso también era una canción pero con amor en vez de humor. Y esto, ¿qué dice aquí? Lo que hace internet a nuestras mentes. Daña la capacidad de concentración y contemplación, nos vuelve superficiales, nos incapacita para leer textos largos, nos hace más propensos a las distracciones…a mí no me haces tú eso internet de las narices, pues menuda es mi menda. Y para que veas, me voy a empezar Guerra y Paz, la letra es pequeña y las páginas abundantes pero puedo, vaya que si puedo. Mejor me leo solo Paz y la guerra la dejo para después, soy pacifista así que…también el Hipólito me hace cada regalito, mejor canto que es más lo mío.

Mi mariposa de amor, mi mariposa de amor ya no regreso contigoooo. Pero qué voz más bonita tengo, leches. Ay mariposa de amor, nunca jamás junto a tiii….

Abuelo y nieto

La Esmeralda ha desaparecido del quiosco, no sé en qué enredos andará metida pero ha mandado a su padre y a su hijo a que ocupen su lugar y así, de paso, malpienso yo, se los quita de encima. Esta mañana, cuando me he presentado allí para ingerir la dosis diaria de conversación, esencial para mi supervivencia, me los he encontrado escenificando, como se dice ahora, una extraña pantomima. El abuelo le echaba el sermón al nieto  pero  éste, equipado con sus cascos anti abuelos del mundo, no se enteraba de nada y estaba tan feliz. Por decir algo que es un muchacho un poco sombrío.

Al verme llegar, el señor, que por cierto se llama Juan, se ha puesto muy contento, por fin un par de oídos sin taponar a su disposición. Muchachaaaa, a los buenos días, menos mal que estás aquí, mira éste que alelao, todo el santo día agarrado al cordón umbilical que  así es como llamo yo al cable con el que se conecta al cacharro , el i lo que sea.

Sí, le he contestado yo, ahora es así, no es sólo él, todo el mundo lo lleva, es normal. No le ha agradado mucho mi respuesta. Va a ser eso normal, no me fastidies, hermosa. Como lo de que digan que es un Nini porque ni esto ni lo otro ni para arriba ni para abajo ni estudia ni trabaja. Un vago es lo que es este zagal, a descargar caminones al merca Madrid le mandaba yo y se le quitaban los ninis de un plumazo, ahora que con lo esmirriao que está no sé si lo iban a querer. A su edad yo tenía unos músculos pero que bien fornidos. ¿Me has oído, Jonás? Espabila, hombre, le suelta lanzándole una colleja.

Que me dejes, yayo, protesta el chico sin apartar la mirada de sus múltiples redes sociales y sus variados juegos on line.

No me llames yayo, qué manía, mira que me gusta poco, abuelo es más digno, o Juan, que ese es mi nombre y bien bonito. Porque lo de Jonás, si es que la Esme tiene cada ocurrencia. Yo ya le avisé, mira que le marcas de por vida, que ese fue el que se quedó atrapado en el vientre de la ballena, elígele un nombre normal que ya lo llenará él de contenido. Juan, por ejemplo y por seguir una tradición ancestral. No quiso, míralo ahora al del vientre, no es de el de la ballena, no,  es el de internet y que de ahí no sale. No hacen caso a la voz de la experiencia. Es como lo de leer, se lo tengo dicho: que leas, chaval, que leas, que tienes que desarrollar el espíritu crítico. Pues, ¿sabes lo que me contesta?

Sí que lo sé porque estaba delante el otro día cuando tuvieron la misma conversación  (estos dos también se repiten), el chico le contestó que él ya lee y mucho pero en los foros de internet y en el tuiter, ya que es allí donde está ahora la sabiduría al igual que antes estaba en los monasterios. Y que para entender la vida y surtirnos de ficción ya están las series, que él ve muchas. Todo esto dicho con su lenguaje más bien tirando a rudimentario.

En los foros, en los foros, pero qué blasfemia, se pone el abuelo,  quién escribe en los foros,  pues tres tontos como tú. De esos no vas a aprender nada porque son tus iguales, están a tu misma bajura, hay que picar más alto, hay que beber de los clásicos, ¿tú has leído a algún clásico?

El chiquillo se encoge de hombros con cara de hastío pero el Juan no ceja: eso es que sí pero que te han aburrido o es que no y en tu vida te has topado con uno. Pero habla un poco que pareces autónomo.

Querrás decir autista, yayo.

Y dale con el yayo, pues claro que he querido decir autista, era para ver si me pillabas en el renuncio, que nunca sé si oyes o si no oyes, si miras o si no miras, si duermes o estás despierto, si vivo o muerto. Y que estos sean el futuro…

Oiga, señor Juan, digo yo por defender un poco al Jonás que de tan encogido y tirillas que es ya me estaba dando pena, si es que ahora no tienen los chicos las cosas fáciles, no hay trabajo y se desaniman, son la  generación perdida. Madre mía, en buena hora he dicho eso último que encima ni siquiera era mío, en algún sitio lo he leído.

Que más generación perdida fue la suya, que primero la guerra y luego la posguerra, que eso sí que era crisis y falta de recursos y posibilidades y que, además, qué generación no se pierde de una u otra manera. Echaba humo y no sólo por el puro que llevaba encajado en la boca. A todo esto, el Jonás, muy hábil él, ya se había colocado otra vez sus cascos y, aislado de los sermones, transitaba tranquilo por sus mundos virtuales.

Eso me pasa por ir a por mi dosis en lugar de marcharme a trabajar.

Vigilados

Me ha dado a mí mucho que pensar el discurso de Nochebuena del muchacho este que se salió de espía, conocido como Snowden. Dice que vivimos en un mundo de vigilancia masiva y que un niño nacido hoy crecerá sin ningún concepto de la privacidad, sin saber lo que es tener un pensamiento que no haya sido analizado o registrado. Da miedo y tristeza ¿verdad?, y yo aquí venga a soltar todo lo que se me ocurre sin cortapisa alguna, exhibiendo mis grandezas (pocas) y mis miserias (muchas) para que lo lea todo el que quiera. Pero detecto yo una contradicción en todo esto, por un lado no es bonito que te miren tanto pero, por otro, es eso precisamente lo que pretendes. Si uno no quisiera que nadie se enterara de lo que vive, siente y piensa no lo contaría en un blog, lo escribiría en un cuaderno y lo guardaría en un cajón como se hacía antaño. Pero hogaño (qué vocabulario estoy adquiriendo desde que me he dado a la lectura) es otra cosa, hoy todos deseamos aventar nuestras vivencias porque de otro modo sentimos que no existimos, que no nos diferenciamos, que nos diluímos entre la muchedumbre y que la muerte nos llegará sin haber dejado rastro. Pero ocurre que tantas vivencias circulando sin control ya no tienen interés porque, básicamente, son todas iguales. ¿A quién le van a importar tus fotos de la playa?, por poner un ejemplo. Pues no deben de estar poco hartos de ver fotos de veranos los que nos vigilan. Que te espíen está muy mal pero que no te espíe nadie es casi peor. Tanto colgar intimidades en la red para que luego no le importen a nadie, eso sí que hace sufrir.  Y todo esto, ¿a qué viene?, pues ni yo misma lo sé,  el efecto post-Navidad o que estoy de vacaciones y el ocio te hace pensar, tonterías la mayoría de las veces, eso sí, porque si tuviera grandes e iluminados pensamientos no sería empleada doméstica.  A lo mejor vosotros tenéis una idea formada al respecto, no como la mía que si por algo se caracteriza es por su inconsistencia y volatilidad.