Etiqueta: invasiones

Invasor e invasora

Estoy triste, se va Varoufakis, a ver ahora con quién me entretengo yo a la hora de las noticias. Con lo perdidamente enamorada que estoy de esa calva helénica.  En fin, tendré que darme una vuelta por su blog aunque no es lo mismo que tenerlo cada día en primera línea de informativos. Todo es pasajero en esta vida menos la ola de calor que no se marcha ni a empujones, qué resistencia.

Así que para refrescar voy a hablar de un árbol también muy resistente al que tengo simpatía precisamente porque suscita antipatías, pero si hasta está perseguido por la justicia como si fuera un delicuente. Tiene para él solito un Real Decreto que prohíbe su introducción en el medio natural, posesión, transporte, tráfico y comercio.  No me gustan los reales decretos,  son muy desagradables y eso me hace ponerme más de su lado. Es el Ailanto o Ailanthus Altissima, un árbol procedente de China que se multiplica y reproduce de tal manera que está considerado una especie invasora y de ahí la manía y el odio que se le tiene.

Pobre Ailanto, si se conforma con los peores sitios, es un marginal, un barriobajero. Crece en las cunetas de las carreteras donde forma densas arboledas,  en los caminos pedregosos, en los solares, en los descampados, en esos sitios feos y desolados donde parece mentira que algo pueda crecer. Y lo hace además a gran velocidad, por algo se lo apoda árbol del cielo. Claro que como tonto no es, si puede y por lo visto sí que puede, ocupa también otros lugares mejores y les come el terreno a los árboles autoctónos. Que espabilen los autoctónos.

Me cae bien el Ailanto, la wikipedia dice ,como si eso fuera un defecto, que «incrementa la dominancia en favor de sí mismo», pero si eso lo hacemos todos siempre que podemos, seamos sinceros. Otra ventaja de su altísima excelencia es que te da sombra rapidito porque crece muy deprisa y la sombra está empezando a ser un bien preciadísimo, ¿o no?

Y dicho esto, me voy a pasar por el blog de Yannis y le dejo un comentario, así, de bloguera a bloguero y de chula a chulo. Quién sabe, lo mismo hasta me contesta, ahora que va a tener más tiempo. Tiembla, Dannae, yo también soy una especie invasora.

El blog de tócame Roque

Primero la doña Marga y ahora la Esme, pues no me llama esta mañana a casa, que hoy no he ido a trabajar que estoy  vírica perdida, y me pide que le meta un microrrelato en el blog, así como de tapadillo.

Digo, mira Esme, primero que de tapadillo no va a poder ser porque precisamente ayer hablé de tus microrrelatos y se va a notar la procedencia y segundo que no, que es que esto se me está llenando de lo que escriben otros. (Además, entre nosotros, que la Esme y la literatura….)

Hija, pero si es micro, que más te dará, si te dijera que me colgaras mi novela lo entendería.

¿Pero tú has escrito una novela, Esmeralda?

Todavía no pero lo tengo in mente, voy muy lanzada, escribir está chupao, pones una palabra y luego otra y otra y te sale solo, como el que tira de un hilo, no sé por qué los escritores se dan tanta importancia.

Bueno, ¿y de que va el microrrelato que quieres que ponga?, no será otro de  «cuando se despertó» y lo que sigue.

Claro, ya te dije que la estructura no cambia pero sí el contenido.

No sé, no me convence, yo también te dije que copiabas y lo sigo pensando ¿Y este también es  de tedio existencial? Que ya te aviso que como tema está de lo más manido.

No, este va de la lucha inter generacional, del Jonás, vamos.

Os aclaro, lectores que no me leéis desde el principio, que el así llamado -que también hay que tener valor para plantificarle ese nombre a un recién nacido, luego dirá que no se hace con él- es el hijo de dieciséis años de la Esme.

Bueno,venga, te lo pongo pero solo por esta vez, no te creas que ya todos los viernes te voy a dejar una entrada para ti.

Pues haces mal porque te reportaría la audencia que tanto estás buscando.

Yo no busco audiencia.

Vaya que no, todos la buscamos, no te hagas la que te da igual que nos conocemos.

Pues ahora ya no cuelgo el microrrelato que no me cabe, que esta conversación la estoy transcribiendo tal cual en la entrada y ya me está quedando muy larga y la audiencia de la que hablas se me cansa. Menuda es la audiencia, todo lo quiere corto que están muy mal de tiempo.

Pues dice así, se pone ella pasando de mis explicaciones y protestas: «cuando se despertó, el Jonás con la play station todavía estaba ahí». ¿Cómo se te queda el cuerpo? Resumo y  concentro en una línea de nada lo que es toda la problemática de la actual adolescencia. No me digas que no es buenísimo.

No te digo, no.