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Circos

No he tenido tiempo de estudiarme los apuntes ni de averiguar qué diosa llevo dentro porque ha ocurrido algo en casa de la Patricia que me ha mantenido en vilo toda la mañana y quién dice en vilo dice escuchando tras las puertas. Que no está bien eso que hago de inmiscuirme en la vida del hada, ya lo sé, pero tendréis que comprender que no sólo de fregonas y lejías vive la empleada doméstica.

Es que ha venido una editora a parlamentar con ella y eso, como dicen en las películas americanas del norte, “no me lo perdería por nada del mundo”. Y no me lo he perdido. La editora, una mujer con gafas que sabe perfectamente qué diosa lleva dentro, lo digo por el empoderamiento y resolución que mostraba al desplazarse por los pasillos, quiere publicarle a la Patri sus escritos pero a cambio….

Pues a cambio el hada tiene que hacer el indio. Que ahora ya no se presentan los libros como antes, Patricia, entiéndelo, que la industria editorial está en crisis, como todas las industrias, la competencia es feroz, el libro electrónico avanza y acogota al de papel, los lectores escasean, los escritores proliferan y el público en general es reacio a gastarse el dinero pudiendo piratear. Básicamente y resumido.

Se creía el hada que se iba a sentar en una mesa con un micrófono delante a contar a unos cuantos periodistas el tema central del libro y a responder a unas cuántas preguntillas como en tiempo pretéritos. Pues no, ahora los libros se presentan con espectáculo. ¿Qué tu obra trata de la caída del comunismo? Pues te ponen detrás un falso Muro de Berlín, le arreas un martillazo mientras suena The Wall de Pink Floyd y un actor alto y rubio vestido de militar entra con una carretilla llena de ejemplares de tu obra, por poner un ejemplo de reciente actualidad.
¿Que tú abordas el tema siempre apasionante de las pirámides de Egipto? Pues qué menos que meterte en una para presentar tu libro y si te tienen que hacer una foto dentro del sarcófago pues te aguantas y te acuestas con la momia. Esto también es otro ejemplo sacado de las noticias culturales que le ha puesto la editora empoderada para que se fuera haciendo una idea de lo que puede esperarla y no venga luego con pegas y remilgos.

En realidad no sé de qué trata el libro de la Patricia ni de qué espectacular manera va a tener la mujer que intentar de vender su trabajo elaborado a base de horas de silencio y reclusión pero una cosa os digo : si no sois un poco payasos no os metáis a escritores de éxito, ya no. Si acaso a escritores de fracaso que es mucho más cómodo y descansado.

El regalo

Tan tranquila estoy sentada en mi sofá, bueno tan tranquila no que estaba leyendo el Ulises. Pues tan inquieta estoy sentada en mi sofa cuando entra el Toni y lanza por los aires un libro que aterriza justo a mis pies.

¿A qué juegas, Toni?, ¿es un nuevo, cariñoso y cultural saludo o qué pretendes?

Cultural, dice, como que todo lo que está escrito y publicado va a ser cultura, no seas pardilla, Eva. Esto que acabo de arrojar es basura de la peor especie, lo que no entiendo es cómo se ha atrevido a regalarme semejante bodrio el muy lerdo ese,  qué cara me habrá visto para creerse que voy a leerme algo así.

Ya voy teniendo pistas: alguien te ha hecho un regalo, lo cual siempre es de agredecer y no motivo de enfado, ese regalo ha sido ese libro que acabas de tirar al suelo con rabia y con el que casi me desgracias y sé que te lo has leído, por lo menos por encima, porque dices que es muy malo y eso solo lo puedes saber si lo has leído previamente. ¿Qué tal voy?, me gusta este juego de adivinar.

Cuando te haces la graciosa me pones muy nervioso

Y cuando no, también.

Este libro me lo ha regalado el majo, para que lo sepas, y yo no llamaría libro porque se pueden ofender los libros de verdad y con razón.

¿El majo?, pues que majo, ¿no?

Pues no, porque, ¿sabes como se titula este panfleto? Siete pasos hacia la felicidad

Es un título como otro cualquiera, no demasiado original pero tampoco creo que sea para que se te pongan los ojos inyectados en sangre ni se te inflame la vena del cuello que cualquier día te va a estallar.

Es  un título asqueroso porque presupone que la persona a la que se lo estás regalando no es feliz y presupone además que es corta de entendederas si se cree que la felicidad es algo que se puede conseguir en siete pasos, siete, ¿y por qué no cinco o doce o diez o veinte? y que además se puede lograr leyendo un libro que te dice cómo, te lo dice en siete pasos, a paso por capítulo y uno final de recopilación.

Pues yo que tú probaría alguno de los pasos, sólo para ver qué pasa, mira si resulta que te haces feliz de repente.

¿ Y quién te ha dicho a ti que yo no soy feliz?

Tú, de manera indirecta, que siempre estás gruñendo y quejándote.

Eso no es indicativo de nada, lo hago porque me gusta y me sienta bien y porque quiero hacerlo. A mí manera infeliz soy feliz también.

Huy, qué raro. Déjame el libro que me lo voy a leer yo, digo aliviada de poder sustituir el Ulises con lo que sea.

No te conviene, Eva, tú ya eres una feliz de manual y puedes caer en una sobredosis, lo mejor que podemos hacer es quemarlo.

Lo de quemar libros me suena un poco inquisidor por no decir algo peor

Y dale con llamarlo libro, parece un libro, tiene aspecto de libro, se comporta como un libro pero no lo es.

Mira, Toni, deja de decir idioteces, si tiene hojas con letras impresas en ellas y se lee es un libro y me lo voy a leer. Primer paso: agradece.

Toni, te agradezco que me hayas tirado este libro a la cabeza y te agradezco que tu puntería sea mala y el libro de tapa blanda,  ¿ves qué fácil? Noto cómo sube la felicidad, es una especie de cosquilleo. Y solo voy por el primer paso.

Pues no va y se enfada o a lo mejor está contento y esa es su manera de expresarlo. Feliz en su infelicidad, pues qué bien.

Libros

Feliz día del Libro, guapas, nos dice la Esme dándoselas de culta. A ver, que tenemos que celebrarlo de alguna manera que un día así no se puede dejar pasar tontamente, hoy os voy a perdonar el seminario de chamanismo y otras artes espirituales segunda parte y nos vamos a dedicar por entero, pero lo que se dice en cuerpo y alma, al día del libro, leches, que para eso es una vez al año.

Claro, porque una vez al año no hace daño, contesta la Pandora no sé si en plan jocoso o en serio.

Ah, pues qué bien, o sea que puedo sacar a la Wislawa Szymborska del bolso y sentarme a leer tranquilamente debajo del castaño florecido, digo muy contenta de que la Esme hoy nos deje en paz.

Pero, ¿qué dices, absurda?, ¿cómo te vas a poner a leer en un día como hoy?, con la de actividades que hay en la calle, es un día para salir por ahí a darse vueltas, a participar en todos los saraos que han montado por aquí y por allá, a liarla un poco y no a quedarse sentada en un banco leyendo, eso ya lo haces otro día si tienes tiempo y ganas. Venga, hoy hasta voy a cerrar el quiosco que nos vamos a las aceras que hay suelta de libros y de escritores, que lo he visto en la tele.

No sé, Esme, es que a mí ver escritores tampoco es algo que me importe mucho, prefiero leerlos.

Ya salió la mistinguitos, siempre le tiene que poner pegas a todo. Nos damos unos rules,  los miramos a ver si son guapos o feos, les decimos que su libro nos ha gustado mucho aunque no lo hayamos leído ni pensemos leerlo y que nos echen una firma que eso siempre luce. Luego nos pasamos por un sitio que me han dicho que se pueden comer libros que los hace un pastelero, nos comemos dos o tres para reponer fuerzas, a continuación nos ponemos en la cola de leer un párrafo del Quijote en voz alta porque posiblemente sea el único párrafo de El Quijote que leamos en nuestra vida y hay que aprovechar la oportunidad. Hala, que para los niños también hay cuenta cuentos, vámonos que nos lo perdemos y a mí no me gusta perderme nada.

Yo me quedo en el parque, que no me atrevo a sacar al Jacobín de los circuitos permitidos por su madre, no vaya luego a pasar algo….

Pues tú te lo pierdes, aburrida. Para que lo sepas,  nos vamos a apuntar a estos microtalleres de literatura de 23 minutos de duración. Te enseñan a escribir novela negra, cuento o literatura fantástica, lo que más nos guste. Tú, Norma, apúntate al de cuento para tener luego historias para tu niña y tú Pandora te veo muy bien en el de novela negra, yo no sé, estoy dudosa.

Pero ¿cómo os van a enseñar a escribir en 23 minutos? Además que a escribir como mejor se aprende es leyendo, opino yo.

Y dale con que leamos, qué fijación te ha entrado, Eva.

Pues, claro, ¿no querías celebrar el día del libro?

Anda, mira lo que pone aquí, en el papel este de la programación, firman sus libros José María Íñigo, el de los bigotes, qué mayor tiene que estar ya el pobre; Paloma Gómez Borrero, la del Papa, Fiorella Faltoyano, la actriz esa que ya tiene añitos también que ha escrito sus memorias y la de la cocina, Inés Ortega. Nos vamos a esos que lo de los filósofos y el Salman Rhusdie lo encuentro más aburrido y son menos famosos.

Y se han ido, me he quedado sola debajo del castaño, bueno, sola no, con Wislawa, qué placer!

 

Club de lectura

Lo bueno que tiene la Esme y en eso por mucho que le duela se parece al Toni, es que proyecta mucho pero luego pierde interés en sus propias ideas. Es muy veleta. Y digo lo bueno en lo que a mí respecta porque así me deja en paz hasta los siguientes diez minutos. Tanto darle vueltas a lo de atraer hombres y resulta que ya no corre tanta prisa, tanto marearme con la formación continua en encantamientos y otros rituales mágicos y tampoco es esa nuestra prioridad. Y ¿por qué?, pues por la sencilla razón de que le he contado (quién me mandará) mi decisión de ser culta y leer todo lo que lea la Patri. Que qué buena idea y que ella también. Es más envidiosa…Dice que no hay que dejar nunca de crecer como personas y que se apunta al carro de la lectura que, además, nos va a salir gratis tanto en material como en asesoramiento. Y que se le acaba de ocurrir una idea (otra más) que por qué no montamos aquí mismo, en el quiosco (el juego que nos está dando) un club de lectura.

Pero Esme -objeto yo- es que no sé si nos va a dar tiempo a tanto, tenemos que echar las cartas, embrujar, cuidar del niño, despachar refrescos y helados…son muchas funciones para unas simples personas. Que no me achante tan fácilmente y que tenga en cuenta que las mujeres somos seres multi-tarea y que el tiempo es un concepto altamente relativo que suele dar más de sí a los que lo llenan mucho que a los que lo mantienen desocupado y que sí, que no hay vuelta atrás, que deje de torpedearle los planes.

Y ahí ya se ha embalado, como suele ser su costumbre. Decía, toda arrebatada ella, que de siempre ha querido tener un club de esos, que es la ilusión de su vida, que vamos a hacer unas tarjetas en las que nos publicitemos como magas por delante y como lectoras profesionales por detrás y que nuestra empresa va a cobrar un carácter de rigor y seriedad del que antes carecía. Huy madre, cuánta bobada. Luego, se empieza a reír y dice que vamosa dejar a la Pandora vacía de contenido. Oye, le recrimino, que el objetivo de nuestro club no es fastidiar al vecino pero no me contesta porque ya está en otra cosa.

Y tú, Anais, prepárate que vas a tener que leer y mucho, que la paga no te la vas a ganar solo por hacer de pasmarote, tienes que cubrir tus carencias culturales que son muchas, hija mía. Y tú, Jacobín, basta ya de jugar con la tierra que estás muy asilvestrado, te vamos a dar cuentos para tu edad y condición y a final de curso un examen de vocabulario como está mandado. ¿Pero de qué final de curso habla esta mujer? ¿Por qué no me habré callado? Si yo solo quería leer apaciblemente.

Quiero ser culta

Puede parecer a simple vista que limpiar casas ajenas es una actividad inocua y sin consecuencias. Pues os desengaño, si queréis tener secretos o salvaguardar vuestra intimidad no contratéis a ninguna empleada doméstica del hogar y no es porque seamos cotillas ni queramos inmiscuirnos en las vidas de otros (que a veces sí) es que esas vidas se nos muestran, sin ellas quererlo y sin quererlo nosotras, en toda su desnudez y verdad. Productos del baño, medicinas, alimentos, fotografías, conversaciones, ropas, desechos y esos libros que reposan inocentemente sobre las mesillas dicen más de sus poseedores que cualquier test de personalidad. Vamos, que conozco yo más a la Patricia de lo que se conoce ella misma. Al husband ya no tanto porque está poco en casa y deja menos huellas.

Y volviendo a las mesillas de noche y a los libros que sobre ellas aguardan, hoy, mientras agitaba a lo loco el plumero, he sentido envidia de lo mucho que lee mi jefa laboral y he decidido que yo también me quiero culturizar porque aunque siempre he tenido tendencia a la lectura, igual que a la gordura, la falta de asesoramiento me ha hecho consumir mayoritariamente bazofia. Pero, bueno, a qué espero si ahora tengo una maestra en la sombra y gratuita. Voy a leer todo lo que lea la Patri, libro que vea sobre la mesilla, me apunto el título y cuando pase al sector estantería me lo meto al bolso con discrección y procedo a leerlo. Luego procederé también a devolverlo, eso que quede claro.

Qué contenta me he puesto al vislumbrar que mi vida no va a limitarse solo a fregar, cuidar, adivinar y pelearme con el Toni. Qué alegría de pensar que no sólo voy a ser leída sino bien leída. Para irme iniciando me he puesto a ojear y así he sabido que “en esta demoledora novela, que aspira a capturar el todo, el autor despliega ante nuestros ojos un mundo abandonado por los dioses”, huy qué miedo, la detecto un poco lúgubre. He elegido otra (porque mi jefa lee a pares e incluso a tríos y a cuartetos) y en esta se avanzaba: “el autor aplica una inconmesurable capacidad para enganchar con sus historias, como si fuera un hipnotizador”, ah, bueno, esta puede que me guste más. Y tenía previsto seguir husmeando cuando ha resonado por el pasillo la voz de mi ama: Eva, ¿qué haces que tardas tanto? todavía te quedan los baños y ya son las once. Aquí, con el polvo, he mentido sin atisbo de rubor. Si es que no le dejan a una avanzar en paz por la senda cultural.

Historias de la guarra noche (segunda parte)

Ya sé que no está bien despatarrar los finales pero como no creo que os dé por leer el libro de mi jefa, entre otras cosas porque me da a mí que no está en circulación y que se trata de un caso claro de auto-edición bastante limitada, os voy a contar cómo termina. Resulta que el personaje masculino principal muere, de las drogas, lógicamente, que uno no puede meterse tantas cosas como se mete ese hombre y salir inmune o impune, no sé. Y claro, el personaje femenino principal, la que yo asocio con la Patri, se queda con mucha desolación y desesperación. Pero la vida sigue y luego ella conoce a un deportista muy sano que es la antítesis del yonqui de sus amores y se casa con él y se va centrando. Esto último no viene en el libro sino que lo deduzco yo de lo que sé dela vida real de la autora porque el libro es de los de final abierto, lo que quiere decir que cada uno ya se imagina lo que le viene en gana.

No me van mucho a mí los finales abiertos, me parece un poco de morro por parte del escritor, como que no sabía cómo terminar y dice, venga, un final abierto y que se las compongan como puedan que yo ya no sé por dónde salir. Se lían, se lían, igualito que me estoy liando yo en estos momentos. Y es que, quieras que no, los cuartos de baño no son lugares propicios para la escritura y es desde ahí mismo, desde encima de la tapa del inodoro, desde donde estoy escribiendo este post. A ver, guapos, qué voy a hacer si tengo al Toni en la trinchera del sofá a todas las horas del día. Para disimular le he dicho que me iba a depilar las piernas. Eso, hija, que pareces el Yeti, me ha contestado. Qué desesperación de hombre.

Ahora, que deprimido os digo yo que no está porque cuando he llegado estaba asomado a la ventana, mirando a las basuras y riendo a todo reír mientras decía no se qué de la marca España. A veces pienso que me tenía que haber casado con el Tomás cuando me lo pidió, que era un muchacho bien formal, pero a mí no me gustaba, siempre me han ido los raros, como a mi jefa.