Etiqueta: meditación

El universo entero

Otro día más sin poder cantar ni aspirar ni sintonizar. Siguen las clases de meditación y estoy deseando que aprendan deprisa para que este lugar vuelva a parecer una casa y no un féretro. Pero digo yo, si la meditación es muy importante para estar bien en la vida y la vida se caracteriza por sus numerosos ruidos y su profusión de personas molestas, ¿no sería mejor aprender a meditar en condiciones, digamos, adversas?

Por ejemplo, dar la clase lo más cerca posible de la M-30 o donde lloren niños, ladren perros o haya muchas de esas personas que pueblan los autobuses contando su vida a grito pelado a través del móvil. Así, los aprendices de meditantes saldrían verdaderamente entrenados para lo que se van a encontrar en la realidad. Porque la vida no es un cuarto oscuro y silencioso casi nunca. Pero bueno, que yo qué sé, allá ellas.

De todas formas, hoy la Patricia ha estado más amena que ayer y esto se ha debido a que les ha estado leyendo párrafos de un libro. Ha dicho el autor pero solo me he quedado con que es un monje budista, el nombre no he podido cazarlo, era raro.

Dice el monje algo así como que toda acción hecha con concentración se vuelve sagrada, sea la que sea, hasta la más simple. Me ha parecido muy bien pero no lo he entendido del todo hasta que no he escuchado lo que ha leído luego. Y me ha gustado tanto que me lo he aprendido de memoria. Trataba sobre una mandarina: «en una mandarina puedes ver el universo entero. Mondarla y olerla es maravilloso. Tómate tu tiempo para comer una mandarina y sé feliz».

Es justo lo que he hecho pero con el bocadillo de media mañana. Me lo he meditado a conciencia y me he sentido muy feliz. ¿Cómo se llamará ese monje?

Silencio, se medita

Jesús, qué mañana nos ha dado la Patri con las meditaciones. Resulta que han venido unas señoras muy finústicas para que mi jefa les de unas clases de meditación porque, además de escritora y bloguera es un poco gurú. Me parece muy bien, apoyo todo lo que sea docencia pero ya lo que no me gusta tanto es que nos someta a todas a esos silencios tan monásticos.

La Svet se ha quedado sin su aspiradora, con lo que a ella le divierte, a mí no me ha quedado más remedio que renunciar a los cánticos y silbidos con los que amenizo mis labores y el Jacobín ha tenido su ración de dibujos matinales pero en mudo. Hasta la sado-madre se ha visto afectada, la que más, diría yo. Nada de solazarse con Radio María, esa emisora tan bonita de tanto rezo. Andaba la mujer muy desesperada sin sus rosarios.

A mi me recuerda a veces, radio María digo, a los consejos sin sentido que damos la Esme y yo a nuestras clientas aunque nosotras en versión pagana. Llama el otro día una señora quejándose de que tiene un dolor muy fuerte en la cadera y le contesta el locutor todo resuelto: no se preocupe, querida oyente, que ahora mismo lo ponemos bajo el manto de la Virgen. Y durante un buen rato estuvo el hombre venga a meter dolores y penurias bajo ese manto. Oye, que la Virgen se va a quejar y con razón.

Pero bueno, volviendo a la meditación, dado el silencio imperante y reinante, he podido escuchar, sin necesidad de espionaje, las instrucciones que estaba dando la Patri a sus pupilas. Y sin querer pasarme de lista, eso que explicaba con esa voz de aplatanamiento, ya me lo sabía. Decía ella: concentraos en el momento presente porque es lo único que tenemos, el pasado ya no está y el futuro no ha llegado. Pues vaya noticia…Luego ha dicho esto otro: observad vuestros pensamientos pero sin implicaros en ellos, que sean como nubes que pasan por el cielo de la mente, así comprenderéis que somos mucho más que lo que pensamos. Anda, pues claro, eso también los sospechaba yo sin necesidad de dejarme el dinero en clases. Notad la paz y la quietud que se va apoderando de  vuestro interior, percibid el silencio, el vacío esencial. Esta me las duerme.

Mi intención era seguir escuchando porque creo que hay algo que se me escapa en esto de la meditación pero entonces la sado-madre se ha declarado en rebeldía y ha dicho: lo siento mucho pero voy a conectar radio María que son las doce, es la hora del ángelus. El ángel del señor anunció a María…ha resonado por toda la casa.

Venga, Jacobín, vamos a mirar la nieve que a mí tanto ángel y tanta quietud me están trastornando. Y nos hemos puesto a contemplar la bonita, silenciosa y helada danza de los copos. Aprovecha el momento presente, muchachín, le he dicho emulando a su madre, que esto de la nieve en Madrid es muy efímero. Y a nuestra manera y gratis hemos meditado.