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Pero que muy merecido

Estoy que me salgo, que me salgo del quiosco porque hace un calor aquí dentro que voy a acabar cocidita madrileña. Me he trasladado a la sombra del castaño y con un ojo contemplo mi sede empresarial, como lo llamaba Eva cuando teníamos el negocio de las mancias, y con el otro vigilo al del acordeón que sigue empeñado en asaetearme los conductos auditivos.

Pero además estoy me que salgo por otro motivo: me han dado un premio. A mí, a Esmeralda in person. Ha sido esa chica tan simpática y con la que tanto me identifico a veces que dícese llamar Tejas Rojas porque tiene el pelo de ese color. Gracias, Natalia.

Eva dice que no me pavonee tanto. Como es un poco infantiloide, lo llama hacerse la chulita. Para bajarme el soufflé me ha explicado que esos premios los tienen todos los blogs porque van circulando como la falsa monea que de mano en mano va y ninguno se la quea.  Sí, será verdad, pero es que este es especial porque no es para un blog sino para uno de sus habitantes,la menda propiamente dicha. ¿A qué tú uno así no tienes? Si es que sí, no me lo digas.

Y no lo voy a aprovechar para fastidiar a doña Marga ni para criticar sus escritos porque me siento magnánima y porque lo que lei el otro día del caminito me gustó. Iba a decir que mucho pero tampoco hay que pasarse. Me gustó la idea del camino, pero a mí café con leche que no me den. A mí, ya puestos, algo más potente para llegar donde haya que llegar con un buen colocón, por si acaso no me gusta mi destino.

Conste que yo no bebo ni tomo drogas porque valoro mucho mi cuerpo serrano, pero pienso que una vez muerta como daño ya no te va a hacer porque no hay hígado que proteger ni neuronas que salvaguardar ni peligro de adicción pues para qué quieres más. La situación ideal.

También me conmovió bastante la abuelita, me hizo acordarme de la mía. Qué leches, pero si mi abuela era una arpía. Siempre nos estaba culpando de la muerte de mi madre, nos decía: la habéis matado vosotras a disgustos, sobre todo tú, Esmeralda, que eres un punto filipino. Nunca entendí esa expresión pero sí que me creí que a mi madre, de manera indirecta, la había matado yo.

Luego, para acabarlo de arreglar, se sacaba un pañuelo burruñoso de la manga para limpiarse las lágrimas y los mocos y exclamaba poseída por la tragedia, ¡pobres, pobres niñas huérfanas! ¿En qué quedamos? ¿éramos  pobres niñas huérfanas, asesinas  a secas o pobres niñas asesinas huérfanas?

Viví con esa culpa hasta que comprendí que no, que yo no había tenido nada que ver con la defunción materna ni mis hermanas tampoco. Mira los disgustos que me dan a mí la Anais y el Jonás, y aquí me tienes, tan pimpante y tan premiada, por si se os había olvidado lo del galardón que me ha otrogado Tejas Rojas.  A mí sola, no al blog, quiero recalcarlo. Al punto filipino.

Voy a ponerme las gafas para contemplarlo en toda su belleza porque sin ellas solo veo un borrón. Qué asco de presbicia, si hasta la palabra es fea. Ahora sí luce y reluce. Precioso, de verdad, y  pero que muy merecido o eso quiero creerme ¿y tú qué miras, so tabardo, nunca has visto a nadie hablando sola y escribiendo a la vez? Se llama inspiración, la que a ti te falta.

Se lo estoy diciendo al del acordeón. No sabe ese a quién se enfrenta: a Esmeralda, la asesina huérfana.

Reparto de premios

No suelo escribir sobre premios porque, perdonadme, pero me resulta un poco cansino. Estaría bien si no se dieran tantos pero, vamos, si es que esos premios se pasan el día de blog en blog, no conocen el descanso de una buena vitrina, la de vueltas que dan los pobres míos. Total, que no quiero ser grosera ni desagradecida con los que me los han dado ni tampoco que parezca que no me interesa lo que hacen otros pero, digamos, que prefiero mostrar mi interés leyendo y comentando y soltando alegremente “me gusta” cuando de verdad me gusta que repartiendo premios.

Otro problema que tengo es que no sé poner enlaces. Que soy una burra. Sí, lo admito. Que es muy fácil y sólo hay que pinchar aquí y allí. Será, pero me da pereza porque además de burra también soy vaga. No tengo perdón ni de Dios ni de WordPress. Lo de las imágenes también se me da fatal como habréis podido comprobar. Total, que me estoy enrollando muy malamente y no concreto.

Ahora sí voy a concretar: agradezco a Bella Espíritu, a Martes de Cuento, a Melbag, a ella por duplicado porque me ha dado dos, a Anecdotario de una vida inútil y a Viajes al fondo del Alsa que me hayan regalado premios. Como no sé poner enlaces no podéis pinchar sobre sus nombres o sí podéis pero no vais a ir a ninguna parte, os quedáis aquí, en esta pesadilla. No pasa nada, los encontraréis con facilidad por otros métodos porque son bastante famosos.

Me gustan muchos blogs y no me siento bien escogiendo unos y dejando a otros fuera, así que me voy a inventar un juego: los cinco primeros que comenten que se queden con el premio (que manera más tonta de conseguir que no comente ni el gato). No valen los me gusta que dar al botón es muy fácil y no tiene mérito. Si nadie comenta, el premio queda desierto y esta entrada un poco también. Pero, ¿qué premio?, diréis muy agudamente. Pues un award cualquiera, el que más os guste. El del lobo, el de la mucha inspiración o cualquier otro que deseéis ansiosamente atesorar.

Y voy a contestar a tres preguntas y todo, las más típicas:

– ¿Por qué escribes?: porque me lo paso muy bien y me ameniza el día. La lavadora, la fregona, la lejía, la plancha y el arrastrar carro por el mercado no están tan mal pero se me quedan un poco cortas como únicas tareas. Ya sé que no os creéis que sea de verdad empleada doméstica pero la realidad es que mi trabajo sí consiste en eso. Poco glamour que tiene una.

– ¿Por qué tienes un blog?: porque me gusta que me lean, es un vicio muy feo que tengo y bastante arraigado, además, como son los vicios.

– ¿Qué es lo que más te gusta de tener un blog?: la conjunción de escribir y que me lean (esto es lo mismo, ya lo sé) y leer a otros, por supuesto, intercambiar comentarios es muy divertido aunque el comentario, a veces, sea un bien escaso.

Muchas gracias a todos y después de perpetrar esta gilipollez debería desaparecer del planeta blog pero como tengo poca o ninguna dignidad creo que no lo haré o sí lo haré, a su debido tiempo, pero no será por este post.

Crece la leyenda

Esto pita, se pone la Esme, te dije que iba a ser la J. K. Rowling española y así va a ser. Mis sueños se cumplen incluso antes de haberlos soñado.

¿Me estás hablando de tu novela súbita? No me digas que ya te la publican.

Todo lo contrario, ha sido rechazada por cuatro editoriales. En las tres primeras  no admiten manuscritos nuevos porque tienen una montonera de ellos sin leer, hay mucho desesperado intentando hacer llegar su mensaje al mundo, pobres, y la cuarta porque alega que no encaja con su línea editorial. Justo lo que quería.

Esme, no seas mentirosa, si tú lo que quieres es que te la editen.

No lo pillas, Eva. Querer, quiero pero no a la primera ni a la segunda ni a la décima. Ponle que me tienen que rechazar primero unas veinte o veintitrés para que la leyenda esmeraldiana se engrandezca. Luego, cuando ya sea el éxito de ventas que voy a ser, que aparezca la historia de mi falso fracaso en la portada. Eso le dará una fuerza y una garra a mi nombre descomunal y una rabia a las editoriales que me hayan rechazado que ya me estoy divirtiendo solo de imaginarme sus caretos de pasmo.

Eso, sí, yo los premios no los acepto que queda muy ordinario. Los voy a rechazar todos que no me caso con nadie. Si tienen aportación económica vas tú en mi lugar y me pasas luego la pasta que gilipolllas tampoco soy, pero ir yo en persona, como si estuviera ansiosa de fama y honores, eso, nunca.

Y estoy pensando en lo de las entrevistas y, mira, ¿sabes qué te digo? que no voy a conceder ninguna, en plan intriga total, y espérate que deje ver mi rostro, no porque mi cara no sea digna de verse, que lo es, sino por crear ese halo de misterio tan propicio a la mercadotecnia.

Pues qué bien, Esme, ¿y qué tal si vuelves al planeta Tierra?, mira que se te está acabando la batería como a la sonda Philae y te vas a quedar por ahí descolgada en la inmensidad del espacio, qué soledad y qué frío.

No entiendes mi táctica. Para triunfar hay que comportarse como si ya se hubiera triunfado, al igual que para estar sano hay que vivir como si fuéramos invulnerables.

No conocía yo ese sistema, no.

Pues por eso, mejor te callas. Biblioteca E.M. González, lo veo como si ya existiera, con mi busto en la entrada. Queda mejor  biblioteca Vargas-Llosa, no sé por qué, es el González,  que no me cuadra.