Etiqueta: Reencarnación

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La Morganina y la doña Marga ya se conocen y puedo decir que se han hecho bastante íntimas  a base de dormir juntas la siesta del carnero. Ayer la llevé a su casa para presentársela y  en cuanto enfilamos los baches se durmió beatíficamente en su carrito. Me daba miedo que se despertara con una de sus llantinas al cesar el movimiento, que es lo que suele suceder, y, aunque sí se despertó nada más entrar al piso de doña Marga, no lloró, estuvo desconocidamente tranquila y apacible, como si supiera que ahí no tenía que dar la lata.

La doña Marga se puso contentísima, se la puse en brazos y no paraba de mirarla y de tocarla con las puntas de los dedos como con miedo a romper tan delicada joya. No sabe ella que es una niña tirando a heavy metal. Estaban las dos como en trance, tan en trance que se quedaron dormidas. Se ve que la una necesita dormir para enfrentarse al mundo nuevo que le espera y la otra para irlo abandonando. Ninguna de las dos cosas es fácil.

Cuando nos fuimos la Morganina sí lloró y mucho, creo que tenía hambre porque ni los baches de vuelta consiguieron calmarla. La Noe dice que ese llanto no ha sido por hambre si no porque tiene serias sospechas de que esa niña es la reencarnación del don Margarito.

Está claro  -dice- que ese hombre se aburría entre las zarzas donde le dejó el pájaro y como sabía que iba a nacer una niña en la casa de enfrente, se escondería en el portal y se metería…bueno, no sé cómo se hace eso técnicamente hablando, pero lo hizo, por eso están las dos tan emocionadas la una con la otra. Son madre e hija, como si dijéramos.

Y como no me lo he creído y le he dicho que a mí eso de la reencarnación me parece un cuento indio, me ha sacado a relucir una página de internet donde, después de hacer un test, te dicen quién fuiste en tu vida pasada. Hemos hecho el test, la Noe con muchos nervios como si eso fuera el predictor, y resulta que ella fue una reina muy adorada por sus súbditos y yo  nada menos que William Shakhespeare.

Yo sí que tengo recuerdos de mi antiguo reinado, se pone así con cara catatónica. ¿Y tú de cuando escribías lo que escribías?, me pregunta completamente en serio. No precisa porque no se sabe el título de ninguna obra de Shakhespeare, en el colegio no estudiaba y se copiaba todos los exámenes.

¿Recuerdos?, yo ninguno, maja, ¿no ves que esto es una tontería?

Pues eso a lo mejor sí pero lo de la Morganina, no , yo ya lo había pensado, ¿no ves que fue morirse uno y nacer la otra?, me argumenta con mucho convencimiento.

Qué tonta es, pero si eso pasa en el mundo a cada minuto. Y encima la página web de las reencarnaciones nos ha lanzado una amenaza o maldición: que si no mandamos a todos nuestros amigos a visitarla, cosas terribles nos sucederán. La Noemi está asustadísima y ya se ha puesto a llamar a todas las del pueblo para que entren y hagan el test.

Digo, Noe, no mandes a tantas, a ver si resulta que ahora a otra también le sale que ha sido Shakhespeare, porque tantos personajes no pueden tener en la base de datos, que somos muchas amigas en el pueblo, y qué desilusión, me gustaba tener la exclusividad, mira por dónde.

Reencarnación

Adiós, Toni, me voy a dar una vuelta con la Esme y la Noemi, aquí te quedas con todo tu lirismo pero que sepas que después tenemos que hablar. Así le dije y si alguna vez os sueltan esta frase tan tópica como fatídica preparaos para lo peor, no os espera nada bueno.

Total, que nos fuimos las tres a la Plaza Mayor a pasearnos por el mercadillo navideño con toda el agua cayendo sobre nuestras cabezas, a clavar el paraguas con saña a los otros viandantes, a empujar y ser empujadas y a formar parte de esa muchedumbre que se ve luego en las noticias como imagen de un país alegre y consumista, sin crisis ni nada.

Que ya sé lo que recita el Toni, les avanzo a ambas, como si fuera a importarles.

Huy, mira que gorro de reno, me lo compro, se pone la Noemi, o mejor el de cabeza de perro, ¿con cuál me veis más yo?

Estás igual de absurda con los dos, así que elige cualquiera que lo mismo da que da lo mismo, le larga la Esme.

Oye, que os estoy hablando, a ver si me escucháis un poco que tengo una preocupación muy grande, que ya sé lo que recita el Toni, ¿lo queréis saber?

Como querer, querer…pero venga, suéltalo ya mientras esta se prueba todos los gorros del puesto, voy a hacer como que te escucho.

Pues al Hölderlin, ¿cómo se te queda el cuerpo?

Pues se me queda igual que antes, menopaúsico perdido, es que, perdona que te lo diga, pero no sé quien es ese hombre.

A mí me suena, dice la Noemi desde debajo de un reno, como a gnomo o algo así pero muy segura no estoy tampoco.

Qué pereza, he tenido que ilustrarlas con mis recién adquiridos conocimientos wiquipédicos.

O sea que un poeta alemán, bueno, entonces no te preocupes que no es nada satánico.

El mejor poeta alemán de todos los tiempos, recalco por subirle el nivel al Toni.

Eso es muy discutible y altamente subjetivo, apunta la Esme dándoselas de crítica literaria.

Pero es que, además, sigo yo abusando de su confianza y aprovechándome de que compartimos paraguas y no puede escapar, es que además no lo lee directamente de un libro sino que lo declama de motu propio, o sea que lo ha interiorizado, que se lo sabe de memoria, que lo vive en sus carnes y sus sangres.

Qué raro, ¿verdad?, dice la Noemi mirando para otro lado, lo que me indica que no se ha enterado de nada.

A ver si va a ser un caso de reencarnación. Sí, va a ser eso, ahora lo veo bastante claro, diagnostica la Esme. Mira, el tal Hölderlin dices tú que amaba la naturaleza y los montes y los prados, calcao al Toni. Que se le fue la chaveta, más calcao todavía, todo encaja. El Toni fue el Hölderlin en otra vida y por eso ahora recita sus poemas como si los hubiera escrito él, porque los ha escrito él, hija, abre los ojos, que tienes al Hölderlin transmutado en camarero español pero en tu mismita casa.

¿Tú crees en la reencarnación, Esmeralda?

En absoluto, yo soy escéptica de base.

Entonces para qué me metes todo ese rollo, ¿para liarme más de lo que estoy?

No, mujer, para que idealices al ser con quien convives, con la experiencia que me dan los años y el revoltijo hormonal te diré que el ser humano a palo seco es intragable y termina por desencantarte.

Eso es verdad, apunta el reno Noemi, que yo he tenido muchos novios y todos, pero todos, me han hartado. Pero no pierdo la esperanza, yo soy muy de amor y en la otra vida fui sacerdotisa de un templo griego, me lo ha dicho una página de internet. También me he hecho un test de inteligencia, en esa misma página, y me ha dado bien, en la media. Qué ganas me han dado de llevárselo a esa profesora que decía que yo estaba en el límite, ¿te acuerdas, Eva?

Sí, la Mari Paz, qué auguranta era!, a mí me pronosticó que iba a acabar mal.

¡Qué lista!, salta la Esme, así no se equivoca, como mal acabamos todos…

Lo bueno es que luego te puedes reencarnar y lo arreglas. Yo en mi próxima vida me pido ser una celébriti, ¿y vosotras?

Me lo tengo que pensar, dice la Esme dando empujones a una manada de renos borrachos y paraguazos a otros seres imaginarios y no tanto que nos interceptaban el paso.