Mi madre por teléfono (16)

Pero, ¿qué es ese ruido, hija, qué es ese ruido que no me oyes?

Pues la aspiradora, qué va a ser, si es que siempre me llamas en horario de trabajo.

Apaga ahora mismo ese cacharro que te voy a hacer una encuesta, que quiero saber tu intención de voto. Yo no me creo nada de lo que sale en las encuestas, las hacen con las cartas del tarot, no dan una, pero esta que te voy a hacer yo, sí, es buena. Venga, ¿a quién vas a votar? No serás de esas pánfilas que a estas alturas todavía no lo saben. De las indecisas, como si lo viera.

Has acertado, todavía estoy dudando.

Pánfila, lo que te decía. Pues mira, te voy a dar un consejo que nos ha dado la Ariadne, nuestra profesora de meditación trascendental, nuevas tecnologías y otras artes marciales: cierras los ojos, pones la mente en blanco y te concentras en el punto medio de la frente o en cualquier otro punto medio que tengas  a mano, eso da lo mismo. Aunque tú no quieras se te aparecerán las caras de los candidatos, porque se te van a aparecer, eso es así, son muchos meses de candidatos parriba, candidatos pabajo. Pues el que menos rabia te dé, a ese. ¿Has visto que fácil? Hazlo ahora mismo y me lo cuentas.

Ahora no lo puedo hacer, ya te he dicho que estoy en el trabajo.

Pues lo haces luego y me lo cuentas también que una madre tiene que saber el voto de su hija. Al revés no, tú no tienes que saber el mío porque no me da la gana que lo sepas. Estoy muy contenta con este sistema porque estábamos cautivas todas las del hogar del ama de casa y gracias a la visualización nos hemos liberado. Es que dice la Ariadne que tener el voto cautivo como lo teníamos es de muy tontos y muy paletos y yo eso sí que no.

Esa Ariadne sabe de todo.

Pero de todo, todo, todo. Mira tú lo que me dolían las rodillas y los codos y los hombros y los pies. Un dolor que ni dormir podía y me dice ella, tómate el arpagocito, es una hierba pero viene en pastilla. Oye, que me duele  menos. El arpagocito.

Querrás decir arpagofito, de fito, de planta, no cito.

Ya salió la corregidora, no se corrige a uns madre, eso está feo. Y yo lo digo como me da la gana, arpagocito, y tú qué sabrás de citos ni de fitos. Y me gusta mucho el nombre, mira: arpagocito. Lo digo mucho porque me gusta. ¿Tú crees que de tanto decirlo se hayan ido los dolores?

No creo que sea por eso, pero en fin

En fin y en principio, volviendo al principio , ¿qué vas a votar?, mira que hay que tener cuidado que el voto es importante. Yo, si te digo la verdad, a la que me gustaría votar es a la Letizia, lo haría muy bien, es una mujer cabal de las cabales y guapa, pero como no se presenta…ha estado muy liada con la comunión de la Leonor,  pena que no se presente. Arpagocito, me gusta el nombre. Parece que no pero me duele menos.  Escucha, apúntate los pasos: cierras los ojos, te concentras en el punto medio, van pasando las caras de esos maulas como en una película, habrá una cara de entre todas que no te moleste tanto, ese es. Ahí tienes tu voto. Más o menos así se elige.

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28 comentarios en “Mi madre por teléfono (16)

  1. Yo, con las votaciones, soy como tú y también soy de las que duda, Eva… la verdad es que no sé si enviarlos a todos “A la mierda” o “PARA la mierda”. Eso sí, antes que nos devuelvan el dinero.

  2. Jajajá, viva la madre que te parió, aunque tiene su aquel, perdonable (lo del cito/fito fito/cito fue mucho, el puntín de las madres) Mira, lo de visualizar las caras me gusta, pero cuidadín, en algunas no conviene detenerse mucho, es una cuestión de higiene (mental), alguna podría producirte nauseas. Bueno, perdona, no te entretengo más, te dejo con la aspiradora.

    1. Es la pega que le veo a ese método, lo de las nauseas. Sigo aspirando y si algún candidato se va para dentro con las pelusas pues eso que llevamos ganado. Muchos saludos y buena desintoxicación.

  3. Hola: antes de nada, amiga, creo que tu madre y la mía son hermanas gemelas. 😉 En cuanto a las votaciones, yo cuando cierro los ojos para intentar visualizar, sólo se me aparece Dios diciendo: ¡¡Ojo a quién votáis que luego venís pidiendo milagros!!. Un besote a ti y tus seguidores.

  4. dile a tu madre que se deje de elecciones que lo importante es el festival de eurovisión, que le diga a su cuadrilla que se centren en ese punto en la frente pero para darle energía positiva a la canción (una porquería más) que nos representa, si total en el tema de las elecciones está todo el mundo muy cabreado y ya verás como salen los mismos…..

  5. Mira que yo no soy mucho de móviles pero tienen algo IMPRESCINDIBLE: que puedes ver quien te llama. Yo cuando veo “mamá” en la pantalla, pues…indecisa, como con lo del voto, depende de como tenga el día…… Y si decido cogerlo pues con el impermeable, para soportar mejor el chaparrón.

    1. Jajaja, las madres con un teléfono tienen mucho peligro. Puedes aplazar el momento pero ese momento llegará. De todas formas siempre pienso que algún día echaré de menos sus llamadas y eso ayuda a aguantar el chaparrón como tú dices.

  6. Está segura tu madre de Ariadne? No confío en una técnica de meditación que se centre en las caras de los candidatos para relajar la mente y alcanzar el Nirvana (creo que tampoco confiaría el Buda)…pero no se lo digas, por favor, me la imagino frunciendo los labios como la mía en señal de desaprobación.

    Un beso mexicano, Eva.

    1. No, no se lo diré. Para ella todo lo que dice la Ariadne es sagrado. Yo tampoco me fío mucho del sistema en cuestión. Que disfrutes mucho de tu viaje, Bella.

  7. Lo he hecho, Eva, he cerrado los ojos y me he pintado el punto medio de determinado sitio … me duele aún más, siguen ahí … vuelvo a cerrar los ojos y no sale nada, ya no hay punto medio, me lo han robado … pero ya sé a quien no votar.
    Un abrazo-e y, ah, muchas gracias … funcionó.

    1. Hola, Ana. Muchas gracias por enlazar los consejos electorales maternos. Yo no los he seguido pero malos del todo no son. Un beso de mi parte y otro de parte de la Tere, mi madre.

  8. Con las medicinas, o sea, con sus nombres hay mucho misterio.
    Una tía mía de más de noventa años, toma Lexatín pero se ve que la medicina le cae tan bien que ella, inconscientemente, le ha cambiado el nombre y le llama el Le Santín (mano de santo). Digo yo que será por eso.

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