Fugaces

Con este calor no se puede hacer nada, nada que no sea estar aquí dentro, quieto en esta esquina del techo, al lado del aire acondicionado, confiando en que ella no me vea y me mate.

Había previsto recorrerme la calle saltando de acacia en acacia pero solo llegué hasta la tercera y ahí fue cuando me mareé y casi me caigo dentro de los contenedores de basura. Hubiese sido una muerte muy tonta y muy poco digna. Yo yaciendo entre envases de yogures, cartones de leche, mondas de patata, compresas y otros desechos. Menos mal que ella abrió la ventana, se asomó y dijo ¡qué espantoso calor! y el fresco procedente de su casa me revivió. De un salto, me instalé en su techo. Es aburrido pero se está cómodo. Aunque no a salvo.

Soy verde, me camuflo entre las ramas, destaco demasiado posado sobre este techo tan blanco. Menos mal que soy pequeño y no tengo un aspecto desagradable, las alas bien formadas, las patitas simétricas, la cabeza diminuta con dos antenas que despuntan bastantes graciosas, si se me permite el auto elogio. Soy mono, el típico bichito mono que no sólo no repugna si no que agrada. Tal vez eso me libre de la muerte cuando ella me vea porque terminará viéndome, pasa mucho tiempo tumbada en el sofá, qué tía más vaga, aunque con este calor….qué otra cosa se puede hacer.

Seguro que ella también tenía prevista alguna excursión pero se ve obligada a recluirse en casa a escuchar el zumbido del aire por toda diversión, a mirar al techo por toda diversión, a ver un bichito verde colocado estratégicamente en un rincón. Me ha visto, me ha visto, se está levantando y ha agarrado la zapatilla, me la va a lanzar,  no quiero morir aplastado por una chancleta de playa sin haber visto la playa. No quiero morir sin saber para qué he nacido, sin saber nada, sin haber experimentado apenas nada, el cosquilleo de una flor, un par de atardeceres, poco más.

Vaya, qué suerte he tenido, si que es vaga, ha desistido aún antes de haberlo intentado, vuelve a tumbarse en el sofá y se pone a leer.  En cuanto refresque  un poco me largo de aquí, saltaré despacio hasta la tercera acacia y luego hasta la cuarta y después ya veré, es una calle bastante larga. Tengo que ver mundo antes de morir, somos tan fugaces los bichitos verdes….un destello, un puntito, un zapatillazo…me está mirando con desconfianza por encima del libro. No se puede gustar a todo el mundo.

Tú también eres fugaz, so tonta, tengo tiempo de decirle antes de morir.

(Cuaderno de doña Marga)

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18 comentarios en “Fugaces

  1. Siempre he pensado que con lo poco que viven los bichitos hay que dejarlos ver mundo, así que no mato ninguno. Que vivan su vida plena! Besicos

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